Desnudo de 1930 y «Bathing Feature», fotografía para «Vogue» de 1941
Desnudo de 1930 y «Bathing Feature», fotografía para «Vogue» de 1941
FOTOGRAFÍA

Lee Miller, creadora y activadora

La Fundación Miró, en Barcelona, desgaja a la fotógrafa Lee Miller en sus múltiples (y surrealistas) personalidades

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Lee Miller, creadora poliédrica, es el centro de la exposición de la Fundación Miró que quiere poner el foco sobre su papel como activadora del movimiento surrealista en Londres, más allá de su conocido papel de musa y acompañante. Fotógrafa y periodista norteamericana, entró de lleno en el proceso creativo y nunca perdió una peculiar mirada en sus múltiples facetas.

La exposición, producida por The Hepworth Wakefield, ha sido adaptada por la fundación barcelonesa teniendo en cuenta la amistas entre los matrimonios Miró y Penrose-Miller, dando protagonismo a las relaciones personales, profundas y estrechas, que se entrecruzan en la muestra en forma de diálogos entre obras y documentación. Diálogos que unen a artistas de relevancia como Man Ray, Henry Moore, Marx Ernst, Dalí, Picabia, Dora Maar, Eileen Agar, Leonora Carrington o el propio Miró, entre otros.

Destaca una nueva vertiente poco conocida de Miller como catalizadora de la red surrealista en Gran Bretaña, pudiéndose detectar una trayectoria circular si tenemos en cuenta las producciones de su etapa previa en París como discípula de Man Ray entre 1929 y 1930 -que ocupan la primera sala- y sus últimas fotos tomadas para la revista Vogue entre 1940 y 1945. Por ejemplo, en Portrait of Space (1937) vemos todos los motivos que centrarán buena parte de la producción surrealista: el horizonte, las dunas, elementos inconexos, oníricas telas rasgadas movidas por el viento... En una sola imagen se condensa el imaginario que desarrollarán muchos otros autores plena o tangencialmente surrealistas que pueblan esta gran muestra.

Entró de lleno en el proceso creativo y nunca perdió una peculiar mirada en sus múltiples facetas

De entre todos resurge siempre la figura de Miller. La Miller fotógrafa, que refleja la agitada vida de la época. La modelo de obras tan remarcables como Object of Destruction o A l'Heure de l'Observatoire-Les Amoureux, de Man Ray, así como de diversas propuestas de su marido Roland Penrose. La Lee Miller comisaria de la muestra Wonder and Horror of the Human Head, en el Institut of Contemporary Arts de Londres (1953), de la que se exponen tanto piezas como imágenes del montaje. La Miller productora de obras como collages de su propia mano y que conviven con esculturas, entre ellas, la icónica El beso, de 1937, que dictó por teléfono desde Egipto para incluirla en una muestra sobre objetos surrealistas, en convivencia con el Teléfono afrodisíaco de Dalí o la Máquina de escribir onanista, de Conroy Maddox.

Destaca su labor como corresponsal para Vogue, sin abandonar su mirada habitual, con unos cuidados encuadres en los que nada está de más. Como ejemplo encontramos su autorretrato en la bañera de Hitler, en el que toda la escenografía da a conocer su experiencia en ese espacio, siendo de los primeros en irrumpir en el apartamento del dictador tras su suicidio. Estas imágenes de guerra junto con otras de moda conforman su trabajo fotodocumental del momento, con clara estética ligada al movimiento.

La muestra concluye con sus últimas obras, realizadas tras su traslado a Sussex, donde el matrimonio siguió adelante con sus procesos creativos, sin abandonar nunca el surrealismo. Motivos como la desmembración del cuerpo femenino y, al tiempo, como crítica a este uso de la feminidad, serán una constante.