Los Príncipes pidieron al cocinero David Muñoz durante la visita a Fitur que les hiciera un hueco en su restaurante para celebrar el cumpleaños de Don Felipe
Los Príncipes pidieron al cocinero David Muñoz durante la visita a Fitur que les hiciera un hueco en su restaurante para celebrar el cumpleaños de Don Felipe - abc
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El Príncipe invitó a cenar a Doña Letizia en DiverXO para celebrar su cumpleaños

Don Felipe y su esposa almorzaron el viernes con sus hijas en una pizzería. Las numerosas salidas privadas juntos contradicen los rumores de crisis

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Por la mañana, con la Brigada Paracaidista. Por la tarde sopló las velas con sus hijas. Y por la noche salió a cenar con su esposa al restaurante de moda de Madrid, DiverXO, al que le acaban de conceder las tres estrellas Michelin. Así celebró el Príncipe de Asturias el pasado jueves su 46 cumpleaños. No fue nada improvisado. De hecho, la idea surgió durante la visita que Don Felipe y Doña Letizia hicieron a Fitur el pasado miércoles 22 de enero. Allí coincidieron con David Muñoz, el peculiar cocinero y propietario de DiverXO, y le pidieron delante de otras personas que oyeron la conversación que les hiciera un hueco en el restaurante para celebrar el cumpleaños.

Durante dos horas y media, los Príncipes estuvieron disfrutando de uno de los tres menús degustación que ofrece el restaurante. Quienes lo han hecho antes lo definen como una experiencia total por la originalidad de los platos.

El embajador de Japón

Don Felipe y Doña Letizia cenaron solos, mano a mano, pero el pequeño local de la calle del Pensamiento estaba repleto de comensales que les reconocieron. Entre ellos, estaba el embajador de Japón, Satoru Satoh, a quien Don Felipe había conocido veinte días antes en el Palacio de la Zarzuela. El embajador había acudido a una audiencia con el Rey acompañando al ministro de Exteriores de su país, Fumio Kishida. Como los Príncipes tienen previsto un viaje oficial a Japón en el segundo semestre del año, Don Juan Carlos quiso que el Heredero de la Corona estuviera también presente en el encuentro con los japonenes.

Los Príncipes siempre han defendido su privacidad y procuran evitar a los fotógrafos en su tiempo libre. Aunque algunas imágenes podrían ahorrarles informaciones falsas, creen que ellos no tienen que estar demostrando su «inocencia». Sin embargo, cuando acuden a un lugar público, como un restaurante, saben que lo habitual es que alguna de las personas que está en el local o que les ha visto entrar avise a la prensa o lo anuncie en una red social, porque misteriosamente siempre aparecen fotógrafos a la salida.

Sus fotos de momentos privados se suelen vender muy bien a las revistas. Así ha venido ocurriendo desde que contrajeron matrimonio hace casi diez años. En estos momentos, esa foto de ellos dos saliendo del restaurante tras una cena romántica el día del cumpleaños del Príncipe se habría convertido en un valioso documento que desmontaría los falsos rumores de crisis que algunos medios se has empeñado en agitar. Sin embargo, sorprendentemente, no hay fotos de su salida a cenar.

Esto mismo ha ocurrido, al menos, en otras cuatro ocasiones en las últimas semanas. Por ejemplo, el viernes, los Príncipes aprovecharon que no había colegio para llevar a sus hijas a comer a una pizzería, «Emma y Julia», situada en la Cava Baja de Madrid. Misteriosamente, nadie les hizo fotos.

Viernes al cine

El viernes de la pasada semana los Príncipes fueron al cine Renoir a ver «La gran belleza». Cuando salieron de la sala, en la puerta había varios fotógrafos, pero esas imágenes de ellos dos juntos tampoco se han publicado. La revista «¡Hola!» publicó unas fotos de ellos yendo al cine, pero eran de otro día. En concreto, del miércoles 22. Aquella noche vieron «Agosto».

Lo mismo ocurrió el jueves 16 de enero, cuando acudieron por sorpresa a la ópera «Tristán e Isolda» en el Teatro Real. Estuvieron cinco horas en un palco con el presidente de la Comisión Europea, Manuel Durao Barroso, y su esposa. A la salida, cruzaron caminando la plaza de Oriente hacia el aparcamiento subterráneo. No se les hizo ni una foto.

Ni tampoco el martes de la semana anterior, cuando visitaron en privado con Carmen Iglesias una exposición en la Biblioteca Nacional. Tras bajarse del coche, los Príncipes cruzaron el paseo de Recoletos a pie y estuvieron hora y media viendo la exposición, pero tampoco nadie los fotografió.

Parece que últimamente no interesan las imágenes en las que se ve a los Príncipes juntos y que contradicen los rumores de crisis. Sin embargo, cuando Don Felipe y Doña Letizia hacen planes por separado -algo completamente normal en un matrimonio de su edad-, las fotos no tardan en llegar a las redacciones de los periódicos y las revistas. Así ocurrió el fin de semana del 19 de enero, cuando Don Felipe aprovechó la entrega de unos premios deportivos en Jaca para quedarse el fin de semana esquiando en Formigal con su amigo Pedro López-Quesada, marido de su prima, Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Aquel sábado, los fotógrafos se quedaron esperando hasta las doce de la noche en la puerta del restaurante al que el Príncipe había acudido a cenar.

Estos hechos coinciden con el interés de algunos sectores en alimentar la polémica sobre una supuesta crisis en la relación de los Príncipes, cuando en estos momentos no hay indicios de alejamiento. Incluso, se ha llegado a elevar a la categoría de declaración oficial un comentario privado de un portavoz de La Zarzuela, que comentó que en el matrimonio de los Príncipes, como en todas las parejas después de diez años, había altibajos.

«Solo se aguanta por amor»

Es cierto que antes del verano, entre abril y agosto, hubo algunos signos externos que podrían interpretarse como un distanciamiento, como cuando la Princesa abandonó Mallorca y dejó en la isla al Príncipe con sus hijas las Infantas. Unos hechos de los que ABC informó en su momento. Doña Letizia siempre se ha sentido presionada en su papel de Princesa. «Esto solo se aguanta por amor», ha afirmado en varias ocasiones. Y, cuando se eleva la presión, suele buscar refugio en sus amigas y salidas privadas. Antes del verano, la Princesa se sintió muy presionada y traicionada por personas muy próximas, por lo que Doña Letizia se refugió en varias ocasiones en su espacio privado, lo que se interpretó como un alejamiento. Tras las vacaciones esa situación se dio por superada y, desde septiembre, los Príncipes han compartido muchas más salidas privadas que en los cuatro meses anteriores.