La vista desde la terraza del restaurante del hotel Four Seasons, a la altura del torreón del reloj
La vista desde la terraza del restaurante del hotel Four Seasons, a la altura del torreón del reloj - ISABEL PERMUY

La nueva cara de Canalejas, lista en abril

Más de un año de trabajo ha permitido finalizar la restauración de los 8.000 metros de fachadas del complejo, que ya comienzan a descubrirse

MADRIDActualizado:

Tras más de un año restaurando sus casi 8.000 metros cuadrados de fachadas, el complejo de Canalejas está a punto de mostrar su nueva cara. Ya puede verse el aspecto del edificio histórico de Alcalá, 14, y los demás de esa misma calle. Y en abril se espera tener terminado y despejado de andamios y lonas también los de Canalejas y Carrera de San Jerónimo.

La construcción de esta gran manzana, que concentrará el primer hotel en España de la cadena Four Seasons y viviendas vinculadas a él y una zona comercial de primer nivel, es tal vez la obra más importante que se desarrolla en mucho tiempo en el centro de Madrid, y uno de esos proyectos que transforman la ciudad. Llevan cinco años trabajando en el proyecto, que desarrollan el Estudio Lamela de arquitectura, el Grupo Villar Mir, OHL Desarrollos y Mohari Limited. Las obras en el interior del conjunto, según sus responsables, probablemente estarán finalizadas este verano. Luego vendrá la tarea de «vestir» el hotel, los apartamentos y el centro comercial, y el Ayuntamiento deberá finalizar las actuaciones del intercambiador bajo la calle de Sevilla.

Sílice y frutos secos

Pero, de momento, lo que es ya una realidad es la restauración de las fachadas, acabadas en su mayor parte y que han recuperado el esplendor de otras épocas, tras años de suciedad acumulada y desuso. Para ello, se han cuidado todos los detalles, empleado materiales muy similares allá donde han hecho falta, utilizado morteros de restauración y mantenido la pátina en la cúpula del edificio principal y los tonos originales. Para limpiar las fachadas de piedra, se ha usado garnet, una mezcla de sílice y cáscaras de frutos secos (avellana y nueces) pulverizadas, que se proyectan por aire comprimido y «al ser más blandas que la piedra, la limpian sin dañarla», explican responsables de la obra.

Este original método ha conseguido devolverle todo el esplendor a las ménsulas con forma de elefante en el edificio de Alcalá, 14, antiguo Palacio de La Equitativa. También luce con su mejor aspecto la fachada del edificio de Alcalá, 6, que en su día se desmontó pieza a pieza para poder meter en el interior del complejo la maquinaria y las grúas. Ahora, se ha devuelvo a su estado original, pero limpia y en perfecto estado de revista.

Los principales problemas los han encontrado en zonas como las balaustradas de los edificios de Alcalá, 14, y de la carrera de San Jerónimo, 7, porque contaban con una cobertura de revoco sobre la piedra que a lo largo del tiempo ha dejado pasar el agua y ha «podrido» la piedra en algunas zonas.

Columna original del patio de operaciones, restaurada
Columna original del patio de operaciones, restaurada - ISABEL PERMUY

También ha resultado especialmente complicada la limpieza en el edificio de la carrera de San Jerónimo; por ser esta calle más estrecha, la fachada acumulaba se ha visto más afectada por la contaminación procedente de los vehículos, además de por los agentes climáticos.

Otras dificultades con las que han tropezado los operarios han sido algunas cornisas de zinc mal saneadas y dañadas por efecto del agua, además de algunas impostas deterioradas por efecto de las lluvias que se habían colado en las estructuras metálicas de estos elementos.

16.000 elementos

A la hora de acometer la gran obra del complejo Canalejas y por orden de la Dirección General de Patrimonio, hubo que mantener la primera crujía de Alcalá, 14, en todas sus plantas, y la estructura junto a las fachadas históricas. Lo demás se pudo demoler, aunque se han conservado más de 16.000 elementos ornamentales que después han sido restaurado de modo artesanal y serán repuestos en sus lugares de origen. Estos trabajos de recuperación han supuesto una inversión de 7 millones de euros.

