Hemiciclo del Congreso de los Diputados - Matías Nieto / Vídeo: Atlas

El PSOE escenifica la ruptura con Iglesias y Podemos «demanda» más talante a Sánchez

El socialista critica que la consulta morada está «trucada» y la tacha de «mascarada»

MadridActualizado:

Aun con la aritmética en contra, desde La Moncloa no quieren abandonar el relato del «posibilismo» y aseguran que aún hay tiempo para que el escenario adverso se modifique antes de la semana que viene. En Podemos, por su parte, también tienen interiorizado el guion que seguir para intentar penalizar al PSOE. En la «partida de ajedrez», como dibujan en el entorno de Sánchez para explicar el proceso, sigue sin existir la «entente cordiale» que frague un acuerdo de investidura el próximo lunes. La relación PSOE-Podemos es cada vez fría de cara a la galería, pero entre bambalinas el sentir no es tan aciago.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, dijo ayer que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, había roto de «manera unilateral» el diálogo con ellos tras habilitar el viernes una consulta «trucada» para la militancia. «Iglesias está usando esta consulta trucada para justificar el no a mi investidura. Es una mascarada», reprochó ayer durante una entrevista en la Cadena Ser. El referendo muy cerrado y orientado a legitimar la vía de coalición de la dirección de Podemos molestó y «sorprendió» a Sánchez al funcionar como palanca de presión que anticipa el fin de las negociaciones y sitúa a Iglesias en una posición de fuerza.

Sánchez criticó ayer que Podemos no recogió ninguna de sus cinco ofertas. «En la consulta no está registrada ninguna de las cinco propuestas, la última, la de introducir perfiles técnicos, el señor Iglesias la tumbó de un manotazo con la consulta», expresó. «Ese día (por el viernes) decayeron todas las propuestas que le hizo el PSOE a Unidas Podemos», decretó después.

Fuentes de La Moncloa explicaron el viernes que Sánchez tendría «más movimientos» que podrían «cambiar la partida». Además, 24 horas antes de la entrevista donde ayer escenificó la ruptura, el PSOE se había abierto a modificar su oferta programática para alcanzar un acuerdo con Podemos que facilite la investidura. «A lo largo de los días (el documento) se puede perfeccionar y modificar», expresó el domingo la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo. La literalidad de las palabras de Sánchez dan ahora por rota la relación. Pero también dan paso a una reacción de Iglesias. Ayer en los pasillos del Congreso, el secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique, representó la «sorpresa» que causó en su dirección «la dureza» de Sánchez y volvió a recordar que la «opción razonable y sensata» es un gobierno de coalición y sin vetos.

Pero Sánchez quiere evitar a toda costa que miembros de la cúpula de Podemos entren en el futuro Consejo de Ministros y por eso desde hace semanas esgrime que el escollo son las «importantes diferencias de fondo» con Podemos sobre cómo solucionar el conflicto catalán. Disparidades que, sin embargo, no preocuparon en Ferraz para pactar la moción de censura a Mariano Rajoy o el acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado que rubricaron ambos líderes en octubre con fotografía incluida. «Siempre he tenido dudas de que Iglesias se incorporara al Gobierno. Tenemos enormes discrepancias sobre temas de enorme vigencia que tendremos a lo largo de la legislatura, siempre creí que es mejor sortear esas diferencias», expresó.

Echenique expresó ayer que con Iglesias «nunca está rota la posibilidad de que España sea un país mejor» y pidió al PSOE retomar la negociación. Podemos mantiene su «no» a apoyar la investidura en julio –a no ser que haya coalición–; no creen que Sánchez adelante las elecciones y presionarán hasta el final para probar en un segundo intento en septiembre. «Nos gustaría tener el acuerdo la semana que viene pero si no puede ser confiamos en que más tarde nos pongamos de acuerdo», expresó, después de exigir «talante» negociador al líder socialistas.

La mesura impostada

Iglesias y los dirigentes de Podemos están impostando mesura y sensación de estabilidad frente al mensaje en ocasiones contradictorio del PSOE. Los socialistas están construyendo una narrativa enmarañada en la que se tropiezan con sus propias incongruencias. Desde Ferraz filtraron hace unas semanas que Iglesias había pedido una vicepresidencia a Sánchez. El enredo se hizo ayer patente cuando el líder del PSOEdijo que esa petición no existió.

Con este escenario, el socialista afrontará la investidura solo con el apoyo del diputado de PRC, pues ABC reveló ayer el malestar de Compromís y PNV con el PSOE a seis días de la investidura. Hoy la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, se reunirá con su homólogo de ERC, Gabriel Rufían, a las 17.00 horas en el Congreso para buscar un acuerdo.