Corredores de bolsa trabajan en el parqué de Nueva York
Corredores de bolsa trabajan en el parqué de Nueva York - EFE

Gobiernos e inversores avisan del riesgo de un nuevo coletazo de la crisis

China, el precio del crudo y las tensiones geopolíticas preocupan al mercado

MadridActualizado:

Las nubes negras que en los últimos meses de 2015 amenazaban la economía mundial se han convertido en lluvias torrenciales en el arranque de este 2016. Y mientras se dilucida si se trata de algo pasajero o estructural, Gobiernos, analistas e inversores señalan que los problemas de China y otras incertidumbres globales supondrán un obstáculo más hacia la ansiada recuperación de la economía global.

«China se ha convertido en el niño-problema de la economía mundial», sentenció ayer el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Alemania (DIHK), Martub Wansleben, «y los síntomas de crisis van mucho más allá de las pérdidas en Bolsa y los vaivenes del yuan», informa Rosalía Sánchez desde Berlín. «China es el talón de Aquiles de la economía alemana», señala el economista para el país asiático de Commerzbank, Hao Zhou.

El Gobierno de Angela Merkel ha preferido no hacer comentarios acerca de la Bolsa china y el Ministerio de Finanzas se remite a anteriores declaraciones de su ministro, Wolfgang Schäuble, en las que afirmaba que «la reducción del crecimiento económico de China ralentizará la economía mundial pero no es motivo de nerviosismo». «Una pérdida de confianza en la economía china podría tener graves efectos, si bien limitables si continúan las reformas y se actúa con transparencia», explica el Bundesbank.

El Gobierno español lanzó ayer un mensaje de tranquilidad. A preguntas de ABC, el secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, explicó que la volatilidad de los mercados en este inicio de 2016 «no puede ser tomada como una tendencia de medio-largo plazo».

«Las caídas bursátiles de estas últimas jornadas se explican por hechos puntuales como el cierre de la Bolsa de China y por la menor liquidez existente en el mercado, un hecho habitual en esta época del año», dice, recordando que la prima de riesgo se mantiene en torno a los 120 puntos, «lo que pone de manifiesto la confianza de los inversores en la recuperación de la economía española».

Mucho más contundente fue ayer el Gobierno británico. El ministro de Economía de Reino Unido en declaraciones a BBC Radio lanzó un serio aviso sobre los riesgos con que arranca 2016. George Osborne advirtió de que estamos ante un «peligroso cóctel de nuevas amenazas» y de que este año que comienza será el más duro desde la crisis financiera de 2008, informa Luis Ventoso desde Londres.

Cóctel de nuevas amenazas

El inversor multimillonario George Soros también admitió ayer ver muchas similitudes entre la situación actual y la crisis de 2008. «China tiene un problema de ajuste importante», apuntó, «que equivale a una crisis. «Cuando miro a los mercados hay un serio desafío que me recuerda a la crisis que tuvimos en 2008», añadió.

Los factores que enturbian el ambiente son las dudas sobre China; el polvorín de Oriente Próximo, con la crisis añadida entre Arabia Saudí e Irán; la caída de las materias primas y el espectacular desplome del crudo, que beneficia a los consumidores occidentales pero golpea a muchas economías productora y añade incertidumbre global. Como guinda al inquietante panorama de parón mundial, Rusia y Brasil están en recesión y la dictadura norcoreana alardea de supuestos ensayos con una bomba atómica de hidrógeno.