El Rey glosa la palabra cervantina «que defiende un mundo más justo y solidario»
El Rey saluda cariñosamente a Ana María Matute - EFE

El Rey glosa la palabra cervantina «que defiende un mundo más justo y solidario»

Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañados por los Príncipes de Asturias, en Palacio con el mundo de las Letras

MANUEL DE LA FUENTE
MADRID Actualizado:

Como cada año por estas fechas, el recuerdo de Miguel de Cervantes convoca a la asamblea de la palabra y de la cultura en el aniversario de su muerte tras una vida en pos de sueños y quimeras quijotescos. Y también como es tradición, el Palacio Real sirve de histórico marco para el encuentro entre Don Juan Carlos y Doña Sofía (acompañados ayer por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia) con el mundo de las Letras, con el pueblo de la literatura, representado por novelistas, poetas, editores y libreros, y representado, sobre todo, por el Premio Cervantes de este año, Ana María Matute, que este miércoles recogerá el galardón de manos del Rey en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

En sus palabras, Su Majestad el Rey quiso recordar primero a dos habitantes del país de la palabra que nos han dejado, el poeta chileno Gonzalo Rojas, Premio Cervantes de 2003, y la escritora Josefina Aldecoa. El Rey puso en hora el reloj del Quijote, «ese evangelio de la cultura y la historia de los que hablamos español» y subrayó el papel protagonista de la palabra en la vida en común, «porque ellas, las palabras, son, en definitiva, las que constituyen nuestra realidad».

El hidalgo, contento

Igualmente, Su Majestad destacó que una tercera mujer, Ana María Matute, se incorpora a la lista de cervantinos elegidos tras María Zambrano y Dulce María Loynaz: «De seguro que el caballeroso hidalgo estaba esperando que otra dama se incorpora a su cortejo». Glosó Don Juan Carlos la obra de la galardonada, «que desde su primer título, "Los Abel", no ha hecho otra cosa que mirar al mundo con asombro. Por ese mundo, trasladado a sus novelas, se mueven figuras desvalidas en un horizonte desgarrado por la discordia y el enfrentamiento. Ella las contempla con esa mirada infantil que descubre la verdad desnuda y que, al reflejarla en el brillo de las palabras como en un espejo pulido, nos conmueve intensamente».

Finalmente, el Rey señaló que «la palabra de Ana María Matute nos contagia su temblor ante la realidad amenazante y el gozo de vivir la aventura de los sueños; en definitiva, de la libertad que funda la palabra», para acto seguido invitar a brindar a los presentes por la premiada y por lo que el Premio Cervantes significa como homenaje a esa palabra cervantina «que busca defender el ideal de un mundo más justo y solidario».

Un menú compuesto por alcachofas rellenas de guiso de habitas y menta fresca, lomos de lubina al horno con tallarines de judías verdes, macedonia de frutas al natural, regado con vinos y cava españoles, esperaba a los invitados. Entre ellos, además de la premiada, se encontraban Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, así como el director honorario de la Docta Casa, Víctor García de la Concha; el director de la Real Academia de la Historia, Marqués de Castrillón; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; la presidenta de Acción Cultural Española, Charo Otegui; el director general del libro, Rogelio Blanco; el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa; Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española; Álex Grijelmo, presidente de la agencia Efe; Antonio Gamoneda; Francisco Brines; Antonio Mingote y su esposa, Isabel Vigiola; Juan Manuel de Prada; Fernando Iwasaki; Clara Janés; Paca Aguirre; Gustavo Martín-Garzo; Luis Mateo Díez; Antonio Colinas; Ángeles Caso; Clara Sánchez; Álvaro Pombo, Luis Antonio de Villena y Antonio Skármeta.