José Luis Jiménez - PAZGUATO Y FINO

Los despachos de San Caetano

Hay una diferencia básica: Touriño reformó su despacho y las salas para reunión de su gobierno; Feijóo ha rehabilitado las dependencias donde trabajan cientos de empleados públicos

José Luis Jiménez
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Gonzalo Caballero le está cogiendo gustillo a esto de subirse al atril y dar ruedas de prensa para criticar lo malo que es Feijóo y lo buenísimo que es Pedro Sánchez, incluso en su actual estado de presidente hemipléjico por aquello de que está en funciones. En el último capítulo, el secretario general del PSdeG se mostró muy indignado porque la Xunta sigue reclamando 700 millones de euros (calderilla, vamos) para hacer frente a gastos planificados en su Presupuesto que el Gobierno se niega a abonar alegando su situación de interinidad, sin siquiera hacer el esfuerzo de encontrar vías de solución al problema. Dice Caballero que Feijóo es un caradura porque mientras pide con una mano, con la otra se gasta 30 millones de euros en reformar despachos (sic). Y claro, en una misma frase PSOE y despachos de San Caetano son una manzana que este opinador no podía dejar de morder.

Algo de despachos de San Caetano sabemos en ABC. Porque el último presidente socialista, el añorado Pérez Touriño —por sus obras lo conoceréis— tuvo a bien anticiparse a Feijóo en esto de los retoques en dependencias oficiales, también con cargo al Presupuesto, en la lejana época de vacas gordas en la que la Xunta se movía en el horizonte de los 12.000 millones de euros de bolsa, una cifra anterior a la crisis que todavía no se ha recuperado. Recuerden, por favor, aquellas fabulosas sillas «modelo Oxford» del diseñador Fritz Hansen a 2.263 euros la pieza, que aparecían en el proyecto original, ese que después modificaron por la puerta de atrás para intentar desacreditar las informaciones de este periódico, sin éxito.

Hay una ligera diferencia entre el entonces y el ahora, que conviene recordar: Touriño se modificó SU despacho y alrededores y el área donde se reunía SU gobierno; Feijóo ha invertido en reacondicionar el espacio de trabajo de los cientos de empleados públicos de San Caetano, que prestan su servicio diario a los ciudadanos. Un pequeño matiz que parece haber pasado por alto el estudiadísimo líder socialista. Es todavía más divertido cuando la izquierda (política y mediática) le afea a Feijóo y sus conselleiros que utilicen los muebles que criticaron durante aquella campaña de 2009. ¿Acaso defienden que lo coherente sería entregárselos al ropavejero y comprar unos nuevos en Ikea? ¿Ese gasto sí estaría justificado? Delirante, oigan.

Pareciera que Gonzalo Caballero estuviera resucitando la hoja de ruta que llevó a Feijóo a ganar las elecciones de 2009, y ahora quisiera imputarle al presidente de la Xunta gastos suntuarios y afán por el lujo. ¿Pero no habíamos quedado, señores socialistas, que aquello era demagogia de la derecha y sus malvados altavoces mediáticos? ¿No estaba instaurado en los próceres de la nueva política la consigna de no caer en ese barrizal de reproches e imputaciones personales? ¿O todo eso no importa si de lo que se trata es de salvarle la cara a Pedro Sánchez y a este Gobierno de cartón-piedra?

La política es un circo de marcado carácter cíclico, por lo que estamos viendo. Aunque no les ocultaré la sorpresa de que este renovado PSOE ande trapicheando con estas historias que tan mal digirió antes, durante y después de las autonómicas de marzo de 2009. Hay poca vista entre los asesores de la teórica alternativa al PP en la bancada de la izquierda. O eso, o muy poca memoria.

Por cierto, si Caballero quiere copiar a Feijóo haría bien en desligarse de la política lingüística del Bloque. El consejo es gratis.

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