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Eurocopa Francia 2016

De raíz contra la mala hierba

La UEFA aprovecha la pausa previa a octavos para cambiar todo el césped de Lille y parchear los de Marsella y Niza

Trabajador de la UEFA arregla el césped de Lille. - efe

La UEFA ha ido a la raíz del problema. Todo el césped del estadio de Lille está siendo cambiado, también se parchean las áreas y ciertas zonas de los de Marsella y Niza. Estos tres campos han ofrecido un estado impropio de una Eurocopa en la fase de grupos. Sus gestores y la organización europea se echan mutuamente las culpas del desastre. Resbalones, botes falsos, pases imprecisos y malos controles han deslucido el juego practicado por culpa de la mala hierba.

El estadio Pierre Mauroy de Lille-Metropole ha concitado las críticas generalizadas. Lo han puesto tan verde como la pintura empleada para disimular calvas y terrones a la vista de los telespectadores. «Es difícil para los jardineros, lo sé porque yo lo he sido», comentó comprensivo el defensa francés Adil Rami, que ejerció el oficio antes de dedicarse al fútbol profesional.

Tras el Francia-Suiza (0-0) disputado el domingo en el patatal ubicado en el municipio de Villeneuve-d'Ascq, Didier Deschamps lamentó que «tener un césped como este es verdaderamente desolador». «Los jugadores tienen mucho mérito. El de Marsella estaba mejor», apostilló el seleccionador francés, quien a la conclusión del Francia-Albania (2-0) jugado el 16 de junio en el Vélodrome había calificado su terreno de «desastroso». «Si se permite en un estadio de la Eurocopa hacer un concierto de AC/DC un mes antes.», censuró en alusión a la actuación del grupo de rock australiano el 13 de mayo en el recinto.

Los trabajos de sustitución del césped de Lille comenzaron el miércoles por la noche nada más finalizar el partido Italia-Eire (0-1). Se espera que estén finalizados esta misma tarde con vistas a la celebración del octavo de final entre Alemania y Eslovaquia el domingo así como un cuarto el 1 de julio. Los tepes, traídos expresamente de viveros holandeses, tendrán tiempo suficiente para arraigar, según los especialistas. La UEFA pone como ejemplo el precedente del cambio de césped en Basilea (Suiza), estropeado por los chaparrones, en plena competición de la Eurocopa de 2008.

La organización europea tomó posesión de los diez estadios del torneo el 16 de mayo. Entonces dictaminó que el estado del césped en Lille, Marsella y Niza no era satisfactorio. El irlandés Richard Hayden, su responsable de los campos, ordenó que fueran levantados y prescindió de los cuidadores franceses. Optó por recurrir a la empresa austriaca Richter Rasen, proveedora de los estadios de la Eurocopa 2012 en Ucrania y Polonia, que envió rollos de hierba desde su zona de producción en Eslovaquia. El transporte se hizo en camión frigorífico, pero algunas partidas llegaron congeladas. Las inclemencias meteorológicas de una primavera francesa pasada por el agua de las lluvias torrenciales y las inundaciones contribuyeron a que no pudieran enraizar.

La ocasión la pintaban calva para poner la pelota en el tejado de la UEFA. «El estadio Pierre Mauroy deplora la situación creada por la mala calidad del césped suministrado por Richter Rasen», acusó en un comunicado. «Nuestros actores no son en ninguna medida responsables de la incompetencia y el sabotaje de mercenarios contratados para la ocasión», arremetió la sociedad francesa de céspedes, que aglutina a 150 profesionales del sector. «Que la UEFA deje en paz a los jardineros franceses y les permita hacer su trabajo sin ir a buscar hierba fuera», protestó su presidente, Jean-Marc Lecourt.

Pero algo debe tener la hierba cuando la riegan. Los tres campos incriminados por la UEFA ocupan los últimos lugares en el campeonato organizado por la Liga francesa entre los 20 clubes de primera división. Marsella es 13º, Lille 15º y Niza 16º. El campeón es el París Saint-Germain, que en 2013 contrató al inglés Jonathan Calderwood, jardinero del Aston Villa, para que dejara el Parque de los Príncipes como una alfombra. El Stade de France, sin club residente, ha recurrido a Tony Stones, jardinero jefe de Wembley, para que cuide de su césped híbrido a base de hierba natural y fibras sintéticas. En el partido inaugural estaba pasable. El miércoles había mejorado en el Islandia-Austria (2-1). En la final debería ser un billar.

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