El artista onubense Manuel Antonio Domínguez trabajando en su estudio
El artista onubense Manuel Antonio Domínguez trabajando en su estudio - M. RUIZ DE ARCAUTE
ARTE

Manuel A. Domínguez: «Una frase como “vaya artista está hecho” revela la visión que hay del oficio en España»

Su obra «La relación estable» fue una de las más exitosas del Museo ABC en 2017. Ahora, con nuevo estudio, el andaluz Manuel Antonio Domínguez sigue profundizando en sus intereses sobre las diferentes masculinidades

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Comenzó bajo el seudónimo «Hombre Sin Cabeza», pero la profesionalización de su trabajo ha acabado por imponer su nombre real (cuyo acrónimo es M.A.D., «loco» en inglés). Pese a todo, del discurso de Manuel Antonio Domínguez (Villablanca, Huelva, 1976) no se atisba una sola muestra de arbitrariedad. Tras sorprender y sorprenderse el año pasado en el Museo ABC con la que hasta ahora ha sido su obra cumbre, este artista centrado en temáticas de cuestionamiento de género trata de adaptarse al cambio que el éxito de la muestra ha supuesto en su vida.

¿En qué aspectos nota que ha cambiado su día a día tras la exposición?

Ahora me siento más observado. Es como si de repente todo el mundo se interesara por tu producción, por lo que estás trabajando en ese momento… Y todo ello funciona a modo de presión. La producción figurativa como la mía requiere muchas veces más tiempo de lo normal y por eso ahora me estoy tomando las cosas con más calma, ya que hay muchas miradas puestas en ti cuando te expones tanto. Pero mi obra se ha visto muy recompensada, ya que se revaloriza, tu discurso se escucha muchísimo más y empiezas a hablar con más propiedad.

Se define como una persona reivindicativa. ¿En qué le parece que la sociedad debería hacerse oír más?

Estamos en un momento de exceso de imágenes e información en que serlo se ha convertido en una necesidad, y es precisamente ahora cuando menos lo somos y más nos acomodamos. Una de las situaciones más pasmosas en la que nos encontramos es que no estemos protestando por casos de estafa, de limitaciones de libertades... Como creador, yo creo que es algo fundamental.

¿Cuáles son los males del mundo del arte?

Tiene mucho que ver con la situación de desamparo e inestabilidad en la que vive el artista como figura poco considerada. Sin ir más lejos, una frase tan común como el «vaya artista está hecho» dice mucho de la visión negativa que se tiene de la profesión en España. Además, vivimos en una época de consumo muy rápido de todo, lo que hace que muchas obras se creen para ese fin. A veces cuesta incluso encontrarse algo con un trasfondo que intente decirte algo. Mi obra tiene una parte estética que funciona como gancho, pero detrás también tiene una información. Ese tipo de sensacionalismo que rodea el arte contemporáneo se puede convertir en algo malo.

«Es ahora, con el exceso de información, cuando más deberíamos luchar y más nos hemos acomodado»

¿Y las bondades?

Sobre todo el hecho de que pueda mostrarte cómo se expresan muchísimas cosas. Creo que es algo necesario en una sociedad en la que para el Gobierno el último campo es el cultural, como si no fuera importante, cuando creo que es lo que mueve todo: la conciencia, la sensibilidad…

¿Qué cambios ha notado desde que empezó hasta hoy?

Lo que más me ha sorprendido es la velocidad de las nuevas generaciones. Enseguida quieren hacer un currículum enorme, cosechar premios, llegar lejos lo antes posible… Y, mientras que a ti te ha llevado un trabajo considerable llegar donde has llegado, hay un montón de jóvenes que han hecho ya no sé cuántas exposiciones, se han ido de beca... Me he sentido muy pardillo siempre en eso.

Banksy se ha convertido en una de las figuras artísticas más conocidas a nivel mundial. ¿Qué opina de él?

Creo que es un guasón, y esa es una parte muy interesante de lo que hay que ofrecerle al arte: la ironía, la burla, la risa. Al final, en este mundo de mercantilismo, ese tipo de personas encajan muy bien. Jugar con el mercado, a pesar de ser un artista que viene de lo urbano, me resulta muy interesante como forma de querer sacar economía de algo aunque sea público, que aparezca en la calle y que, en consecuencia, sea también efímero.

¿Qué le pareció el episodio de la trituradora?

El otro día entré a una tienda y ya había camisetas con la imagen de la obra cortada. Es impresionante la velocidad a la que se comercializan las cosas cuando uno ya tiene un estatus de visibilidad de su trabajo. En ese punto la gente ya considera obra hasta algo así.

¿Irá este año a ARCO?

No. Mi galerista no va, y la verdad es que, aunque es una gran oportunidad, también aprecio el poder acudir como visitante. Cuando vas como vendedor, tienes que estar volcado en esa tarea, por lo que al final te acabas perdiendo todo lo demás.