La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, en el Pleno de Cibeles
La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, en el Pleno de Cibeles - MAYA BALANYÁ

La operación Lezo salpica Cibeles

La detención de González debilita a Aguirre, acorralada por todos los grupos del Ayuntamiento

MadridActualizado:

La actual portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital, Esperanza Aguirre, vio este miércoles cómo su sucesor al frente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se hundía en el descrédito y arrastraba al partido tras ser detenido en el marco de la operación Lezo, por un presunto caso de corrupción durante su gestión al frente del Canal de Isabel II. La figura del expresidente madrileño, que se fraguó a la sombra de Aguirre, se sumó a la lista de cargos de confianza que nombró la mandataria popular y que, como ella reconoció, le «salieron ranas». El cerco a los «hombres fuertes» de su pasado y la presión que ejercen el resto de grupos municipales es cada vez más férrea. El arresto de González amenaza con dinamitar su imagen y, en parte, su oposición a Manuela Carmena.

Las famosas ranas, inevitablemente, han salpicado a Cibeles. Los grupos municipales de Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos consideran, sin matices, que el tiempo de Aguirre en el Consistorio ha terminado. Sus dardos no solo apuntan al PP en la capital, también a la nueva dirección en Madrid. «Es una responsabilidad que no solo recae en el grupo, sino en el PP de Madrid, que mantiene a una persona salpicada y cercada por escándalos de corrupción», reflexionó Rita Maestre tras la Junta de Gobierno.

El término «cercar» también fue empleado por la socialista Purificación Causapié. La portavoz del PSOE, sin rodeos, pidió a Cristina Cifuentes que fuerce la dimisión de la portavoz popular: «El cerco se estrecha y sería bueno para la dignidad de la política». Acaso menos directa, pero con la misma intención, su homóloga en Ciudadanos, Begoña Villacís, considera que la situación es un coletazo de un partido «en descomposición. «Si mantienen a Aguirre es evidente que no apuestan por la regeneración», dijo Villacís en alusión al espíritu con el que el PP de Madrid busca recuperar el terreno perdido.

El arresto de González se produjo en paralelo a la comisión de Desarrollo Urbano Sostenible. Las alusiones, recurrentes, se repitieron en los corrillos al término de la sesión. Todo ocurría mientras Aguirre preparaba su declaración de hoy, sin aparecer públicamente, con la pregunta de qué pasará en boca de todos. Sea cual sea, fuentes del partido reconocieron que la labor de oposición al Gobierno de Carmena está en este momento algo debilitada, habida cuenta de la credibilidad perdida por la portavoz.

Las «ranas» de Aguirre

La expresidenta de la Comunidad siempre avaló el buen gobierno de su delfín, incluso cuando fue salpicado por el asunto del apartamento en Estepona (Málaga). En marzo de 2015, llegó a declarar públicamente su apoyo a González como candidato a las elecciones autonómicas de Madrid, aunque finalmente la elegida fue Cristina Cifuentes, quien ahora, precisamente, ha aportado las pruebas para su imputación en el caso. En aquella ocasión, Aguirre aseguró que él tenía toda su confianza porque su «historial es absolutamente intachable».

Algunos de estos malogrados «fichajes», como el considerado cerebro de la Púnica, Francisco Granados, obligaron a Aguirre a tomar decisiones trascendentes que le han mermado dentro del partido. El 14 de febrero de 2016, tres días después de que la Guardia Civil entrara en la sede del PP madrileño en busca de pruebas y debido a las informaciones que evidenciaban que el exsecretario general pudo beneficiarse de la financiación de la formación, Aguirre dimitió como presidenta del PP regional. Este cargo lo ostenta ahora la propia Cifuentes.

Granados fue el «número dos» de la expresidenta en el partido regional. De momento, sigue en prisión preventiva tras ser detenido. Por esta trama también están imputados la que fue consejera de Educación en el gobierno de Aguirre, Lucía Figar, y su viceconsejero de Presidencia, Salvador Victoria. Ambos aceptaron dar un paso a un lado para no entorpecer el pacto con Ciudadanos en la Comunidad.

Con nombres más o menos mediáticos, el entorno de Esperanza Aguirre está sembrado por las sospechas. Como González, Granados, Victoria o Fígar, el principal imputado en una pieza secreta de la Púnica es el entonces gerente del partido, Beltrán Gutiérrez, cuyas iniciales aparecen en unas anotaciones manuscritas incautadas a Granados. En los últimos pasos de la investigación, el juez ha centrado el foco en Fundescam, al sospechar que se utilizara para canalizar parte de los pagos irregulares al partido.

La lista no acaba ahí. Alberto López Viejo, que fue su consejero de Deportes, figura como uno de los 37 acusados en el caso Gürtel. Hoy, en plena vorágine, Aguirre tendrá que declarar como testigo en la Audiencia Nacional por la primera época de actividades de la trama (1999-2005).