Doctor, en una imagen de archivo
Doctor, en una imagen de archivo

Rafael Doctor, cesado de sus cargos en Andalucía, arremete con dureza contra la decisión

En un comunicado hecho público en sus redes sociales, el hasta ahora director del Centro de Fotografía de Andalucía no descarta tomar acciones legales y acusa a los actuales dirigentes de la Junta de venganza personal

MADRIDActualizado:

La Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Andalucía hacía ayer pública la remodelación de sus altos cargos, resultado del cambio de Gobierno que esta Comunidad Autónoma experimentó tras las elecciones del pasado mes de diciembre. El departamento con sede en el Palacio de Altamira, a cuyo frente está la consejera Patricia del Pozo, suprime dos direcciones importantes, cesa a sus hasta ahora titulares y crea dos nuevas direcciones, para las que pronto se lanzará un concurso. De esta forma, la nueva Agencia Andaluza de Instituciones Culturales contará en breve con cuatro direcciones: Flamenco, Letras, Artes Visuales y Música y Artes Escénicas.

Con esta decisión, desaparece en el nuevo organirama la Dirección de Programas de Fotografia, a cuyo frente estaba Rafael Doctor, director a su vez del Centro de Fotografía con sede en Almería. Esta dirección se reconvierte en la de Artes Visuales. También se suprime la del Instituto Andaluz de Promoción Cultural, asumida hasta ahora por Francisco Fernández Cervantes, que se transforma en la Dirección de Música y Artes Escénicas, que también saldrá a concurso. Ambos responsables experimentan pues el cese de todos sus cargos.

Fin a dos años fructíferos

La medida pone a sí fin a los dos años que Doctor (historiador del arte, especializado en Historia de la Fotografía y Arte Contemporáneo por la Universidad de Castilla-la Mancha y la Complutense, que introdujo la disciplina en el Canal de Isabel II en Madrid, antes de dar el salto al Espacio Uno, del Museo Reina Sofía) ha estado al frente del Centro Andaluz de la Fotografía, entre cuyos retos en ese tiempo estuvo afrontar el 25 aniversario de la institución en época de recortes de presupuestos.

Doctor ha aprovechado sus redes sociales para lanzar un comunicado en el que ataca con dureza a los responsables de la decisión tomada: «Ayer se me convocó a una reunión en Sevilla y en ella se me cesó directamente de mi puesto. Me veo obligado a asumirlo, aunque lógicamente lo llevaré a los tribunales».

Solo la Universidad de Almería ha apoyado al ya ex director en su trabajo: «En ella encontré una sintonía maravillosa que venía a suplir el abandono al que estaba siendo sometido desde la Agencia de Instituciones Culturales, dirigida por Fernando Francés»

En dicho comunicado, el director cesado explica cómo su relación con la Junta se inició en marzo de 2017, tras ganar «un concurso público muy complejo» para la plaza de Dirección de Programas del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF): «Dos meses después me incorporé a este trabajo, y, desde entonces y tras infinitas dificultades, he desarrollado una labor nueva intentando cumplir con las funciones para la que se me había contratado». El también comisario de exposición hace públicas las dificultades encontradas para tal fin: «Un ínfimo presupuesto, una inmensa desidia institucional y una carencia de personal especializado para llevar a cabo lo planificado».

Fue, siempre en sus palabras, «el apoyo de algunos compañeros de trabajo, que me arroparon y confiaron en el proyecto que traía», lo que permitió que este comenzara a rodar y que los cambios, «necesarios», empezaran a vislumbrarse. Y ahí quedan los datos: En 2018, las visitas del centro se incrementaron en un 67 % –«al mismo tiempo –expresa– que fuimos capaces de planificar más actividades en este corto periodo que en los diez años anteriores de historia de la institución».En dos años se han programado en sus estancias muestras de, entre otros, Cristina de Middel, Virginia Rota, pioneros de la fotografía andaluza, así como otras muestras bibliográficas y proyectos en salas nuevas que «arrebatamos a los espacios que antes eran oficinas».

La semana pasada abría sus puertas la última, protagonizada por Jorge Galindo y Pedro Almodóvar, mientras se celebraba el primer gran encuentro de historiadores de la fotografía de Andalucía. Doctor reconoce que todo esto ha sido posible gracias a la Universidad de Almería: «En ella encontré una sintonía de trabajo maravillosa que venía a suplir en buena parte el abandono al que estaba siendo sometido desde la Agencia de Instituciones Culturales, dirigida por Fernando Francés».

Motivaciones políticas

Porque el ex director del CAF considera que son motivaciones políticas las que ahora lo sitúan en la calle: «Con el cambio político acaecido en Andalucía y la incorporación de los nuevos cargos a la Agencia de Instituciones Culturales a la que pertenezco, entramos en una parálisis absoluta, al tiempo que recibimos todo tipo de ataques, entre ellos el de criticar que la programación que se hacía desde el CAF tenía un carácter “ideológico”». Y se defiende con vehemencia: «¡Claro que es una programación ideológica! Como lo son todas, en este caso, planificada a través de cinco ejes: el papel de la mujer en la fotografía, cosa que ha hecho que nuestra programación sea mayoritariamente femenina sin la necesidad de cuotas; Andalucía y el Mediterráneo como frontera entre dos mundos; la memoria histórica, tan necesaria de trabajar para curar las heridas del pasado; la recuperación y puesta en valor del origen de la fotografía en Andalucía; y la creación contemporánea visual andaluza, esencialmente la local de Almería. Son ejes en los que se basó el proyecto que presenté y que, sin apenas fondos, he tratado de desarrollar lo mejor que he podido».

Doctor cree que con su actitud defiende también los intereses del sector cultural, «que estos nuevos señores, empresarios convertidos en políticos, quieren convertir en algo donde sobramos todos aquellos que nos consideramos librepensadores»

Doctor, que aprovecha su extenso texto para dar las gracias a todos aquellos que le han apoyado hasta ahora –y que lo siguen haciendo en redes–, se muestra contundente y decidido: «Me veo obligado a asumir lo sucedido, aunque lo llevaré a los tribunales, amparándome en todos los derechos que me asisten como trabajador que ha ganado una plaza por concurso público regido por el código de buenas prácticas, y que además ha cumplido de sobra con todas y cada una de las funciones que dicta el contrato firmado hace dos años». Afirma que con su actitud defiende no solo sus propios intereses, sino también los del sector artístico y cultural, «que estos nuevos señores, empresarios convertidos en políticos, quieren convertir en algo donde sobramos todos aquellos que nos consideramos librepensadores. Asumir sus injusticias sería darle la razón y claudicar, y eso algo que no he hecho nunca y que no voy a hacer jamás, cueste lo que cueste».

«He resistido y, como no he caído ni pensaba caer, ellos, saltándose todo y aduciendo que se está reestructurando la Agencia de Instituciones Culturales, me echan a pesar de que mi contrato finaliza dentro de dos años». Doctor reconoce que la Agencia se está reestructurando, pero que esto se hace como tapadera para acabar con su figura: «Uno de los objetivos era echarme, a pesar de que los resultados de mi trabajo estuviesen resultando óptimos». Para el experto en fotografía, no se ha valorado su trabajo («de hecho, se me ha ignorado», agrega). «El que molesta soy yo, por ser y defender la libertad en el ejercicio de la gestión cultural», concluye.