«El rey del cachopo» no sabía cocinar

Sus jefes estuvieron a punto de despedirle varias veces porque hacía mal las tapas, los asados y la especialidad de la casa

MadridActualizado:

Al maestro del engaño que le contó a sus jefes que creció entre fogones en Venezuela porque su padre tuvo varios restaurantes y que estaba «preparadídismo», ya que se formó también al llegar a España en la escuela de Juan Mari Arzak, uno de los grandes de la cocina, sus jefes estuvieron a punto de despedirle en varias ocasiones. Se trata, como no podía ser de otra manera, de César Román Viruete, el«rey del cachopo». Y eso que estuvo trabajando poco más de dos meses.

«No sabía cocinar». Así lo afirma Raquel Contreras, su patrona. Entró a trabajar en Casa Gerardo, el restaurante situado en la calle Italia de Zaragoza, el 10 de octubre. El chef del establecimiento es su marido Miguel quien, «en infinidad de ocasiones le hacía repetir los platos porque no los hacía bien», relata.

La encargada del local agrega: «Lo mismo eran tapas que otros guisos, como la paletilla asada o la especialidad de la casa, hojaldre relleno de rape y salsa de naranja. Los sacaba mal y los teníamos que retirar. Mi marido le decía que los volviera a hacer y él decía que sí, que sí, que no les acababa de cogía el tino, sobre todo, al rape», explica Raquel.

Por eso, no fueron pocas las ocasiones en las que pensaron echarle. El negocio es nuevo, ya que abrió sus puertas en septiembre, tras la jubilación de sus anteriores propietarios. «Cada plato de rape que teníamos que desechar cuesta 50 euros y perdíamos dinero. Este es un negocio familiar y no podemos tirar así los productos», asegura.

«Tú que vas a haber estado con Arzak»

Por ese motivo, las discusiones en la cocina eran constantes, pero el autodenonimado «rey del cachopo», las aguantaba, estoico, y repetía lo que le decían. «Los gritos que salían de la cocina por las broncas de mi marido eran frecuentes», recuerda la mujer. Dice que en alguna ocasión su marido llegó a decir al sospechoso del crimen de su novia: «Tú qué vas a haber estado con Arzak, chaval. No has tocado ni el pomo de su puerta. Solo con el olor se se habría pegado algo». Él lo negaba y cuando hablaba del célebre chef, le llamaba Txemari, como si fueran íntimos.

Raquel agrega que, en cuanto a su carácter, era simpático, bromista, una persona con carisma que no se escondía en absoluto. «Me reía mucho con él», indica. Agrega que salía al salón con el gorro de cocinero y las gafas de pasta que usaba (tipo «hipster») y cuando acababa de trabajar alternaba y acudía, sobre todo, al bar Karibú a tomar cervezas. Se relacionaba con todo el mundo».

Al final, el «rey del cachopo» ha resultado ser un fraude hasta en los fogones.