«Sin título (Bus Riders II)», de Cindy Sherman
«Sin título (Bus Riders II)», de Cindy Sherman
ARTE

El feminismo bien entendido

Un completo ciclo en el CCCB barcelonés se ocupa del ayer y el hoy del arte reivindicativo realizado por mujeres

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La exposición ¡Feminismos! del CCCB llega en un momento crucial para dar visibilidad mediante el grito a las luchas feministas como una batalla constante y universal por la igualdad y la diversidad que ha cambiado nuestra forma de ver el mundo y reflejarlo artísticamente. Un cambio tan profundo e irreversible que, cualquier amenaza a los derechos conseguidos hasta el momento, visto con la perspectiva del tiempo que permite una colección de arte, parece un mero zumbido lejano.

Fruto de esa pluralidad que exhorta su título, ¡Feminismos! reúne tres exposiciones en una, más de 200 obras y 80 autoras, además de actividades tan variadas como conferencias, debates, espectáculos y ciclos de cine. El grueso del proyecto llega de fuera gracias a la colaboración con la Verbund Collection de Viena, que aporta una propuesta que itinera desde hace 10 años y que se caracteriza por incorporar a autoras del entorno que la acoge.

Para esta puesta en escena en Barcelona, las artistas seleccionadas y de las que adquirirá obra la fundación austriaca han sido Eulàlia Grau y Ángels Ribé, habida cuenta que ya formaban parte de su colección Esther Ferrer, y que se nos cuenta que han quedado en lista para próximas adquisiciones Dorotheé Selz y Fina Miralles, entre otras.

En su nombre

Lavanguardia feminista de los años setenta, comisariada impecablemente por Gabriele Schor, fundadora y directora de la Verbund Collection, destaca el trabajo artístico de las mujeres con entidad propia. En un momento en que la creatividad masculina cernía sus poderes sobre técnicas más valoradas y asentadas como las artes plásticas, ellas se lanzaron a la experimentación para hacer propios otros medios. Poesía visual, performance, vídeo o foto conforman el grueso de una muestra en la que ellas son activadoras y protagonistas. Su gesto, movimiento y apariencia se llevan todo el foco en un momento en que su presencia quedaba relegada a la esfera doméstica. Problemáticas y respuestas que conducen a las creadoras a producciones en sintonía, transgrediendo, violentando o jugando irónicamente con el espectador del momento y, por reflejo, con el actual.

Llama la atención cómo realidades alejadas producían las mismas respuestas. Estos aspectos los podemos destacar en obras como las de Helena Almeida y Carolee Schneemann, en las que un recurso tan sencillo como la expresividad de las manos tienen todo el protagonismo. Lo mismo sucede con Ana Mendieta y Katalin Ladik, proponiendo una acción opresiva sobre su rostro y documentando su performance con una estética fotográfica, muy cercanas entre sí, pero alejadas geográficamente. También demuestra esta universalidad creativa el juego irónico de roles y su representación de Cindy Sherman, Marcella Campagnano o Martha Wilson. Destacan al tiempo los transgresores trabajos de la irónica Orlan y las experiencias en cine expandido de Valie Export, poniendo el foco sobre los imaginarios del momento y sus figuras salidas del mundo hipermasculino del western trasladado a la feminidad. Actitudes que demuestran la silenciosa pero constante opresión que ha sufrido el mal llamado «sexo débil».

Roles transgredidos

La variedad de ¡Feminismos! se experimenta también en la libertad del recorrido, pudiendo hacerse de una a otra muestra de forma indiferente. La vanguardia feminista de los años setenta se ordena por ámbitos, que nos llevan de la figura del ama de casa a su evasión, y de ahí a la sexualidad femenina, pasando por la transgresión de los roles para acabar en la normatividad de la belleza. Confluyen en un espacio intensamente rojo, en el que se sitúa una completa muestra de documentación y cómic en la que sorprende la presencia de la publicación La Sal, que fue clave en el desarrollo catalán de la lucha feminista, junto a una detallada cronología del movimiento.

Para acabar -o iniciar la experiencia, según se elija uno u otro recorrido-, el CCCB aporta la rompedora muestra comisariada por Marta SegarraCoreografías del género, que condensa la parte más actual del feminismo, más allá de la condición de mujer. Su pluralidad la dibujan 16 proyectos que tienen su espacio temporal tras aquella vanguardia de los 70 y que ocupan la escena española para cuestionar conceptos como el binomio establecido del género como algo innato, las violencias sexuales sobre la mujer, el ecofeminismo y la descolonización. Destacan nombres como los de Eulàlia Valldosera, Núria Güell o Mireia Sallarés, que nunca dejan indiferente a quien las observa. Sus concienzudas obras quedan dinamizadas por un montaje más ligero y permeable que el anterior, realizándose una verdadera danza de obras y autoras. Tal vez más explícitas, más conscientes, pero igualmente empoderadas y necesarias.