Esperanza Aguirre conversa con Manuela Carmena, durante un Pleno en Cibeles
Esperanza Aguirre conversa con Manuela Carmena, durante un Pleno en Cibeles - MAYA BALANYÁ
Operación Lezo

Los grupos afilan los cuchillos ante el Pleno más complicado para Aguirre

La sesión de este martes se perfila como un juicio político a la portavoz del PP. Carmena: «No está en condiciones de seguir»

MadridActualizado:

Cuando restan tres días para el próximo Pleno en Cibeles, programado para el martes, Ahora Madrid, PSOE y Cs afilan sus cuchillos para una suerte de juicio político a Esperanza Aguirre. La detención de su pupilo político y sucesor en el Gobierno regional, Ignacio González, y, en menor medida, la declaración de la portavoz popular por la trama Gürtel, han motivado que el resto de los grupos municipales en el Ayuntamiento hayan conformado un frente común contra la líder del PP. Con la incertidumbre por una hipotética dimisión, la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, aventuró lo que puede deparar la sesión y deslizó que el tiempo de Aguirre ha terminado: «No está en una condición adecuada para formar parte del Consistorio».

Las palabras de la regidora, formuladas tras la clausura del Foro Mundial contra las Violencias Urbanas, remiten no solo a la pérdida de credibilidad de su rival en Cibeles, sino al nivel de confrontación que puede tomar el juego político. «Por encima de todo, vicia la relación con la oposición», valoró Carmena. A la luz de su experiencia en el Ayuntamiento, la alcaldesa tiene claro que el debate municipal quedará nuevamente en un segundo plano para virar hacia el personalismo. «Es muy difícil el debate por su contexto, que tiene características muy descalificadoras, con una situación de fondo en la que hay una persona con esas vinculaciones a unos procesos tan graves de corrupción; lo hace difícil y debe reflexionar», aseveró.

Desde el PP son conscientes de lo que les espera el martes: un trance añadido a la ya de por sí complicada labor de oposición; aunque en las últimas horas procuran dar una imagen de normalidad en pleno chaparrón por la operación Lezo. «Hemos preparado la reunión del grupo como cualquier otro día, tenemos un Pleno el martes y la ciudad no se para», argumentaron a ABC fuentes de la formación. Una prueba de este extremo, acaso algo forzado, fue un vídeo publicado en Twitter, con Aguirre enfrascada en la preparación del debate junto a sus ediles.

El objetivo del grupo es mandar un mensaje de unidad y seguridad, de que su portavoz, a pesar de los rumores sobre su renuncia, no ha interrumpido su labor. Sin embargo, los dos primeros mensajes en el perfil del grupo municipal reflejan dos tiempos antagónicos del «aguirrismo», separados apenas por un mes en el tiempo. El primero, con el aplauso recibido en el congreso del mes pasado, el éxito de su gestión y liderazgo; el segundo, con esta reunión, el vano intento de estirarlos.

La dimisión, en el aire

El ingreso en prisión de González, consumado anoche tras prestar declaración ante el juez, alimenta la hipótesis de que Esperanza Aguirre dimitirá este mismo fin de semana. El transcurso de los acontecimientos recuerda a su renuncia como presidenta del PP madrileño, el domingo 14 de febrero de 2016, tras el registro de la UCO en la sede del partido en la región. «La corrupción nos está matando a todos», dijo entonces Aguirre, aparentemente ajena al último escándalo.

Desde el grupo municipal, no obstante, insisten en diferenciar ambos episodios. «En ese caso, sí tenía responsabilidad directa porque ella era la presidenta; pero ahora es más debatible», apuntaron. En cualquier caso, de momento, «no hay nada de eso».

Las dudas de si Aguirre se marchará o no marcan la actualidad de los grupos municipales, que no cesan en su exigencia de que deje el acta; lo cierto es que el comportamiento de la portavoz popular en las últimas horas les ha descolocado. En Ciudadanos, por ejemplo, sorprendió sobremanera que Aguirre acudiera el jueves a la Junta de Portavoces: «Ninguno lo esperábamos, pero la verdad es que no sabemos qué va a pasar».

Pese a todo, las exigencias para que Cifuentes fulmine a Aguirre de su cargo no han hecho sino aumentar, acaso como un adelanto de lo que ocurrirá en el Pleno si nada cambia. Begoña Villacís, que el miércoles dijo que el PP debe apartarla para dar credibilidad a su regeneración, aseguró ayer que «es el momento de que dé un paso atrás».

Manuela Carmena hizo una revelación similar, aunque en su caso evitó pedir directamente la dimisión: «A tanto no llego, pero ella debe asumir sus responsabilidades políticas. Para el Ayuntamiento sería bueno que no haya una persona que esté en su situación». La portavoz socialista, Purificación Causapié, insistió: «¿Hasta cuándo tendremos que soportar a Aguirre como portavoz? Ni los madrileños ni la democracia lo merecen».