Ciudadanos votando en una urna depositada en la calle, sin ningún tipo de control

Las numerosas irregularidades (constatadas) del referéndum ilegal

La previsiones ante la falta de garantías de la consulta del 1-O se han quedado cortas: urnas opacas, papeletas sin sobres, inexistencia de una junta electoral o un sistema de recuento...

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El jefe de la misión de la OSCE en Kosovo y jefe del grupo de observadores internacionales que vigila lo que está sucediendo en el referéndum, Daan Everts, ya advirtió este viernes que estaba siendo testigo, «como mínimo, de circunstancias inusuales». Y eso que Everts no es un observador autorizado, puesto que la ONU ya descartó presentarse como observador electoral. Antes, una serie de juristas catalanes consultados por ABC también señalaron la falta de garantías democráticas si se aprobaba la consulta. Finalmente, todas estas previsiones se han quedado cortas este 1 de octubre.

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El referéndum ilegalizado por el Tribunal Constitucional está incumpliendo todas las garantías mínimas. Una de la últimas irregularidades en salir a la luz ha sido el blog (https://1deoctubreblog.wordpress.com) que la Generalitat ha improvisado 45 minutos antes de abrirse las urnas, con el objetivo de que se pueda efectuar el voto de forma telemática.

Estamos hablando de una plataforma —deshabilitada ya por la Guardia Civil, respondiendo a las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)— sin ningún tipo de control ni sistema de seguridad. Durante una hora y media, muchas personas han podido introducir sus datos personales y contabilizar un voto, incluidos los habitantes de otras comunidades, tal y como ha podido comprobar ABC.

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El blog, además, permitía a cada persona votar cuantas veces quisiera, sin que los datos hayan sido contrastados con un censo o una base de datos. Así lo ha denunciado Sociedad Civil Catalana, que ha distribuido varias imágenes en las que se puede ver a dos hombres votando dos veces en colegios electorales diferentes de Barcelona. «Votando varias veces sin problemas», ha resaltado. El portavoz del Gobierno catalán, Jordi Turull, no ha dado más explicaciones, aunque había asegurado minutos antes que estaba garantizado que cada votante solo podría votar una vez. No ha sido así y, por lo tanto, los resultados son inexactos e irregulares.

Papeletas impresas en casa

La lista de falta de garantías no acaba ahí. No había sobre ni papeletas, muchas de la cuales habían sido impresas en domicilios particulares. Tampoco se han utilizado urnas opacas ni se ha contado con una junta electoral o un sistema de recuento. Y el censo electoral solo estaba alojado en servidores online.

A primeras horas de la mañana, la Generalitat cambió las reglas e implantó por sorpresa un censo universal para que 5,3 millones de catalanes pudieran votar en cualquier colegio y no en el que les habría correspondería de ser unos comicios legales. El objetivo era que el posible cierre de puntos de votación no entorpeciera la jornada. Esto ha provocado que todos los datos de miles de votantes hayan quedado a merced de los hackers, ya que los responsables de la administración catalana han gestionado esa información de forma manual, sin atender a ningún tipo de protocolo de seguridad.

Según han informado miembros del Gobierno de Mariano Rajoy, el censo virtual ha sido tumbado por las fuerzas de seguridad del Estado. Esto implica que los miembros de las mesas hayan tenido que apuntar a mano los nombres de los votantes. Todos estos cambios se han producido durante la misma celebración del referéndum, improvisando sobre la marcha. Esto implica la alteración de muchas de las condiciones mínimas de un proceso democrático.

Los sobres

La no obligatoriedad de usar sobres, por otro lado, quebranta otras dos garantías imprescindibles. En primer lugar, que cada votante solo pueda depositar un sola papeleta, ya que en cualquiera de los comicios legales celebrados en España, si en el recuento aparecen dos o más votos por sobre, se anulan. De esta forma, alguien podría haber deslizado más papeletas de las permitidas tras un despiste de los miembros de la mesa. Y en segundo lugar, que el voto sea secreto.

En los colegios electorales, además, se ha tomado nota a mano de los votantes, sin que se sepa quién está a cargo de velar por la supervisión del proceso. Esto ha podido constatarse también en las urnas que se han colocado en la propia calle, ante el cierre de muchos colegios. En vídeo como el que muestra este artículo se puede ver a decenas de catalanes votando a la vez, sin esperar turno y a trompicones. Incluso una diputada de la CUP, Mireia Boya, a instalado en su propia casa una urna a la que han acudido a votar los vecinos de dos poblaciones de Arán.