Fangio, el gaucho de la Fórmula 1
Juan Manuel Fangio, en Monza - ABC
AUTOMOVILISMO

Fangio, el gaucho de la Fórmula 1

El 24 de junio de 1911 nacía en Argentina el pentacampeón mundial, mito y leyenda del automovilismo

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Corrían poco más que los cochecitos de nuestro añorado scalextric. Bueno, bromas aparte, esos bólidos de los 50 volaban. Sin ordenador. Sin pit-lane. Sin kers. Sin la radio de equipo. Sin todo ello, el argentino Juan Manuel Fangio, un 15 de agosto de 1950, en Pescara, puso su Alfa Romeo (la Alfetta) a 310,344 kilómetros por hora. Eso sí, jugaba con alguna ventaja: la recta tenía más de ocho kilómetros de largo. Fangio consiguió cinco títulos mundiales, una marca que sólo superaría casi cincuenta años después Michael Schumacher.

Fangio había empezado como aprendiz en un taller mecánico, y poco a poco se hizo con los mandos. Primero, en campeonatos de turismos en su Argentina natal. Se vino a Europa y empezó a correr en lo que entonces, finales de los 40, se llamaban Máquinas Especiales (antecedente de la Fórmula 1). El campeón se sorprendió mucho ante los circuitos urbanos europeos a los que apenas se daban un par de vueltas de reconocimiento. Así que, en más de una ocasión, Fangio se ponía por la noche a conducir un turismo por esas calles una y otra vez. Llegaba sin dormir a la carrera pero se sabía el circuito de memoria. Eran otros tiempos y de ellos apenas si perdura la bandera a cuadros, que las ruedas siguen siendo redondas y que hay que poner siempre toda la carne (o la carga aerodinámica, como prefieran) en el asador. Carne y vida que Fangio casi se deja sobre el asfalto de Monza, el 8 de junio de 1952. Un día antes, había corrido en Irlanda. A pesar del accidente lo recordó con buen humor: «A las dos llegué al circuito; a las dos y media tomaba la salida; a las tres estaba en el hospital».

Ya era leyenda. El mito nació el 4 de agosto en el terrible Nurburgring. Va el primero, pero tiene que cambiar los neumáticos. Pierde 48 segundos. En diez vueltas, los recupera y gana su quinto título. El 26 de febrero del 58, en La Habana, es secuestrado por los barbudos de Fidel Castro. Sólo quieren propaganda para la causa y al día siguiente es liberado. Los circuitos se le quedaron pequeños. Le quedaba por delante la carrera de la vida. Hasta el 17 de julio de 1995. Dicen que está en la pole position del cielo.