Pablo Iglesias y Alexis Tsipras, en un encuentro organizado por Podemos en Madrid el pasado noviembre
Pablo Iglesias y Alexis Tsipras, en un encuentro organizado por Podemos en Madrid el pasado noviembre - reuters

Diferencias y semejanzas entre Podemos y Syriza

Iglesias y Tsipras pertenecen a la misma generación. El griego nace el año en que se proclama la Tercera República Helénica tras caer la Junta de los Coroneles (1974), y el español, en el año de la Constitución

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Syriza es el partido del momento en Europa. Su mero ascenso en las encuestas previas a las elecciones anticipadas al próximo 25 de enero ha provocado caídas de hasta el 10% de la Bolsa de Atenas, contagiando hasta a sus hermanas del sur del continente. Seducir a una población devastada por la crisis ha sido tarea del líder de la coalición extremista griega, Alexis Tsipras, de 40 años, que ha sabido encandilar a los griegos -y griegas- con un discurso plagado de promesas de romper con el sistema bipartidista heleno. Pero en la Europa periférica no están solos: en España, Podemos y su líder Pablo Iglesias han sabido importar su estilo de hacer política.

Iglesias y Tsipras pertenecen a la misma generación. El griego nace el año en que se proclama la Tercera República Helénica tras caer la Junta de los Coroneles (1974), y el español, el año de la fundación del «Régimen del '78» -como insisten desde Podemos en llamar al sistema democrático español actual-, que pretenden volatilizar. Ambos han participado activamente en la política desde jóvenes, vinculados a movimientos de extrema izquierda y dándose a conocer frente a las cámaras de televisión como portavoces, pese a rondar la veintena.

«Con Syriza nos une un programa de recuperación soberana y un programa que replantee la cuestión de la deuda para llevar a cabo un plan de rescate ciudadano que corrija las políticas de desastre de la troika», dijo Iglesias en una visita a Atenas para reunirse con Tsipras. «Podemos puede convertirse en otra Syriza para Europa, en la Syriza española», clamó el líder heleno.

Los dos partidos pretenden «recuperar para el pueblo la soberanía nacional», gracias a las dotes comunicativas de sus líderes carismáticos, que incluso coinciden en su éxito entre el sexo femenino. Pero aunque las formaciones que lideran promulguen su hermanamiento hasta en las redes sociales (como el intercambio de tuits entre Iglesias y Tsipras), ambas han seguido trayectorias diferenciadas desde su fundación.

¿Una coalición de siglas?

En los orígenes de ambas formaciones se encuentran las diferencias más marcadas. Syriza nació en 2004 como una coalición formada por una amalgama de grupos políticos con distintas sensibilidades dentro de la izquierda. En su fundación, huyendo de la ortodoxia y la «pureza ideológica» del Partido Comunista, confluyeron multitud de siglas provenientes del maoísmo, marxismo-leninismo e incluso se enrolaron en Syriza diputados de los socialistas del Pasok, previsores del desplome de su partido. Así, el origen de la «Coalición de Izquierda Radical» (su traducción al español) se asemeja más bien al de formaciones como Izquierda Unida, en España, o el Front de Gauche, en Francia.

«Podemos no ha nacido para ser una coalición de siglas», ha insistido Iglesias en varias ocasiones para salir al paso de quienes le preguntan si habrá coalición con Izquierda Unida o la formación Ganemos. Fundado en enero de 2014, diez años más tarde que su hermano griego, el ascenso de Podemos ha sido meteórico. A Syriza le llevó varios años para superar el marginal 5% en las elecciones, pues tuvo que llegar el peor periodo de la crisis griega y el descalabro de los socialistas del Pasok, en 2012, para cambiar el tablero político griego: obtuvieron un 27% en los comicios y pasaron a ser el principal partido de la oposición. Precisamente, este porcentaje coincide con la estimación de voto que le conceden varias encuestas a Podemos.

Asesores económicos afines al marxismo

«Soy marxista y la mayoría de los que forman Syriza lo son», reveló en una entrevista a « The Guardian» el principal asesor económico de la coalición griega, John Milios. Este teórico graduado en la misma clase que el expresidente socialista Giorgios Papandreu asegura que desde la formación helena procurarán que «nadie en Grecia trabaje bajo condiciones propias de la esclavitud».

No se declaran marxistas, pero los economistas de Podemos han estado vinculados en algún momento de sus carreras con los regímenes de Venezuela y Cuba. Vicenç Navarro y Juan Torres redactaron el programa económico del partido nuevo. Suavizaron las propuestas recogidas en el programa de las Europeas, al tiempo que ascendían en las encuestas.

Por su parte, Syriza ganó las Europeas el pasado mayo con un discurso más moderado que el de las elecciones helenas de 2012. Entonces, en su programa de « 40 puntos para gobernar Grecia» se incluían medidas como la auditoría pública de la deuda, así como, sin considerarse eurófobos, exigir a la UE un cambio en el papel del Banco Central Europeo para que financiara directamente a los Estados.

«Los de abajo frente a los de arriba»

Aunque reconocen ser de izquierdas, Iglesias y los suyos huyen del esquema clásico de la política. En este sentido se alejan relativamente de Syriza, que «se mueve en el eje mundo del trabajo versus capital, ejes tradicionales de la izquierda», según analizan en el espacio de pensamiento y cooperación política « Paralelo 36 Andalucía».

Desde Podemos dicen representar a «los de abajo frente a los de arriba», la mayoría frente a las élites, como fieles seguidores de las teorías sobre el populismo del intelectual del peronismo Ernesto Laclau. Del argentino, estudioso del intelectual marxista italiano Antonio Gramsci, toman su estrategia retórica de la ambigüedad. La influencia de Laclau entre los portavoces de Podemos se deja notar a través de un lenguaje que está impregnado de los llamados «significantes vacíos»: «Forma de nominación lo suficientemente laxa como para dar cuenta de todas las demandas en conjunto, pero de ninguna en particular», según lo define el sociólogo Juan Manuel Lucas.

En este escenario, para los políticos españoles, lo contrario a ello y los que tienen la culpa de todos los males forman la «casta» y para los griegos, los vendidos a Alemania. Para favorecer a los de abajo, uno de los temas capitales de ambos son los impuestos a los ricos para mejorar las prestaciones sociales a la mayoría.

De cara a las elecciones del 25 de enero, el pasado lunes Tsipras señaló su próximo objetivo: que Syriza logre reunir una amplia mayoría en el Parlamento, para evitar que el futuro Gobierno tenga «las manos atadas a la hora de negociar con los socios». Por tanto, la formación populista y su líder lucharán para que no se repita lo sucedido en las elecciones de 2012, cuando Nueva Democracia y el Pasok neutralizaron su ascenso. Unas aspiraciones que comparten con Podemos. Por el momento, las últimas encuestas le conceden a Syriza solo tres puntos más que los conservadores de Nueva Democracia.