Detalle del mural de Diego Rivera con Marx y los mártires de Haymarket
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LIBROS

Karl Marx, el profeta fracasado

Sus augurios sobre el triunfo de la revolución comunista en los países capitalistas o el empobrecimiento del proletariado no se han cumplido

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Robert Nisbet, en su libro «Los orígenes del pensamiento sociológico», considera que la Revolución francesafue el gran acontecimiento traumático que condicionó el desarrollo del mundo occidental contemporáneo. De ella, derivaron tras actitudes posibles. Unos pensaron que no sólo fue un acto de justicia histórica, sino que además había sido insuficiente y debía ser conducido hasta sus últimas consecuencias. Otros, conmocionados por el terror, propugnaron la vuelta al Antiguo Régimen, a la alianza entre el trono y el altar.

Por último, no faltaron quienes propugnaron una posición intermedia entre los dos radicalismos, y defendieron el liberalismo y la democracia constitucional. El radicalismo revolucionario, el movimiento reaccionario y la democracia liberal fueron las tres opciones. Cada una tuvo, entre otros, a su gran escritor o profeta: Karl Marx,Joseph de Maistre (más que reaccionario, anticipa el fascismo) y Alexis de Tocqueville. Tres de los más grandes escritores políticos de la centuria. Acaso haya sido Marx el más influyente de los tres, pero tal vez no haya sido la suya la mejor influencia.

Dialéctica de Hegel

La intencionalidad de su obra queda expresada con claridad en el prólogo a su libro más importante, «El capital»: «La finalidad última de esta obra es descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna, la ley natural con arreglo a la cual se mueve». Si Galileo afirmó que la naturaleza habla el lenguaje de las matemáticas, Marx pretende que la historia habla el lenguaje de la economía. Su pensamiento se nutre de la dialéctica de Hegel (invertida), de los llamados por Engels «socialistas utópicos», de los economistas clásicos (Smith y Ricardo) y de la teoría de la alienación de Feuerbach. Con estos elementos, construyó un impresionante sistema.

El totalitarismo comunista ha producido, junto al nazismo, el mayor terror en el siglo XX

Los tres pilares de su validez, a mi juicio endebles, se encuentran en su teoría sobre la esencia humana, que reside en el trabajo, en la teoría de la plusvalía y en el materialismo histórico y la ideología. Si los tres fueran correctos, la teoría, en general, lo sería. Si resultaran erróneos, el sistema se desmoronaría, y quedarían, si acaso, algunas reflexiones valiosas aisladas. Esto último es lo que sucede. Ni la esencia del hombre reside en el trabajo, ni la plusvalía es puro robo, ni la historia está determinada por el modo de producción. La moral no puede limitarse a pura ideología que oculta intereses económicos, pero tener en cuenta esta idea de Marx nos puede servir para eludir el riesgo de confundir la moral con nuestros intereses y prejuicios.

Lectura leninista

Dos han sido las principales interpretaciones políticas de su pensamiento: la leninista y la socialdemócrata. Las dos tienen sus argumentos, pero las tesis de Marx, sobre todo las relativas a la lucha de clases, el papel de la violencia y la dictadura del proletariado, abren la puerta a la interpretación leninista. Sus profecías -la que augura el triunfo de la revolución comunista en los países capitalistas avanzados, o el progresivo empobrecimiento del proletariado- no se han cumplido.

El marxismo incumple ese imperativo liberal que decantó Gregorio Marañón, según el cual ser liberal es no aceptar jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. Marx fundó el Partido Comunista, y el totalitarismo comunista ha producido, junto al nazismo, el mayor terror en el siglo XX. Entre Marx, De Maistre y Tocqueville, la elección no me ofrece dudas: el autor de «La democracia en América». Marx alzó su voz contra la miseria y la explotación, pero fue un profeta fallido