Los egipcios rodean un tanque blindado - EFE

Los manifestantes vuelven a las calles con un objetivo: derrocar a Mubarak

La policía egipcia sigue ausente, y los puntos estratégicos de El Cairo están custodiados por el Ejército

ENVIADA ESPECIAL A EL CAIRO Actualizado:

Miles de personas han vuelto a manifestarse este domingo en las inmediaciones de la plaza Tahrir (de la Liberación), en el centro de El Cairo, para exigir la dimisión del presidente, Hosni Mubarak. Las tensiones se han intensificado ya que aviones de combate de la Fuerza Aérea han sobrevolado el centro de la capital egipcia, por primera vez desde que estallaron las protestas populares contra el régimen de Hosni Mubarak. ( Sigue minuto a minuto la actualidad en Egipto).

El líder opositor egipcio y premio Nobel de la Paz, Mohamed El Baradei, se ha sumado a los más de 120.000 manifestantes, y en aumento, que se han congregado en la céntrica plaza de la capital bajo el grito «No nos iremos» para exigir al presidente Hosni Mubarak que abandone hoy el poder y deje paso a un gobierno de unidad.

EFE 
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El Baradei se ha dirigido a los miles de manifestantes y ha proclamado que el cambio iniciado con la revuelta es ya «irreversible» y prometió que éste llegará "en los próximos días". «Habéis recuperado vuestros derechos y lo que hemos comenzado es irreversible», ha afirmado ElBaradei, a lo que la multitud ha respondido con gritos de «Abajo Mubarak». «Tenemos una demanda fundamental: el fin del régimen y el comienzo de una nueva etapa, de un nuevo Egipto».

La policía vuelve a tomar el control

Al término del discurso del líder opositor la plaza continúa abarrotada de manifestantes que aclaman la caída del régimen en Egipto. Las últimas novedades en esta sexta jornada de protestas se centran en la ampliación del toque de queda, que a partir de mañana se extiende durante una hora más, con lo que el "tiempo útil" para los manifestantes se reduce a siete horas. Otra de las novedades es el anuncio hecho por el Gobierno, de que la policía egipcia, responsable de la represión sangrienta que intentó aplastar la revuelta popular, volverá a las calles del país a partir de mañana, aunque la plaza Tahrir seguirá bajo custodia del Ejército.

Obama ha manifestado su apoyo a una «transición ordenada» tras las protestas contra Mubarak

Por su parte, el presidente de EE.UU, Barack Obama, ha manifestado este domingosu apoyo a una "transición ordenada" tras las masivas protestas contra el presidente egipcio, Hosni Mubarak. "El presidente ha reiterado su oposición a la violencia y ha pedido contención. Ha apoyado los derechos universales como los derecho de reunión, asociación y expresión pacíficos y una transición ordenada hacia un gobierno que responda a las aspiraciones del pueblo egipcio", ha informado la Casa Blanca en un comunicado oficial.

Obama ha mantenido conversaciones con el rey Abdulá de Arabia Saudí, con los primeros ministros de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; Israel, Benjamin Netanyahu; y Reino Unido, David Cameron.

Marchas en todo el país

Las manifestaciones que piden la dimisión del presidente egipcio, están siendo masivas no sólo en El Cairo,sino también en otras ciudades como Alejandría, Mahalla, Mansura, Suez Sharm el Sheij o Ismailiya.

En Mansura, una ciudad de un millón de habitantes emplazada en el noreste del delta del Nilo, habría unos 100.000 manifestantes en la calle, según informa la cadena de televisión panárabe Al Yazira.

Estas concentraciones suponen una violación del toque de queda impuesto por el Gobierno, que prohibía la presencia en las calles sin autorización entre las 16. 00 horas (15. 00 hora peninsular española) y las 8. 00 horas de la mañana.

La seguridad está prácticamente garantizada por el Ejército, ya que la Policía se ha retirado de las calles. "Las calles están muy sucias, hay deshechos por todas partes. La Policía simplemente ha desaparecido. Cualquier seguridad en este punto depende del Ejército", explica otra corresponsal de Al Yazira, Jane Dutton.

Destaca además el despliegue del Ejército en Sharm el Sheij, ciudad situada en el este de la península del Sinaí en la que las fuerzas militares egipcias tienen prohibida la entrada en virtud de los acuerdos de paz suscritos con Israel.

Mubarak, ha aparecido en la televisión estatal este domingo visitando el cuartel general del Ejército, donde se ha reunido con los altos mandos militares del país. En las imágenes aparece también el recién nombrado vicepresidente, Omar Suleiman, antiguo responsable de los servicios secretos egipcios; el ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantawi, y el jefe del Estado Mayor, Sami al Anan.

Mubarak, único objetivo

«Si Mubarak se ha creído que cambiando a unos títeres por otros nos vamos a ir a casa, aquí tiene la respuesta: no hay vuelta atrás, ¡fuera mafioso! No vamos a permitirles que nos meta en otro túnel de la oscuridad de 30 años». La letaría de Tamer, un trabajador de la hostelería con la bandera de Egipto atada a la cintura, eriza la pasión de la masa que le escucha subida encima de un tanque del Ejército a las puertas de la plaza de Tahrir y se contagio al blindado de al lado donde los civiles comparten cigarros, bocadillos y se hacen fotos con los soldados.

«Amamos a nuestro Ejército, están con nosotros»

«Creo que el sistema va a caer, la gente no va a quedarse con esto, haya más víctimas o no», analizaba para ABC Heba Raouf Ezzat, profesora de Política en la Universidad de El Cairo, aunque admitía que «el escenario está muy abierto». A su juicio, pensar que el Ejército se ha puesto de parte del pueblo no es más que una ilusión. «Están a la espera de recibir órdenes, falta una reunión crítica de Mubarak con el jefe militar, Sami Annan, que viene de Washington, y a partir de ahí decidirán si apoyan al poder o a los egipcios. Decidirán nuestro futuro».

Pendientes del Ejército

La posibilidad de una masacre como la de Irán del año pasado, de que todavía se abra fuego contra las protestas para disolverlas con sangre, está en la mente de muchos. «¿No ven que el Ejército está en medio de la ciudad para proteger a Mubarak?... están protegiendo su Parlamento, su Ministerio del Interior, su televisión y, por supuesto, la Embajada de EE.UU., no a nosotros, y cuando se lo pidan dispararán a las manifestaciones, aventuraba con amargura una periodista free-lance egipcia. Pero todavía hay pesimismos mayores. «¿Qué puedo decir, estoy completamente abatido por lo que está pasando y no tengo palabras. ¿Qué quiere este hombre?», se preguntaba el experto Abdulfatah Algebali, del reputado Centro de Estudios Estratégicos Al Arma, incrédulo ante la estampa del presidente aferrándose al poder.

La respuesta la dio hace tiempo el famoso columnista Amis Mansour, que escribió en el diario gubernamental una frase que aquí no olvidan: «Mubarak no recibe órdenes de nadie, tampoco del pueblo».

El foco de las protestas en la consecución de ese objetivo es tal que la mayoría de los ciudadanos se desconcierta cuando se les pregunta quién podría liderar el día después. «No lo sé, pero la calle lo sabrá: la libertad sin miedo nos guiará», aventura un iluminado Mina Magdy, desempleado. «Mohamed El Baradei en un primer momento de transición, o ya se verá», opina el agente de seguros Asharf Seimi, en alusión al Premio Nobel ahora bajo arresto domiciliario en El Cairo.