Primera fachada de Azabachería, la conocida como del Paraíso
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CULTURA

El laboratorio virtual de la primera Catedral de Santiago

El profesor John Dagenais coordina desde la Universidad de California la maqueta del santuario románico, el campo de ensayo que pone a prueba las hipótesis de las investigaciones

SantiagoActualizado:

Es una reconstrucción, no una recreación. En el laboratorio virtual de la Catedral románica de Santiago no se admiten medias verdades. Lo que se corrobora con, en ocasiones, agitados debates entre investigadores, se incorpora a la maqueta que recupera la iglesia medieval. Aquello que no se consensúa con criterios científicos no tiene cabida. El proyecto nació hace más de una década de la mano del profesor John Williams, fallecido este año tras una larga trayectoria como medievalista en la Universidad de Pittsburg, en Estados Unidos. Recientemente se le homenajeó con una charla en Compostela. Ha tomado el relevo su colega de la Universidad de California John Dagenais, con quien compartió el germen de una idea en la que están implicados otros especialistas como los gallegos Fernando López Alsina, catedrático de la USC, o el arqueólogo José Suárez Otero.

Pasillo bajo la escalera del Obradoiro, paso natural de la rúa do Franco a San Francisco
Pasillo bajo la escalera del Obradoiro, paso natural de la rúa do Franco a San Francisco

«Nuestro sueño es tener una maqueta-laboratorio abierta a todo investigador —señala por correo electrónico desde Los Ángeles Dagenais—. Por ahora la idea es que vengan hasta aquí a ver cómo funcionan sus teorías sobre diferentes elementos del antiguo templo». «Pronto aprendimos que decir que "tal pieza estaba en Platerías" es fácil, pero cuando llega el momento de colocarla, en su tamaño "real" en un sitio muy concreto y en tres dimensiones, "en Platerías" a veces resulta imposible», ilustra. Este proceso de discusión suele generar cambios sobre lo ya existente en un continuo ir y venir de preguntas y respuestas. Ocurrió, por ejemplo, la pasada primavera, cuando Dagenais recibió a Francisco Prado-Vilar, del Real Colegio Complutense en Harvard y coordinador del comité científico del «Programa Catedral» financiado por la Fundación Barrié.

«Decir que "tal pieza estaba en Platerías" es fácil, pero al colocarla "en Platerías" a veces resulta imposible»
John Dagenais

Juntos pasaron largas horas «jugando con la maqueta sobre sus ideas brillantes». «El doctor Prado quería ver cómo las estatuas mateanas de Elías y Enoc, de Ezequiel y Jeremías que hoy están esparcidas en colecciones de museos o en manos privadas funcionarían en el espacio tridimensional». En ese estudio, ensayaron sobre cuestiones como «a qué altura, sobre qué tipo de base o en qué marco o cómo afectarían estas incorporaciones al resto de elementos de la fachada y la contrafachada».

El abrazo del Maestro Mateo

Si se le pregunta sobre los hallazgos o confirmaciones obtenidos hasta ahora, Dagenais precisa que «lo más significante ha sido la nueva posibilidad de ver y entender que el plan mateano no era solamente un plan arquitectónico, sino también una idea que abarcaba un espacio geográfico y temporal (el fin del mundo en el fin del mundo) y también un plan urbanístico: en cierto sentido todas las zonas del oeste de la ciudad formaban parte de la fachada mateana», ubicada en el actual Obradoiro.

Vista aérea de la Catedral románica, que era en sí misma un plan urbanístico
Vista aérea de la Catedral románica, que era en sí misma un plan urbanístico

Detalles como el pasillo bajo la escalera que servía de continuación natural desde la rúa do Franco hasta San Francisco, o la composición arcillosa del suelo del templo y de las tribunas son aspectos abordados en este laboratorio en el que «no siempre se llega a acuerdos, aunque seamos amigos», afirma Otero. También sobre su base se barruntan hipótesis acerca de la iglesia prerrománica construida en el reinado de Alfonso II. «Nunca estará del todo terminado porque siempre hay algo por añadir», comenta López Alsina.

Este «divertido» modo de reconstruir el pasado no es el único que emplea Dagenais. De ello se benefician sus alumnos norteamericanos de Literatura Medieval Hispánica, que aprenden a través del Camino Francés «el contexto social y material de los textos que leemos, obras maestras de la literatura castellana, y que en su mayoría se crearon a lo largo de la ruta jacobea».