Alfonso XIII en su despacho
Alfonso XIII en su despacho
FOTOGRAFÍA

«Cartas al Rey», Alfonso XIII y los senderos de gloria

El Palacio Real de Madrid expone documentos y fotografías que relatan el papel humanitario del Rey en la Gran Guerra

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Stanley Kubrick estrenó en el año 1957 -aunque a las pantallas españolas no llegó hasta 1986- la película «Senderos de gloria», que recrea como pocos documentos lo han hecho hasta la fecha lo que fue la I Guerra Mundial, considerada como una de las contiendas más cruentas de la Historia. Protagonizada por Kirk Douglas, la cinta relata la vida y exterminio en esas trincheras cuyos trazados recorrieron, como ratoneras mortales, la geografía de toda Europa en aquel albor maldito del siglo XX (recomiendo también para entender por qué pasó lo que pasó el ensayo de Philipp Blom «Años de vértigo»).

Resulta curioso que recién cumplido y conmemorado el centenario del fin de la Gran Guerra, muy pocas voces o artículos hayan recordado esta cinta de las primeras, y más alabadas, en relatar las vidas -anónimas y no tan anónimas- de aquellos héroes que fueron juzgados en consejos de guerra acusados de antiheroicas deserciones: escapar aterrados de las trincheras, donde cada bombardeo, cada lluvia de gas mostaza, cavaba su propia tumba.

Poner en valor

En la película no había technicolor, ni efectos especiales. Tan solo el blanco y negro de una verdad cinematográfica que se inspira en la Historia para contarla. Y lo cierto es que me han venido a la memoria estos «Senderos de gloria» de Stanley Kubrick mientras recorría la exposición «Cartas al Rey. La mediación humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra» que se ha inaugurado recientemente en el Palacio Real de Madrid.

En primer lugar, porque lo mismo que nos habíamos olvidado de la existencia de esta película, tampoco se había puesto en valor, hasta esta redonda fecha conmemorativa, el trabajo que Alfonso XIII había desarrollado en labores humanitarias, a pesar de la neutralidad de España en la contienda.

Blanco y negro real

Y, en segundo lugar, porque la selección fotográfica que reúne la muestra nos retrotrae hacia la estética que se recrea en la citada película de Kubrick. Un blanco y negro que relata con intensidad la sangre, el sudor y las lágrimas de batallas como la de Somme. Por cierto, hablando de cine (y hasta de series de televisión), ¿por qué no recrear en una película el trabajo de la llamada Oficina de la Guerra Europea, auspiciada por el propio Alfonso XIII? Ahí dejo la idea...

El Gobierno español declaró la neutralidad del país por Real Decreto el 30 de julio de 1914 -un mes antes, el 28 de junio, fueron asesinados en Sarajevo el archiduque Francisco José de Austria y su esposa-. Alfonso XIII, que no quiso estar de manos cruzadas ante la que se avecinaba (y se avecinó), impulsa la creación de la Oficina de la Guerra Europea, con sede en el Palacio Real. En ella trabajaron 46 personas y allí se tramitaron miles de peticiones de ayuda procedentes de todos los países implicados en el conflicto.

200.000 expedientes

En el archivo de la citada Oficina de Guerra se conservan más de 200.000 expedientes que hablan de las gestiones que se realizaron para repatriar soldados de distintas nacionalidades a sus países de origen, localizarlos en los hospitales de campaña, indultos, mejoras en la vida de los combatientes y de la población civil... Miles de vicisitudes personales que hacen de este corpus documental una auténtica joya para contar la intrahistoria de la Historia.

A todo este material se suma el archivo fotográfico del francés Jean-Baptiste Tournassoud, militar de carrera que, gracias a su afición a la fotografía, retrató la Gran Guerra como pocos. Pese al carácter esteticista de las imágenes, en la estela de nuestro Ortiz Echagüe, constituyen un material excepcional que se expone por primera vez en España.