Restaurante en el que trabajaba el desaparecido
Restaurante en el que trabajaba el desaparecido - FABIÁN SIMÓN

Chiqui, «hipster» y cocinero: el disfraz del «rey del cachopo» en Zaragoza

Usaba una identidad falsa y había adelgazado. La detención se produjo 24 horas después de que se identificara a su novia

MadridActualizado:

Apenas veinticuatro horas después de que fuera identificado el cadáver descuartizado de su novia, quemado y hallado dentro de una maleta en la nave industrial que él acababa de alquilar en Madrid, César Román Viruete, de 45 años, el autodenominado «rey del cachopo», fue detenido ayer por agentes de la Policía Nacional de paisano en un restaurante de Zaragoza a los tres meses y medio de su desaparición. ¿El motivo? Su presunta vinculación con el crimen de su pareja, Heidi Paz Bulnes, hondureña, de 25 años cuyo cadáver fue hallado el el pasado 13 de agosto. Es el principal sospechoso, si bien no se descartan otras hipótesis como un ajuste de cuentas relacionado con sus problemas económicos.

De hecho el jueves, una vez que se confirmó que el torso hallado el 13 de agosto en el sótano del local situado en el distrito madrileño de Usera era de la víctima tras cotejar el ADN con el de su madre, la Policía emitió una orden de detención europea e internacional contra él por orden de la titular del Juzgado de Instrucción nº 32 de Madrid, que instruye la causa.

Sin embargo, «el rey del cachopo» estaba muy cerca, demasiado, y el caso pegó una acelerón de manera súbita tras meses de estar en «standby» por un error inicial de identificación: pensaron que el cadáver era de una persona caucásica. Este, que desapareció el pasado 30 de julio poco después que su pareja, cuya denuncia fue interpuesta el día 23 de ese mes, fue arrestado a las 11.30 horas. En un principio se pensó que habían huido juntos, pero pronto se supo que no fue así. Varios agentes de paisano acudieron al restaurante Casa Gerardo tras la llamada delatora de su jefa. Esta y su marido le reconocieron al ver su imagen en un programa de televisión. No podían dar crédito.

Su jefa le delató

Él llevaba dos meses trabajando en la capital aragonesa con una identidad falsa. Maestro del engaño y la fabulación, se presentó a una oferta de trabajo en la que fue seleccionado y le dijo a los dueños que se llamaba Rafael Rujano Contreras, que era de Maracaibo (Venezuela) pero de origen español ycon buena mano en los fogones y que le llamaran Chiqui, pues ese era su apodo, no en vano no rebasa el 1,55 de estatura. Había cambiado de aspecto. Estaba visiblemente más delgado, lucía barba y se había rapado el pelo para que no le reconocieran. Tenía aspecto de «hipster». Era un intento más de simular quien no era. Como la historia de su vida. No obstante, Román no trabajaba de cara al público, lo que seguramente pensó que sería más arriesgado. Se refugiaba en la cocina y parecía discreto, lejos de su personalidad megalómana, egocéntrica, ambiciosa y violento que se encargó de ocultar.

Una vez descubierto fue conducido a dependencias policiales a la espera de pasar a disposición judicial y ser trasladado a Madrid, se espera que su declaración arroje alguna luz sobre el terrible crimen que acabó con la vida de Heidi, la joven camarera a la que conoció en uno de los cinco restaurantes que abrió en Madrid en año y medio, dedicados a ese plato asturiano.

Su intención era ampliar la franquicia y abrir en la nave que alquiló en Usera, el sexto local. Sin embargo, los problemas económicos le tenían con el agua al cuello. No podía hacer frente a los préstamos y el rosario de impagos y estafas se sucedían. Pero él seguía ajeno, intentando crear todo un emporio. No obstante, algo debió pasar que alteró sus planes e hizo que comenzara a cerrar sus establecimientos y a vaciar su cuentas. Fue poco antes de que su novia desapareciera.

Con la víctima, que deja dos hijos, se ensañaron. Tras asesinarla la desmembraron: le cortaron la cabeza, las extremidades y le amputaron los pechos, ya que el código de los implantes de silicona que tenía podía identificarla. Esa información solo la tenía su círculo más íntimo. Por ello, algunas fuentes ven la mano de un profesional detrás de este atroz crimen.

La pareja mantuvo una monumental trifulca en un bar poco antes de que se desatara la tragedia. Los destrozos que causó Román le llevaron al calabozo. Con antecedentes por violencia de género, quebrantamiento de la orden de alejamiento de su primera mujer y madre de su única hija, estafa y lesiones, ahora tendrá que explicar qué le ocurrió a Heidi y porqué se esfumó.