Los vecinos de Orcasitas levantan carteles de protesta, ayer en la Junta de Distrito
Los vecinos de Orcasitas levantan carteles de protesta, ayer en la Junta de Distrito - FOTOS: JOSÉ RAMÓN LADRA

Rebelión vecinal en Usera: «¡Rommy Arce, dimisión!»

Más de cien personas protagonizan una gran protesta en el Pleno ante la «inacción» de la concejal-presidenta del Distrito

MADRIDActualizado:

Cuando en junio de 2015, Ahora Madrid tomó el mando en el Ayuntamiento de la capital todo eran promesas y buenos deseos. Pero con el paso del tiempo, las palabras se las llevó el viento y ahora, más de medio mandato después, son pocos los que aún confían en la labor de un equipo de Gobierno que hizo de la mejora de las zonas más necesitadas su bandera para justificar buena parte de los votos cosechados. Barrios muy humildes como el de Orcasitas, donde sus habitantes llevaron ayer a cabo en el Pleno de Usera una protesta desesperada contra la gestión actual de la concejala-presidenta del distrito, Rommy Arce.

La «inacción» de la edil -según calificaron los vecinos- ha provocado una situación límite en la barriada. El abandono y la degradación es el pan de cada día de un vecindario que todavía espera las reformas de la plaza de la Asociación o el parque de la Meseta; el desmantelamiento de un asentamiento ilegal de rumanos en la calle de la Participación o la renovación del vetusto campo de fútbol de la Agrupación Deportiva Orcasitas, donde la tierra sigue sin ser sustituida por un tapete de césped artificial, pese a la partida que se aprobó para tal fin cuatro meses atrás.

«Hemos venido al Pleno para reclamar, entre otras cuestiones, que se cuiden las zonas verdes y se limpien las calles», señaló María Antonia, una de las portavoces de la Asociación de Vecinos de Orcasitas, quien tiene claro cuál es el origen principal de la problemática. «Es evidente que a Rommy Arce la ha venido el puesto grande. Para estar al frente de una junta como la de Usera, tienes que conocer antes la situación de sus residentes», sostuvo, consciente del nulo interés de la concejal por conocer de primera mano el día a día que se vive en cada uno de los barrios que conforman el distrito.

Al grito de «¡Dimisión!», más de cien personas mostraron su rabia al inicio del Pleno ante lo que consideran un fraude de gestión. «En Orcasitas, más de la mitad de la gente votó al partido que representa con la esperanza de que las cosas cambiaran», advirtió micrófono en mano Félix López Rey -un histórico lider vecinal-, que reflejó el sentir general con una serie de mensajes muy elocuentes: «Nunca habríamos pensado que un barrio, que se ha fajado en las peores condiciones posibles, tuviera que soportar el ninguneo al que ustedes nos han sometido».

La concejal Rommy Arce, a la derecha de la imagen, ayer en el Pleno
La concejal Rommy Arce, a la derecha de la imagen, ayer en el Pleno

«Soluciones urgentes»

El descontento fue tal, que hasta un numeroso grupo de adolescentes, inscritos en el histórico equipo de fútbol de Orcasitas, acudieron al Pleno para visibilizar la decadencia que sufren sus instalaciones. «Hemos venido con los chavales porque no entendemos que el campo continúe siendo de tierra, cuando desde junio hay un presupuesto aprobado por el Ayuntamiento para su renovación», argumentó el secretario deportivo, Ricardo Galiano, hastiado de que la única culpable del bloqueo sea la propia Arce. «¡Y de quien la colocó ahí!», prosiguió indignado.

Los vecinos mostraron su repulsa a la edil con carteles, donde se pudieron leer lemas como «Por una cercanía real», «Hay que ver la realidad del distrito después de más de dos años» o «Soluciones urgentes». Peticiones, todas ellas, que volvieron a toparse con el desinterés de la responsable, enfrascada incluso en atender el teléfono móvil en un momento dado de la rebelión vecinal. «Ya nos gustaría a nosotros que los ritmos de elaboración de los proyectos sean mucho más rápidos y contar con un equipo de técnicos mayor», se justificó la concejal, mientras prometió el cumplimiento de las actuaciones reclamadas. «Tiempo al tiempo», parafraseó, lo que desató una sonora lluvia de abucheos.

«Si estamos yendo muy despacio, lo podemos entender; pero, desde luego, el compromiso que tiene el Ayuntamiento con los ciudadanos de Madrid y, en concreto, con los de Usera, está más que claro», replicó, antes de pedir silencio a los presentes para continuar con el Pleno. Lo cierto es que nadie abandonó la Junta mejor de lo que entró. «Que se deje de meter en jardines como el de Cataluña y cumpla, de una maldita vez, con sus obligaciones», sentenciaron los vecinos.