Las diez cosas que tiene que hacer si quiere vivir más y mejor, según el médico de Steve Jobs
Phil Channing
entrevista

Las diez cosas que tiene que hacer si quiere vivir más y mejor, según el médico de Steve Jobs

David B. Agus afirma que estar sentado más de cinco horas seguidas equivale a fumarse un paquete entero de cigarrillos

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«Al menos dos veces a la semana tengo que explicarle a un paciente que no me queda ningún arma más para combatir su cáncer. Se acabó lo que se daba y, en la mayoría de los casos, el final está próximo». Así de drástico es el comienzo de Hábitos prodigiosos para vivir más y mejor (Ariel), el último libro del prestigioso oncólogo David B. Agus, por cuyas manos han pasado personalidades de la talla de Steve Jobs, o los controvertidos Lance Armstrong y Ted Kennedy, entre otros. Si bien desde las primeras líneas de su obra queda claro que es difícil curar enfermedades como el cáncer, las cardiopatías o la diabetes cuando ya han anidado en nuestro cuerpo, este doctor está plenamente convencido de que podemos hacer mucho en épocas anteriores de nuestras vidas para prevenir o al menos retrasar su llegada. Algunos de los consejos que aparecen en su obra pueden sorprender, por su simpleza, otros quizás porque los estemos aplicando ya. Hablamos con él vía correo electrónico de su día a día, y de los puntos más llamativos de su obra:

—Doctor Agus, usted habla de vivir más y mejor pero... ¿Qué tal anda usted de salud? ¿Qué puntuación se pondría?

—Lo hago lo mejor que puedo, teniendo en cuenta las 65 reglas de las que hablo en el libro... pero está claro que no siempre tengo éxito. El mensaje real es «moderación, tanta como se pueda». ¡No pasa nada por hacer trampas de vez en cuando! Lo más difícil para mi, personalmente, es hacer un horario regular, ya que dos veces a la semana me tengo que levantar a las 2:30 de la mañana para grabar el programa de la CBS Morning Show, que se realiza en Nueva York.

—¿Podría describir cómo es un día a día suyo? ¿Cuáles son sus hábitos? ¿Que no dejaría de hacer por nada del mundo?

—Me levanto muy temprano, hago ejercicio y trabajo un poco antes de desayunar con mi mujer y mis dos hijos. Voy a trabajar, al laboratorio o a la clínica, dependiendo del día, y como ahí. Tengo un despacho, pero trato de que una o dos de las reuniones que tengo al día tengan lugar mientras caminamos. Los llamamos «walking meetings». Hacia las 18:30 llego a casa para cenar con mi familia. ¡ya sé que es muy pronto para España! Normalmente después de cenar doy un paseo con nuestro perro. Y si es posible, intento que se unan mi mujer y mis hijos. Trato de estar en la cama hacia las 21:30. Normalmente llevo un podómetro para saber cuanto me he movido durante el día y lo reviso todas las noches. Y compito con mi mujer todos los días para ver quien se va a la cama como el «número uno». Como ve, la única cosa que no perdono es la de intentar moverme durante el día. Fuimos diseñados para movernos, así que nuestro movimiento a lo largo de tiempo es la clave de nuestra salud. Es fantástico poder ejercitar una hora en el gimnasio o en casa, pero la verdadera llave de la salud es lo que hacemos durante el resto del día. Planea el día para que te permita dar unos pasos. Levántate cada media hora y camina, hará una gran diferencia. La cruda realidad es que estar sentado más de cinco horas seguidas es el equivalente en términos de salud, a fumarse un paquete de cigarrillos entero.

—¿Podría decirme otro mal hábito de salud en el que usted nunca caería?

—Intento no comer mucha comida procesada. La clave es hacer una dieta de alimentos frescos o congelados. La moderación y la hora a la que se coma también es importante, independientemente de la dieta. Es crucial comer siempre a la misma hora, todos los días. Y nada de picoteo entre comidas. Los mejores estudios en dietas también han dejado claro que la dieta meditérránea, con grasas buenas, es la más sana de todas.

—El estrés está considerado como el enemigo malo y silencioso en el mundo occidental. ¿Cuál es su mejor consejo para luchar contra él?

