Cárcel para el exministro de Cameron que endosó puntos del carné a su mujer
Chris Huhne y su exmujer Vicky Pryce - REUTERS
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Cárcel para el exministro de Cameron que endosó puntos del carné a su mujer

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«Finalmente ambos han sido llevados ante la Justicia por su delito conjunto, cualquier elemento de tragedia es enteramente culpa suya». Así de implacable se ha mostrado un juez inglés durante la lectura este lunes de la sentencia en el caso Chris Huhne, el ex ministro de Energía de Cameron que renunció el mes pasado a su acta de diputado tras ser procesado, junto a su ex mujer, por un delito de obstrucción a la Justicia. La pareja ha sido condenada a ocho meses de cárcel, un final dramático a todo un culebrón político originado hace diez años.

Huhne dimitió el año pasado de su puesto en el Ejecutivo que preside David Cameron, donde ocupaba la cartera de Energía y Medio Ambiente, después de que la fiscalía presentara cargos contra él por obstrucción a la Justicia. Los hechos se remontan a marzo de 2003, cuando su coche fue captado por una cámara conduciendo a más velocidad de la permitida en la autopista entre el aeropuerto de Stansted y el centro Londres. La fiscalía le acusaba a él y a su entonces mujer, Vicky Price, de identificar falsamente al conductor del vehículo en ese momento.

El juez les acusa de haber mentido juntos a las autoridades sobre el caso

El juez Sweeney acusa a ambos de haber «mentido juntos», deliberadamente, a los investigadores para ocultar los hechos. El declararse culpable le ha ahorrado al político liberal –que perdió la batalla del liderazgo en el Partido Liberal Demócrata por solo un voto contra el actual número 1, Nick Clegg– un 10% de la pena. A su ex mujer, Vicky Pryce, una conocida economista de 60 años, le reprocha haber recurrido a un arma peligrosa: acudir a la prensa. Se espera que cumplan dos meses entre rejas, máximo cuatro.

No hubo «coacción marital»

Pryce recurrió a una arcaica figura del derecho británico, la defensa por «coacción marital», y acusaba a Huhne, de 58 años, de haberle «obligado» a identificarse y asumir ella la sanción. Al parecer, Huhne tenía un largo historial de incumplimientos del código de circulación, había perdido nueve puntos y estaba a punto de quedarse sin carnet de conducir, una mala publicidad para un político con grandes ambiciones, truncadas ahora por una década de venganzas amorosas. Según explicaba este mismo domingo la periodista del «Sunday Times» a la que acudió Pryze –«quiero hundirle», le habría dicho, en referencia a su ex marido, que le abandonó por una colaboradora bisexual–, la ex mujer del ex político «estaba enamorada todavía» mientras tramaba el guión de una caída que ha terminado por arrastrarle.

El caso ha hecho las delicias de la prensa tabloide local, que han tenido acceso a detalles morbosos de la ruptura de 26 años de matrimonio y la desintegración de una familia con cinco hijos. Así, en el juicio han trascendido contenidos durísimos de mensajes de los hijos de la pareja al ex ministro –«Vete a la mierda», le contestó un hijo después de que Huhne le mandara un mensaje diciéndole «te quiero mucho, me gustaría verte»–. Además, se ha sabido que Huhne le comunicó su «affaire» con Carina Trimingham, que ha acompañado al ex político al tribunal, la víspera de que fuera a ser publicado en un diario dominical. «¿Entonces me vas a abandonar?», le dijo Pryze al verle salir con una bolsa de deporte. «No, voy al gimnasio, siempre voy al gimnasio los sábados por la tarde», le contestó, fríamente, su entonces marido.

Su renuncia a su escaño el mes pasado ha servido a los liberales para asestar un duro varapalo electoral al primer ministro, David Cameron, en las elecciones parciales celebradas la semana pasada, en las que el candidato de Clegg mantuvo el escaño de Huhne, mientras que los «tories» eran relegados a la tercera posición por el antieuropeo y populista Partido de la Independencia (UKIP). A Huhne, para quien muchos predecían una larga carrera político, la «trampa» hace una década le ha costado su matrimonio, el cariño de sus hijos y sus ambiciones. El juez ya había avisado. «No se haga ninguna ilusión sobre el tipo de sentencia que puede recibir», advirtió a los dos, cada uno por su lado.