Tras estabilizar las fachadas hacia el interior, se instaló una losa de transición para cimentar el edificio de forma provisional, a nivel del sótano -1. Las obras se han realizado desde entonces simultáneamente hacia arriba y hacia abajo de esa losa: construyendo los aparcamientos y las zonas que serán de hotel, residencial y comercial. Dado que se trabajaba sobre siete edificios diferentes en su origen, distribución y desarrollo, hay algunas zonas en las que se han bajado dos plantas de sótano más por debajo de las existentes. Todo el proyecto contó con un sofisticado sistema topográfico que controlaba por láser los posibles movimientos de la fachada y del túnel de la línea 2 de Metro, que pasa justo al lado. Lamentablemente, esta línea ha sido afectada en enero por las obras y ahora está cerrada para su reparación, cuyo coste asumirá OHL.

Las cifras que se manejan en el proyecto Canalejas impresionan: 8.000 metros cuadrados de fachadas recuperadas, 524 millones de euros de inversión total, y más de 650 personas trabajando en la actualidad en la obra del hotel y el centro comercial, a las que hay que sumar otras 200 o 300 que se ocupan en la obra civil del aparcamiento.

El elemento más emblemático del conjunto, el torreón del reloj que remata el chaflán del antiguo edificio de La Equitativa, está ahora como nuevo: ha recuperado el pan de oro de los dos ángeles, alegorías del Pasado y el Porvenir que flanquean el reloj; se ha limpiado el zinc, el bronce de la cúpula, la cerrajería, la campana, y se ha retocado la pintura donde ha sido necesario, pero sin hacerle perder al conjunto su pátina.

A la altura de esta cúpula, se abre ahora la terraza del restaurante que abrirá en el hotel Four Seasons, del que se va a ocupar el chef con dos estrellas Michelin Dani García. Las vistas son prodigiosas y lo es aún más la idea de poder degustar una cena gourmet mirando de tú a tú las cuadrigas del antiguo edificio del Banco de Bilbao, justo enfrente y a la altura de nuestros ojos.

Sobre el restaurante se sitúa la principal y mejor de las viviendas que incluye el complejo Canalejas, una zona residencial con 22 apartamentos que contarán con todos los servicios del hotel, y que ya se están comercializando.

El interior es todavía un hervidero de operarios. Ahora se pone a punto el antiguo patio de operaciones, que será el futuro vestíbulo del hotel, y en el que han vuelto a colocarse, ya restauradas, las columnas corintias originales. Se han recuperado y limpiado los mármoles y las barandillas.

También se ha rescatado el lucernario que había en el edificio y que en su día se subió a los pisos altos pero ahora volverá a bajarse a su posición primitiva. Es una preciosa vidriera de la casa francesa Maumejean, que se ha restaurado.

Cámara acorazada

Hay otros elementos que se dejarán como curiosidad histórica. Es el caso de varias puertas de cámaras acorazadas, entre ellas la del antiguo Banco Zaragozano –que estaba en Alcalá, 10–: robusta e imponente, aún puede verse la señal de su marca, Fichet. Ahora estará expuesta en una de las entradas que dan paso desde el hotel al centro comercial.

El complejo Canalejas renació con el proyecto de construcción del hotel Four Seasons –con 200 habitaciones y zona residencial aneja– y la galería comercial de 15.000 metros cuadrados. Antes, los siete edificios que componen este conjunto habían sido abandonados gradualmente, quedando en desuso y vacíos.

Una vez comprados los edificios, el proyecto se puso en marcha. Dado que la intención era demoler grandes zonas de su interior –se trataba de siete edificios diferentes, con distintos niveles de suelos y números de plantas dispares–, se retiraron todos los elementos protegidos o dignos de mantenerse por su valor artístico e histórico. Lo cual no evitó que el proyecto recibiera críticas de entidades de conservación del patrimonio histórico.

Estos elementos, más de 16.000 entre capiteles, celosías, cenefas, herrajes, vidrieras, mármoles y carpintería, han sido luego restaurados mediante un minucioso trabajo de documentalistas y artesanos.