La víctima, a la izquierda, junto a su pareja, al que se le busca
La víctima, a la izquierda, junto a su pareja, al que se le busca - Facebook

El «rey del cachopo» contactó con su hermana en Holanda días después de que descuartizaran a su novia

La Policía ha dictado una orden de detención para el principal sospechoso, si bien no descarta un ajuste de cuentas

Detenido el «Rey del Cachopo» en Zaragoza

MadridActualizado:

El cadáver de la mujer descuartizada, hallada en agosto dentro de una maleta en una nave industrial situada en el distrito de Usera, ya tiene nombre y apellidos. Se trata de Heidi Paz Bulnes, de 25 años, natural de Honduras, novia del también desaparecido César Ramón Viruete, de 45, apodado como «el rey del cachopo» por la cadena de establecimientos que abrió dedicados a ese plato asturiano. La Policía dictó ayer una orden de detención por su posible implicación en el crimen, si bien no descarta un ajuste de cuentas relacionado con sus múltiples deudas y denuncias por estafas, precisaron a ABC fuentes de la investigación.

El macabro hallazgo del cuerpo sin vida de la joven se produjo el pasado 13 de agosto, al desatarse un pequeño incendio en el sótano de un edificio situado en el número 3 de la calle de Sebastián Gómez. Al sofocarlo, los bomberos descubrieron lo que pretendían esconder las llamas: un tronco femenino troceado, abrasado y cubierto de sosa cáustica o algún acelerante blanco, al que le faltaba la cabeza y las extremidades con el fin de entorpecer su identificación. Junto a la maleta había un gran charco de sangre. Ahora también se ha descubierto que, con el mismo fin, a la víctima, que llevaba prótesis de silicona, le habían amputado los pechos, según avanzó Telemadrid. ¿El motivo? Llevan un número de serie que podrían conducir a averiguar de quién se trataba.

Solo cuatro meses de relación

No obstante, ha sido el ADN el que ha permitido averiguar la identidad de la infortunada hondureña, una vez cotejado con el de su madre, aunque aún faltan piezas por encajar en este complejo y escabroso puzzle. Entre ellas, el móvil y la autoría. En esta línea es crucial la figura de su controvertido novio, «el rey del cachopo», que desapareció pocos días después. La familia de Heidi denunció la falta de noticias de la chica el 23 de julio y la de César el 30 del mismo mes, cuando se le perdió la pista.

Curiosamente, el cadáver desmembrado de la joven, que apenas llevaba cuatro meses de relación con el «rey del cachopo», fue hallado en el local que este acababa de alquilar para montar otro restaurante –el sexto– de la franquicia A Cañada Delic Experience. En uno de ellos se conocieron ambos y comenzaron su relación. Él hacía poco que había roto con su pareja y anteriormente había estado casado. Su separación se produjo cuando su ex le denunció por malos tratos.

A pesar de las apariencias y de sus planes de ampliar su negocio, no era oro todo lo que relucía en su vida. Había sido denunciado por estafa y había contraído numerosas deudas, al no poder hacer frente a los préstamos que pidió. Su situación económica le agobiaba aunque no parecía hacer gala de ello.

En apenas año y medio este hombre logró abrir c inco restaurantes dedicados a ese plato asturiano del que se apropió del nombre y se autoproclamó rey, además de difundir su cadena y su imagen por todos los medios posibles.

En 2016 puso en marcha el primer establecimiento en la zona de Embajadores al que bautizó como A Cañada y, a partir de ahí, comenzó su expansión, sus ganancias y su fama, uno de los aspectos que más le gustaba.

Una burbuja

Dispuesto a montar todo un emporio, entregó 70.000 euros para adquirir un local mayor en Lavapiés a otros hosteleros. Era en concepto de traspaso. Les engañó, ya que utilizó para ello un cheque sin fondos. Las deudas con sus empleados y sus socios se acumularon y algunos le denunciaron, entre ellos, su contable, por estafa. Sus locales echaban el cierre y su agresiva campaña comercial languidecía.

Poco tiempo antes de que al «rey del cachopo» se le pediera la pista, sacó una gran suma de dinero de sus cuentas en efectivo. Según las mismas fuentes era para huir, no se sabe si por haber participado en el crimen de su novia (que parece obra de profesionales) o, en caso de ser un aviso de alguno de sus «enemigos», no dejar rastro alguno ni para ellos ni para la Policía usando las tarjetas de crédito.

En agosto habló en varias ocasiones con una hermana que reside en Holanda ajena a lo que ocurría. Desde entonces, poco o nada ha trascendido. Solo la desesperación de sus allegados y las protestas de la familia de Heidi por el tiempo que han tardado en identificarla. Ahora se ha sabido también que ha desaparecido uno de los hombres de confianza de César, un sujeto violento, ambicioso y fabulador que se inventó un pasado en la política el periodismo y la publicidad, se ve envuelto en un truculento y turbio asunto.