«Primavera valenciana», una revuelta diseñada con engaños
Nueva manifestación celebrada ayer en Valencia - ROBER SOLSONA

«Primavera valenciana», una revuelta diseñada con engaños

El instituto tenía calefacción, el lema «primaveravalenciana» es de Compromís, y muchos arrestados no son alumnos del centroLa oposición intenta capitalizar la propuesta, que pierde fuerza cada día

VALENCIA Actualizado:

Un problema de calefacción que jamás existió prendió la mecha de unas protestas estudiantiles que se han propagado por toda España y que se han focalizado contra el Partido Popular. Los alumnos del Instituto Luis Vives de Valencia jamás pasaron frío en las aulas, toda vez que la Generalitat se encontraba al corriente de pago.

Tan falso como el problema de las estufas es el impostado lema que han hecho suyo los manifestantes. La « primavera valenciana» lleva la impronta de Compromís, la marca de Equo en la Comunidad Valenciana, que ayer admitió lo que había adelantado ABC. Creó una web para apropiarse del término dos días antes de que se produjeran las controvertidas cargas policiales del martes. Al hilo de la información revelada por este periódico, el PP acusó a Compromís de instigar las revueltas.

Ayer, de hecho, se volvió a escenificar la sintonía entre políticos de la oposición y manifestantes. Los primeros convocaron una marcha para solicitar la retirada de los cargos por resistencia, desórdenes, lesiones y atentado a la autoridad que pesan contra los 43 detenidos —ocho de ellos menores— por unos altercados que comenzaron el miércoles de la pasada semana.

Punto de inflexión

El primer detenido, menor de edad, era estudiante del Luis Vives y su arresto marcó el punto de inflexión de las protestas. El grueso —hasta un total de dieciocho— tiene más de veintisiete años. Otros diecisiete son estudiantes de Educación Secundaria y universitarios. Dos ellos son militantes de Esquerra Unida, cuya líder, Marga Sanz, medió directamente para lograr su liberación.

Ayer, a pesar del «impulso» de las formaciones políticas, apenas se congregaron 6.500 personas —de acuerdo con la Policía Local— que volvieron a tomar las calles en una manifestación en la que se constató el cambio de estrategia policial, con un despliegue más discreto que el del pasado lunes, en el que el saldo de heridos se repartió en proporciones muy similares entre agentes —veintiuno— y manifestantes. Ayer, en cambio, las escaramuzas dieron paso a una marcha —esta vez con todas las autorizaciones en regla— que transcurrió por unos cauces pacíficos y sin incidentes reseñables.

Mientras, los partidos de la oposición que se pusieron detrás de la pancarta y desantendieron sus obligaciones parlamentarias —a la misma hora se celebraba un pleno en las Cortes Valencianas—, van a articular todos los medios para mantener la llama de las protestas. Para ello han contado con la colaboración de los docentes —damnificados por los recortes de gastos de la Generalitat en una media de 150 euros en el salario mensual—, que también han otorgado todas las facilidades a sus alumnos para que participen en las protestas. De hecho, el claustro del instituto Luis Vives emitió un comunicado en el que se denunciaba la represión policial y alentaba a sus discípulos a continuar las reivindicaciones.

En esta línea, la Inspección de Educación mantiene abierta una investigación para esclarecer si algunos profesores ofrecieron aprobados a los alumnos que se sumaron a las marchas y para determinar si los docentes han optado por no sancionar las faltas de asistencia relacionadas con la presencia en las manifestaciones.