Victoria de Uhuru Kenyatta, acusado de crímenes de lesa humanidad por La Haya, en las presidenciales de Kenia
Seguidores de Kenyatta celebran su victoria en las calles de Nairobi - efe

Victoria de Uhuru Kenyatta, acusado de crímenes de lesa humanidad por La Haya, en las presidenciales de Kenia

Subvencionó presuntamente las turbas que provocaron incidentes durante la campaña de 2007-2008, donde más de 1.300 personas perdieron la vida y 600.000 fueron desplazadas de sus hogares

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La Comisión Electoral Independiente de Kenia declaró este sábado vencedor de las elecciones presidenciales celebradas en el país africano a Uhuru Kenyatta, con el 50.07% de los votos (6.173.433), frente al 43% (5.340.546) de su máximo rival, el primer ministro Raila Odinga. Apenas 8.400 votos más de la mayoría absoluta necesaria para no acudir a una segunda vuelta.

El pasado año, el TPI confirmaba los cargos y la apertura de un proceso contra Kenyatta (que se reanudará el próximo 9 de julio), a quien se acusa de subvencionar a las turbas que provocaron incidentes durante la campaña de 2007-2008, así como de orquestar los ataques que tuvieron lugar en el Valle del Rift, una de las regiones más conflictivas del país. En aquel momento, más de 1.300 personas perdieron la vida y 600.000 fueron desplazadas de sus hogares.

Hijo del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta, la fama de Uhuru («libertad», en swahili), eso sí, no se debe tan solo a sus problemas con la Justicia Internacional.

Considerado uno de los 30 africanos más ricos del continente (su fortuna se calcula en cerca de 350 millones de euros), las ansías de poder de este miembro de la tribu kikuyu, principal etnia del país, caminan de manera paralela a lo ostentoso de su nombre.

Ya en 2002, Uhuru concurriría como candidato a sus primeras elecciones presidenciales. Sin embargo, la derrota frente al también kikuyu Mwai Kibaki, motivaría su posterior apoyo electoral al mandatario keniano en los siguientes comicios. Un cambio de cartas que le sirvió para desempeñar la cartera de Finanzas y el cargo de viceprimer ministro.

Ahora, cinco años después de la pasada crisis electoral, el candidato recurría a un tono más conciliador al apelar a la calma y recordar que cualquier reclamación sobre la legalidad de estos comicios debía ser llevada ante los tribunales, no resuelta en la calle.

No obstante, el jueves, Kalonzo Musyoka, miembro de la candidatura de su rival Odinga denunciaba la «manipulación» del escrutinio.

De igual modo, Musyoka apeló a la interrupción del recuento de votos, aunque pidió que sus palabras no fueran interpretadas como un llamamiento a las protestas civiles.

El pasado martes, después de 24 horas del inicio del recuento, el equipo electoral admitía haber experimentado problemas con su sistema electrónico para la transmisión de los resultados presidenciales, lo que motivó un retraso en la publicación de los mismos.

Entonces comenzó un nuevo cómputo en el que delegados de las 290 regiones que componen el país (más la diáspora) viajaron a la capitalina Nairobi para procesar los datos.

Sin embargo, lo apurado de la victoria final (Kenyatta necesitaba más del 50% del escrutinio para no acudir a una segunda vuelta, cifra que ha superado en apenas ocho mil votos) vuelve a sembrar polémica.