El PSOE repudia a Rodríguez tras su marcha y su tanteo con Ciudadanos

Críticas generalizadas a su renuncia y a sus palabras sobre la gestión en Cataluña

MadridActualizado:

Poca solidaridad ha encontrado Soraya Rodríguez tras el anuncio de su salida del PSOE. Más bien al contrario. Su renuncia al carnet socialista se solapó en el tiempo con la noticia de que Ciudadanos la ha tanteado para ocupar un puesto en la candidatura de las próximas elecciones europeas. Y es este hecho el que convirtió el silencio de los primeros momentos en abiertas hostilidades por parte de sus ya ex compañeros de partido. Unas críticas que han llegado tanto desde quienes en los últimos años han sido sus rivales internos dentro del partido como por parte de quienes han estado más cerca de sus posiciones en los últimos años.

El más duro fue el actual alcalde de Valladolid, provincia en la que militaba Soraya Rodríguez desde los 18 años y por la que ha sido diputada en el Congreso de los Diputados hasta la recién agotada legislatura. Óscar Puente criticó que «Soraya se va porque se le acaba la posibilidad de seguir viviendo de la política dentro del PSOE y lo que quiere es seguir viviendo de la política en otro sitio». Y atacó a Ciudadanos por su voluntad de contar con ella con un duro comentario que incluía un profundo rechazo a Rodríguez: « Parece que hay partidos dispuestos a recogerla, partidos que venían a regenerar la democracia y se van a conformar con reciclarla».

Rodríguez materializó su decisión el pasado miércoles con una carta en la que justificaba su decisión por «la discrepancia profunda que mantengo con la dirección del partido en relación a su política con el independentismo catalán». También cuestionaba la posibilidad de volver a gobernar gracias a los votos del independentismo, catalán. Una posibilidad que Sánchez no ha descartado. «Hacer depender de nuevo la gobernabilidad del país del independentismo que ha iniciado una operación de acoso y demolición del Estado de Derecho y de la Constitución, tendría consecuencias muy negativas para nuestra democracia», escribía Rodríguez en su carta de despedida.

Pero este argumento es rechazado de plano por el partido. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, fue muy dura al asegurar que «no merece ningún tipo de comentario». Pero la número dos del Ejecutivo sí hizo un comentario profundamente mordaz: «como diría Oscar Wilde: solo un tonto no juzgaría por las apariencias».

El secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, dijo que el caso «me produce tristeza por un lado, en lo personal, y horror político en lo otro». Y cuestionó a Cs por intentar sumarla a sus listas: «Es promover el transfugismo».

También desde posiciones tradicionalmente más cercanas a Rodríguez se cuestionaron sus comentarios respecto a la política en Cataluña. El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, aseguró que «no es verdad» que el PSOE esté pactando con independentistas. «Eso no es cierto», dijo Vara. Asegurando que él «sería el primero en ponerlo en evidencia», pero «ni ha sido cierto antes, ni es cierto ahora ni va a ser cierto en el futuro».

Eso sí, Vara tuvo buenas palabras para ella y reconoció que le «duele» su marcha del PSOE porque son muchos años juntos, mucha relación y mucha amistad». Pero incluso de la persona que más rebajó el tono con ella, vinieron críticas de fondo importantes: «En la vida hay que saber ganar y hay que saber perder», dijo Vara, argumentando que aunque él también perdió las últimas primarias «eso hay que apoyarlo y hay que respetarlo».

La líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, manifestó su «tristeza» por la salida de Rodríguez, pero no dudó en criticar su fichaje por Cs asegurando que de producirse «no lo entendería, sino que lo rechazaría» porque «estas cosas me parecen horribles». El ex número dos del PSOE y eurodiputado con vocación de repetir en listas, José Blanco, se apartó con estruendo de Rodríguez: «Me siento abochornado y arrepentido de haberla apoyado durante tanto tiempo. ¿Y los principios?».