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Tienda de H&M - EFE

La distribución textil, un reino reservado solo a los más grandes

Inditex, la sueca H&M y la irlandesa Primark ganan terreno a costa de Blanco y C&A, sumidas en una crisis

MADRIDActualizado:

La globalización ha llegado también al negocio de la distribución textil. Los clientes se han acostumbrado a los métodos de las compañías más grandes (Inditex, H&M y Primark), que cambian mucho la ropa, siguen las tendencias de la moda y, además, se cuidan de que todo lo anterior no suponga elevados precios de las prendas. ¿Y qué ha pasado con esa larga lista de marcas de distribución textil, más pequeñas pero durante años iconos de la moda, como Blanco, Caramelo o Adolfo Domínguez? Tienen serias dificultades para seguir el ritmo de las más grandes, que son las que marcan sin duda el paso del sector.

Un claro ejemplo de lo que está ocurriendo se ha vivido no hace mucho en una de las principales arterias comerciales de Madrid, la Gran Vía. Mientras la holandesa cerraba una macrotienda por baja rentabilidad en otoño pasado, Primark afianzaba el éxito de su supertienda inaugurada en 2015 también en Gran Vía. No hay que perder de vista que otro gigante del sector, la japonesa Uniqlo está desde hace tiempo buscando un local grande y emblemático en España para desembarcar en nuestro país a lo grande. De nuevo se confirma que la distribución textil es cada vez más un reino solo para los más grandes.

En el caso de C&A la explicación del cierre de la Gran Vía es como un repliegue de velas en busca de recuperar la rentabilidad perdida. La filial española de C&A facturó en 2015 (ejercicio cerrado a finales de febrero de 2016) 361 millones, lo que supone alrededor de un 10% menos que en 2014.

La caída de la facturación es un mal que ha aquejado también al grupo de moda español Blanco, hasta tal punto que anunciaba su cierra a finales del año pasado. En las escasas tiendas que quedan abiertas no hay ahora rebajas, como en el resto, sino liquidación de existencias con descuentos hasta del 70%. El plan es que todas las tiendas vayan cerrando a medida que se queden sin mercancía. Detrás de esta compañía ha habido un enorme baile de accionistas pero ninguno ha podido o no ha querido soportar el peso de la deuda, alrededor de 133 millones, y la retahíla de pérdidas millonarias año tras año. En diciembre pasado contaba aún con 100 tiendas en España que irán poco a poco desapareciendo pero llegó a tener 250 en su época dorada, allá por los años 90, que coincidió además con su expansión internacional.

Vuelta a los orígenes

En Adolfo Domínguez las cosas no están mejor. La firma orensana, en los años 80 y 90 icono de la moda gallega y fiel representante de "la arruga es bella", ha tenido seis años consecutivos de pérdidas fruto de la caída de un 40% de las ventas respecto a 2009, el último ejercicio que registró beneficios. Ahora ha iniciado una nueva etapa en la que busca volver al origen, la ropa de diseño y calidad que siempre la ha distinguido, pero con una red de tiendas mucho más pequeña, solo en las grandes arterias de las ciudades, y solo ropa de mujer y hombre. La crisis económica y de modelo de esta empresa le ha supuesto el cierre de 60 tiendas en todo el mundo y el despido de más de un centenar de trabajadores de su fábrica gallega.

Un caso parecido al anterior es el de Caramelo, también gallega, pero con un final peor, ya que la empresa tuvo que cerrar el año pasado después de ejercicios de pérdidas, sucesivos relevos en la dirección y una enorme caída de las ventas durante la crisis.

Estos dos ejemplos, el de Adolfo Domínguez y Caramelo, confirman la teoría de que la crisis ha cambiado muchos patrones de consumo y estos han venido para quedarse, en el sentido de que en muchos sectores y sobre todo en el textil, se han limitado a los productos de lujo o al bajo coste y todo lo que antes había en una línea intermedia tanto de calidad como de precios ha desaparecido o tiene serias dificultades para sobrevivir.

¿Qué opinan los expertos de todos estos movimientos? La consultora de consumo Kantar Worldpanel ha detectado que ha habido un retroceso en el consumo de ropa por parte de los españoles, alrededor de 591 euros entre octubre de 2015 y el mismo mes del año pasado, frente a los 634 del mismo periodo del año anterior, lo que se traduce en una compra media de 40,4 prendas en ese periodo adquiridas aproximadamente cada 9 días.

Cuota de mercado

En cuanto a porcentaje del mercado de las principales cadenas de moda, los últimos datos disponibles, del segundo trimestre del año pasado en relación al mismo periodo del año anterior, reflejan que Primark tenía una cuota de mercado del 23,1%, seguida de cerca por Zara, con un 22,4% y de H&M, con un 17,4%, según datos de la mencionada consultora.

Las anteriores cuotas se traducen en que Primark, por ejemplo, tuvo 8,6 millones de compradores entre julio de 2015 y junio de 2016. En el caso de Zara los compradores fueron 8,3 millones en el mismo periodo y en H&M alcanzaron los 6,5 millones, siempre de acuerdo con los datos de Kantar Worldpanel.

La estadística señala que las pequeñas cadenas han visto retroceder el número de clientes que atraviesan sus puertas. Así, en el mismo periodo C&A tuvo 4,5 millones de compradores, mientras que Mango vendió prendas a 3,4 millones de clientes, lejos de las cifras de Primark, Zara o H&M.

Algunos expertos creen que hay una relación muy estrecha entre la penetración de una marca y su tasa de fidelidad, en el sentido de que cuanta más penetración y más número de tiendas, más fidelidad y más clientes y viceversa, lo que es un sistema perverso para las empresas de distribución textil que atraviesan por horas bajas.

La facturación del sector textil alcanzó los 28.489 millones de euros en 2015, situándose en cifras superiores a las registradas antes de la crisis, de acuerdo con el estudio "El sector textil y el gasto en prendas de vestir 2016", elaborado por EAE Business School. Sin embargo, el número de empresas dedicadas al área textil en España no ha dejado de disminuir desde 2004 hasta 7.864, un 49,78% menos.