—Hay muchos tipos de estrés, el financiero, el marital, el del trabajo, el que te supone la familia... y muchos de ellos están la mayoría de las veces fuera de nuestro control. Pero lo que mayor estrés supone para nuestro cuerpo es controlable para muchos, y es tener un horario regular. Admitámoslo, este punto es bastante duro de seguir, pero sé de primera mano lo valioso que es mantener un horario predecible a lo largo del tiempo. Me voy a la cama y me despierto siempre a la misma hora y sí, lo ha adivinado, esto incluye los fines de semana. Como siempre más o menos a la misma hora, tomo las medicinas cuando me las prescriben, y organizo mi trabajo más o menos siempre de la misma forma. Es evidente que algunos días lo hago mejor que otros. Últimamente, he estado viajando mucho y viviendo en diferentes husos horarios, a lo que hay que añadir el programa «CBS This Morning» dos veces a la semana (lo que me hace estar en el estudio hacia las 4 a.m. esos dos días). Es duro mantener un horario regular con este tipo de responsabilidades, pero lo hago lo mejor que puedo. Cuando viajo dos o más jornadas, por ejemplo, cambio mis horarios al huso horario de mi destino, pero intento estar en la franja horaria del Pacífico para los vuelos cortos.

—¿Por qué es tan importante mantener los mismos horarios siempre?

—Porque tu cuerpo ama la predictibilidad. Es una de las mejores maneras de reducir el estrés y mantener un buen estado en general. Cuando mantienes una rutina consistente cada día, en la que escuchas los ritmos naturales de tu cuerpo, notas la diferencia porque tienes más energía y te sientes mejor. La pérdida de peso es más fácil, también.

—¿Tienen algo que ver la espiritualidad y los valores con una buena salud?

—Las personas que tienen algún tipo de creencia, independientemente de la que sea, están más sanos. No estoy seguro de en qué consiste desde una perspectiva científica, pero lo datos están ahí. Yo, en particular, soy un firme convencido de que tanto la esperanza como el optimismo son dos fuerzas muy poderosas en nuestras vidas. Como con tantas cosas, como pensamos determina lo que experimentamos, para bien o para mal. Y esto no puede ser más determinante para nuestra salud. Si tenemos o no tenemos fe en nuestra salud tiene que todo que ver con que tengamos un cuerpo sano o no. Si creemos que podemos estar más sanos, adivine qué: lo estaremos.

—¿Qué relación tiene el contacto con la naturaleza, con las estaciones, los animales... con que estemos más sanos?

—Es de sobra conocido que los propietarios de perros son personas normalmente más positivas. Y no todo tiene que ver con la compañía que te hace un animal al que amar y cuidar (especialmente cuando eres soltero). Tener un perro requiere que mantengas un horario más o menos regular y predecible, para atender las necesidades de tu mascota. En otras palabras, te fuerza a mantener patrones de vida saludables. Los paseos con el perro te ayudan a moverte, te llevan a hacer ejercicio, aunque «Fido» no sea un corredor nato. También te obliga a estar al aire libre, lo que te obliga a levantarte del despacho y dejar tus mil y una tareas. Sumando los beneficios de estar en contacto con la naturaleza con el papel que la luz del sol tiene en tu salud, se obtiene un excelente consejo médico.

—¿Y qué me dice de la familia? ¿Piensa usted que es mejor tener una mala que no tenerla, como dice el filósofo español Gregorio Luri?

—Pregunta complicada. La regla de tener hijos de la que hablo en mi libro no sirve para todo el mundo, pero hay una sola razón por la que merece la pena detenerse en este punto: tener hijos supone vivir más que las parejas que no los tienen. Parece incongruente porque los niños vienen con mucho estrés debajo del brazo pero... quizás las personas con prole son más longevas porque, en general, se cuidan más que las personas sin descendencia y tienen menos posibilidades de practicar determinadas conductas de riesgo que les conduzcan a muertes prematuras. También se relaciona algo con todo el movimiento que genera tener niños pequeños. El mero acto de levantar un bebé nos lleva a una actividad física y a un esfuerzo mental, ambas cosas buenas para la salud.

—No fumar, tener una vida regular, comer fruta, lavarse las manos, los dientes, y sábanas de la cama... ¿Vivir más y mejor es mucho más fácil y accesible a todos de lo que parece?

—Ese es mi mensaje. Estás al cargo de tu vida. El libro está diseñado como un manual para ayudarte a hacer una introspectiva y cuestionarte ciertas cosas. Me gustaría que cada uno de nosotros tomara decisiones correctas en cuestiones de salud, basándose en su escala de valores interna. Las sugerencias hechas en el libro no son más un compendio de distintos estilos de vida que nos ayudan a optar por las decisiones correctas. Igual que no hay una respuesta única a lo que es la salud, estas sugererencias producirán tantos estilos de vida saludables como personas las lean.

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