«Los cubanos están perdiendo el miedo»
El disidente cubano Antonio G. Rodiles, durante la entrevista este jueves en Madrid - ignacio gil
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«Los cubanos están perdiendo el miedo»

El opositor Antonio G. Rodiles, director del «think tank» Estado de SATS, anuncia que preparan una reunión internacional sobre derechos humanos en La Habana

carmen muñoz
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A Antonio G. Rodiles (La Habana, 1972) le parecía «impensable» que un músico cubano se atreviera a pedir elecciones libres durante un concierto oficial, hasta que el jazzista Roberto Carcassés lo hizo la semana pasada en la capital. «Es un signo de los nuevos tiempos», señala este físico, director del «think tank» Estado de SATS y coordinador de la campaña ciudadana Por otra Cuba. La detención del activista de derechos humanos durante 19 días el pasado noviembre, acompañada de una brutal paliza, tuvo amplia repercusión.

Tras participar en Praga en un foro sobre transiciones, este viernes tiene previsto reunirse en Madrid con el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, e intervenir en el Real Instituto Elcano. Su mayor desafío ahora es el encuentro internacional sobre derechos humanos que preparan para el próximo 10 de diciembre en La Habana. «Si ahora nos dejan salir (a los disidentes) ¿por qué no van a dejar entrar (en el país) a cubanos y extranjeros interesados en participar en una actividad de la sociedad civil? Retamos al sistema a que demuestre si realmente está cambiando o no». Este sábado regresa a la isla.

-¿Cree que el incidente de Roberto Carcassés se ha cerrado con el fin de la sanción que le impuso el régimen?

-A Robertico Carcassés lo tienen en remojo, como decimos en Cuba, el régimen está esperando a que pase la tormenta para ir a por él. Ha realizado múltiples representaciones dentro y fuera de la isla, y nunca había hecho una manifestación política de ese tipo, aunque la gente sabe que ni él ni su padre (el «showman» Bobby Carcassés) son incondicionales del régimen como Silvio Rodríguez. Su atrevimiento es un signo de que los tiempos están cambiando en Cuba, la gente quiere cambios sustanciales, de mayor calado, los actuales son solo superficiales. Los cubanos están perdiendo el miedo, se atreven más, 54 de régimen totalitario es demasiado tiempo. Ya entienden que para que haya cambios debe cambiar el sistema. Lo que hizo Carcassés era impensable, no lo hizo como un acto suicida.

-¿El cantautor Silvio Rodríguez desafió a la dictadura al invitar a Carcassés a sus conciertos?

-Silvio trató de echar agua al fuego, de buscar la solución más inteligente para el sistema. La censura de Carcassés hubiera implicado que la noticia del acto de libre expresión hubiera adquirido mayor notoriedad, contraproducente para el régimen.

«Para que no colapse se necesitan cambios estructurales»-¿Qué mensaje sobre las reformas cubanas envía a España?

-Que son totalmente insuficientes, en especial cuando el país atraviesa un momento de crisis tan aguda. Para que Cuba no colapse se necesita emprender cambios estructurales que implicaría que acepten todos los derechos políticos, económicos, sociales y culturales que aparecen en los pactos de la ONU para entrar en un proceso de transición real.

-¿Qué le parece el llamamiento de esta semana de la Iglesia católica cubana para que los cambios políticos acompañen a los económicos?

-En los últimos tiempos, la Iglesia ha tenido una posición poco acertada. Sin embargo, me parece muy importante como actor político y sería altamente recomendable que comience a enfocarse en el respeto de los derechos fundamentales en Cuba. Si eso ocurre, puede jugar un papel trascendental a corto y medio plazo.

-¿Los nuevos tiempos también afectan a la disidencia?

-Hay un replanteamiento de muchos puntos, de estrategia, de proyección, que ha podido tener que ver con la posible toma de contacto con el mundo exterior tras la reforma migratoria. Los opositores pueden viajar y entrar en contacto con políticos de otros países, cubanos en el exterior... lo que genera un nuevo escenario.

-¿Y a la represión?

-Han cambiado las tácticas pero sigue habiendo. Ahora es quirúrgica, focalizada en los proyectos y actores que el Gobierno considera peligrosos para su hegemonía totalitaria del poder. Siguen habiendo palizas, amplios operativos para impedir que los opositores asistan a los eventos y arrestos de corta duración. Últimamente a los detenidos ni los llevan a las comisarías, los abandonan en lugares inhóspitos. Siguen presos el escritor Ángel Santiesteban, Sonia Garro (de las Damas de Blanco) y su esposo, Ramón Alejandro Muñoz. Tratan de condenarlos por delitos comunes, pero el trasfondo es político.