Ana María Matute, leyendo el discurso del Premio Cervantes - EFE

Ana María Matute: «Créanse mis historias porque me las he inventado»

La escritora ha recibido esta mañana el Premio Cervantes en una emocionante ceremonia en la que la magia y la imaginación han ocupado sus merecidos asientos en el universo literario

ALCALÁ DE HENARES Actualizado:

Ana María Matute temía que llegara el momento en el que tuviera que pronunciar su discurso como premio Cervantes 2010. Pero todos sus temores parecían producto de su maravillosa imaginación cuando esta mañana no subió al estrado del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Su hijo, pendiente de ella durante toda la jornada, fue el encargado de conducir, primero, a su madre hasta el Rey para que éste la entregara el galardón, y, después, de situarla en el centro del corazón de todos los presentes.

Su voz sonó más dulce y poderosa que nunca, pese a algún que otro inoportuno carraspeo producto del mencionado nerviosismo (¿pero no era imaginación?) cuando comenzó el temido discurso, más breve que el de otros premiados, pero plagado una contagiosa emoción. «No es que desprecie los discursos, solo los temo. Deseo hacerles partícipes de mi gratitud. Esta anciana que no sabe escribir discursos solo desea hacerles partícipes de su felicidad. ¿Por qué tenemos tanto miedo a esta palabra?», ha comenzado la premiada.

Poco a poco ha ido hilando los recuerdos que,a retazos, trenzan su memoria de escritora precoz. Desde que, de niña, escuchó las palabras «Érase una vez» y toda su vida se conmovió y su visión del mundo cambió. Pasó entonces a contar, como un cuento, aquellos días en los que escribió su primera novela (su «verdadero bautizo de entrada en el mundo editorial»), a los 19 años. «El tiempo en que yo inventaba era muy niño y frágil, en que me sentí distinta. Era tartamuda, más por miedo. La prueba de ello es que esa tartamudez desapareció durante los bombardeos», ha llegado a confesar, para después sentenciar con vehemencia: «La literatura ha sido y es el faro salvador de muchas de mis tormentas», tormentas fuertes que no se limitaron al papel.

Muy bien acompañada

Rodeada de colegas, pero sobre todo de amigos, como Ana María Moix, Soledad Puértolas, José Manuel Blecua... Matute ha revivido sus comienzos en la editorial Destino. «Tuve la enorme alegría de que me contratase el libro, con la sorpresa de mi padre, que fue requerido para firmar mi contrato». Fue así como conoció y vivió «un clima muy distinto del que había sido el mío hasta el momento y continué inventando invenciones». Inventando e imaginando personajes, cuentos, relatos y hasta a su oso Gorogó.

«¿Por qué tenemos tanto miedo a la palabra felicidad?»

Gran defensora de los cuentos infantiles, Ana María Matute no ha querido dejar pasar tan ilustre ocasión para evocar la importancia de los cuentos, pues la «estremece pensar que se mutilan por quienes piensan que ser niño es ser idiota. Y aún nos preguntamos por qué los niños leen poco». Todo un alegato contra la invasión de lo políticametne correcto en el reino de la fantasía.

Con la emoción contenida en el rostro y las lágrimas a punto de explotar en sus mejillas, la autora ha terminado su intervención haciendo un «ruego» a la audiencia, que escuchaba con tanta pasión como atención: «Si en algún momento topan con algunas de las historias que pueblan mis libros, por favor créanselas, créanselas porque me las he inventado».