<a href="/fotos-espana/20110220/momento-rodaje-pelicula-sobre-1401114221479.html">Un momento del rodaje de la película sobre el 23-F</a>

23-F: una película con final feliz

Chema de la Peña dirige la cinta sobre el golpe de Estado, con Paco Tous como Antonio Tejero

MADRID Actualizado:

«Se ha oído un golpe muy fuerte en la Cámara... no sabemos lo que es... la Guardia Civil entra en estos momentos en el Congreso de los Diputados, hay un teniente coronel que con una pistola sube hacia la tribuna...». La voz de Rafael Luis Díaz, de Radio Madrid, entró como el cuchillo en la mantequilla en los bares, en las oficinas, en los comercios, en las salitas de estar, en los coches atascados en la Gran Vía... aquella tarde de febrero, aquella tarde del 23-F.

Tejero se había hecho con el Parlamento y los más oscuros nubarrones amenazaban con un nuevo diluvio de miedo, tinieblas y silencio sobre España. Otra vez los tétricos y siniestros fantasmas del peor de los pasados volvían de las sombras. Fue la noche más larga de la Transición, la noche en la que todo pudo acabar, la noche en la que nuestro futuro tuvo una pistola en la sien. Hubo quien puso pies en polvorosa, quien atrancó el inodoro con documentos, quien improvisó una fogata en la cocina, quien rompió todos los carnés, quien tuvo que poner en marcha un tanque con apenas veinte años sin saber sobre qué o sobre quién le mandarían pasar.

Treinta años después, alguien ha decidido tirar cinematográficamente del hilo de aquel día y ha llevado a la gran pantalla «23-F», una película que, con dirección de Chema de la Peña y guión de Joaquín Andújar, protagonizan Fernando Cayo (Don Juan Carlos), Juan Diego (Alfonso Armada), Mariano Venancio (Sabino Fernández Campo), todos a las órdenes (y nunca mejor dicho) de Paco Tous, metido hasta las cachas en el verde uniforme del teniente coronel Tejero. El filme es un proyecto de la productora LAZONA, de los hermanos Ignacio y Gonzalo Salazar-Simpson, un proyecto nacido hace ya tres años.

«Quería hacer una película muy objetiva y que sirviera casi de referente para ponerla en los colegios —subraya Ignacio Salazar-Simpson. Que cuando se estudie la Transición el profesor recomiende a sus alumnos que la vean para que sepan la historia y conozcan que a partir de esa noche termina la Transición y empieza la Democracia».

«Mi teniente coronel»

Al mando del reparto, un gran Paco Tous, que le saca brillo al tricornio de Tejero, y al que le sienta bien hasta el último pelo del mostacho. Tanto que al dirigirnos a él, prefiere que en vez de Paco le llamemos «mi teniente coronel». «Cuando me quitaron el pelo y me pusieron el bigote me sentí Tejero —cuenta—. Alguien de quien no se sabe mucho, la verdad, apenas lo que se vio dos días después en la tele. Lo que intenté es acercarme a sus motivos y objetivos».

Durante el rodaje, un asesor militar, un coronel, se encargó de que los actores estuviesen siempre listos para revista, y como recuerda Tous, «yo hablé con varios guardiaciviles, sobre todo para saber cómo se usa el tricornio, que es un mito para la institución. Y no crea, pero enfundarse una guerrera militar no es broma».

El rostro y la mirada del teniente coronel Tous se transforman a lo largo de la cinta. Del hombre triunfal y osado que llega al Congreso dispuesto a todo, al tono taciturno y cabizbajo de quien se siente abandonado por los "suyos". «Se esté a favor o en contra, llevó a rajatabla sus ideas. Un actor no puede hacer juicios de valor sobre los personajes que interpreta, porque entonces no haces sino echarte mucha tierra encima».

Finalmente, Paco Tous se cuadra ante la Historia: «Creo que es justo y necesario recordar estas cuestiones y hacerlo sin traumas y de forma liberadora. Siempre hay que saber lo que se hizo mal para no repetirlo. Siempre es necesario reflexionar sobre la historia incluso mediante la ficción».

Quienes tenemos algunos años bien sabemos que aquellas diecisiete horas del 23-F no fueron una ficción. Aunque la película tuviera un final feliz.