Francisco de Andrés

Cuidado con «la doble A»

Es difícil encontrar en los anales del asesinato político selectivo una acción más chapucera que la del Consulado saudí en Estambul

Francisco de Andrés
Actualizado:

En los años 70 del siglo pasado aparecieron varios grupúsculos paramilitares cuyo objetivo eran los asesinatos políticos selectivos, con un denominador común: las siglas de La Triple A. El fenómeno latino -existió una Triple A en España, Argentina y Colombia- ha encontrado un vástago en Oriente Próximo con ocasión del esperpéntico caso de la desaparición en Estambul del disidente saudí Khashoggi. El régimen de Riad ha difundido la versión de que su presunta muerte es obra de asesinos por cuenta propia, asesinos autónomos. Vamos, la doble A.

Un grupo de ellos habría conocido -según el relato oficial- que el periodista exiliado Khashoggi iba a acudir al Consulado saudí en Estambul para realizar trámites, le esperó dentro, le asesinó tras interrogarle, e hizo desaparecer sus restos sin conocimiento del cónsul ni de los probos funcionarios. Un crimen perfecto.

El «asunto Kashoggi» tiene todos los ingredientes de la novela negra barata y del disparate. Es bien conocido que el régimen absolutista saudí eliminó en el pasado a muchos de sus disidentes antes de la llegada al poder fáctico del joven Príncipe Heredero, Mohamed bin Salman. Pero es difícil encontrar en los archivos una operación más chapucera de asesinato político selectivo. Tanto en su ejecución -¿a qué mente preclara se le ocurrió elegir la sede diplomática en un país con el que Arabia Saudí rompió hace tiempo hostilidades?- como en la elección del objetivo,

Jamal Khashoggi, un personaje de dudosa trayectoria y credenciales democráticas, es -o era- sin embargo una notoriedad en Occidente por el artículo periódico que escribía en «The Washington Post» desde que se exilió en Estados Unidos hace un año. El presidente Trump, en aras de proteger los contratos multimillonarios de venta de armas norteamericanas a Riad, ha «comprado» la versión saudí de la acción de los asesinos autónomos en su Consulado en Estambul. La Prensa liberal de EE.UU. jamás lo hará.

Francisco de AndrésFrancisco de AndrésRedactorFrancisco de Andrés