Inmigrantes en Gerona. En vídeo, la Defensora del Pueblo no quiere modificar la Ley de Extranjería - inés baucells

Los españoles piensan que conviven con más inmigrantes de los que hay en realidad

La percepción del número de inmigrantes es del 21% de la población, frente al 14% real que habita en España, según un estudio

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Las opiniones públicas suelen sobredimensionar el número real de inmigrantes en sus países hasta en un 300 por ciento, según afirma la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), basándose en el resultado de encuestas realizadas en naciones industrializadas.

En Estados Unidos el público cree que los inmigrantes representan el 39 por ciento de la población, cuando en verdad son sólo el 14 por ciento, en España los encuestados coincidieron en que eran el 21 por ciento, frente al 14 por ciento de la realidad.

Mucho más lejos de la realidad están los italianos, donde la percepción hace creer que los extranjeros son una cuarta parte de la población, cuando apenas suponen un 7 por ciento, mientras que en Canadá los calculan en 39 por ciento frente a un 20 por ciento real.

Una de las explicaciones para esta importante distorsión en la percepción del volumen de inmigrantes es que éstos suelen estar concentrados en las zonas urbanas, lo que los vuelve más "visibles", señaló Gervais Appave, uno de los coautores del informe sobre las migraciones en el mundo en 2011 de la OIM, donde se citan esos resultados.

Otra razón es que la gente suele considerar de manera equivocada a los solicitantes de asilo, refugiados, a personas llegadas por reunificación familiar, estudiantes y, en ocasiones, hasta a los turistas, como inmigrantes, indicó el experto.

Distorsiones

El análisis de la OIM también confirma la tendencia a exagerar el volumen de inmigrantes que entran a los países de manera ilegal y que se cree que son más que los que ingresan legalmente.

Esta percepción tampoco refleja la realidad, según Appave, quien dijo que al menos dos de cada tres inmigrantes entran a los países con documentos en regla, aunque una parte se quede después más allá de la estancia máxima autorizada.

No obstante, las actitudes del público hacia los residentes de origen extranjero varían considerablemente en función de la situación económica y de los niveles de desempleo en el país, así como de su propia condición socio-económica, edad y nivel educativo.

Basándose en un estudio realizado en Australia, Appave dijo que el perfil de las personas más negativas frente a la inmigración es: mayor de 65 años, sin educación superior, sin formación especializada y que se identifica claramente con una religión sin ser practicante.

Despolitizar el debate

Para corregir las ideas tergiversadas que proliferan sobre la inmigración, el informe de la OIM considera fundamental "despolitizar" el debate y que los responsables políticos trabajen más de cerca con la prensa para impulsar las informaciones equilibradas.

"Se necesita un debate público que aborde de manera honesta las ventajas y desventajas de la migración, pero en base a evidencias", dijo el analista.

El segundo coautor del informe, Frank Laczko, sostuvo que el Reino Unido es uno de los países europeos donde el debate sobre la inmigración está más polarizado y la gente piensa en solicitantes de asilo cuando se le pregunta sobre los inmigrantes.

En ese país, sin embargo, el mayor flujo de inmigración lo constituyen los jóvenes estudiantes en formación superior.

"Hay una percepción muy equivocada de la inmigración en ciertos países. Cuando se pregunta a la gente si cree que los inmigrantes son la causa del desempleo, las respuestas son más duras en países como el Reino Unido, España e Italia, que en países del norte de Europa, como Alemania", explicó.

La actitud negativa hacia los inmigrantes contradice la posición oficial de la Unión Europea, que considera que necesitará más inmigrantes en el futuro por razones económicas y demográficas.

Laczko recalcó además que Europa va rezagada en la competición internacional por trabajadores inmigrantes altamente cualificados, que perciben que los estímulos son mayores para emigrar a Estados Unidos, Canadá o Japón.