The Fab Four, banda que rinde tributo a los Beatles
The Fab Four, banda que rinde tributo a los Beatles
MÚSICA

Bandas tributo: replicantes (casi) perfectos

Solo en España hay 200 grupos de este tipo. Imitar a Led Zeppelin, Queen o los Beatles ofrece salidas laborales y tiene su público

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No es nuevo. Pocos recordarán a una de las primera bandas tributo de la historia. Era la 20th Anniversary Tribute of The Byrds Band. Fue a mediados de los ochenta, tras el descalabro para los artistas que supuso la llegada de la MTV. En aquella formación no sólo tocaban tres de los Byrds, Gene Clark, John York y Michael Clarke, sino que por ella fueron desfilando miembros de The Band, Firefall, Eagles o Beach Boys. Una forma de reciclaje con la que seguir funcionado en el circuito de conciertos en tiempos difíciles.

Algo similar ha ocurrido con la llegada del streaming y la caída de las ventas en formato físico. Ahora, la guinda del pastel se la llevan los conciertos. Y es aquí donde cabe encuadrar este fenómeno, que aunque tiene antecedentes, ha ganado cuerpo de forma sorprendente. Es el fenómeno de las llamadas «bandas tributo», es decir, unos músicos que suben al escenario homenajeando a los originales, por lo general grandes figuras del pop o el rock, tanto en su repertorio como en su puesta en escena, que cuenta con el favor de un determinado público de entre 30 y 45 años que encuentra en este espectáculo un vínculo emocional indudable.

Todo ventajas

Se estima que hay registradas solamente en España unas 200 bandas de este tipo, que copan la programación de salas como Luz de Gas de Barcelona a través de la promotora Polimer que regenta Jorge Prieto. Prieto defiende este fenómeno, por lo que tiene de compra impulsiva de una entrada que por lo general ronda los 12 euros por ver un concierto «donde la relación calidad-precio es muy buena». Todo parecen ser ventajas: para el público, poder revivir o descubrir en vivo la música de Queen, Led Zeppelin, Pink Floyd, ABBA, Beatles, Dire Straits, Bruce Springsteen, AC/DC, Guns & Roses o Metallica. Para los músicos, dado el auge de la música en directo, una salida de trabajo profesional. Se trata de un fenómeno asentado en tiempo récord, apenas tres años, donde todo parece ser idílico. Pero, ¡ay!, ¿comparten los músicos esta opinión tan positiva? Cuando se pregunta, la verdad es que no.

«Trabajar ahí es tan digno como hacerlo en un McDonald’s o en una orquesta de pachanga»

Según Óscar Avendaño, bajista de Siniestro Total: «Personalmente opino que trabajar en una banda tributo es tan digno como hacerlo en un McDonald’s o tocar en una orquesta de pachanga, un trabajo al que tal vez algún día tenga que recurrir para poder vivir, pero espero que no. Opino también que el gran problema de que esas bandas proliferen y cobren lo que cobran y tengan el público que tienen es por una cierta pereza por parte del público, que prefiere ver una y otra vez lo mismo a hacer el esfuerzo de descubrir algo nuevo. Estoy hablando del fenómeno bandas tributo, que consiste en tratar de encontrar una banda que mueva público e intentar sacar dinero a cuenta de su legado, y que esto no tiene nada que ver con que cuatro músicos se junten por pura pasión para homenajear a sus ídolos. No creo que una banda tributo a Big Star, por poner un ejemplo, vaya a mover dinero en este país, razón por la que tal vez nunca he visto ninguna».

Según el veterano músico Fernando Rubio, «es mala señal que cierto público prefiera escuchar una y otra vez las mismas canciones que ya se sabe, del grupo al que admiró en su juventud, antes que asumir un mínimo riesgo y atreverse con música nueva. Y me asombra que en muchos casos se hce con artistas cercanos, que están activos y girando. Por supuesto, la gente se divierte como quiere, y mi máximo respeto por los músicos que tocan en esas bandas, a veces extraordinariamente bien. Personalmente me encanta hacer versiones y la artesanía que hay en seleccionar canciones y adaptarlas a tu formato y a tu personalidad, sean más o menos conocidas. Pero el tributo obliga a menudo a ceñirse a un repertorio muy reducido de grandes éxitos, cuanto más calcados al original, mejor».

Letz Zep, actualmente de gira en España con los éxitos de Led Zeppelin
Letz Zep, actualmente de gira en España con los éxitos de Led Zeppelin

Los músicos jóvenes lo ven peor. Para Liam Malakian, batería y voz de de los jovencísimos Allrighters, «rendir un tributo de vez en cuando está bien, pero las bandas tributo que he visto son orquestas de rock-n-roll muy malas, no tienen espíritu, y me da pena que haya público que prefiera ir a ver eso que bandas originales, porque hay mucha gente que tiene algo propio que decir. Lo de los Beatles es una tomadura de pelo, he visto varias, son horribles y sé que cobran un pastón exagerado. Me parece fatal, si lo hicieran bien al menos...».

Los veteranos Sex Museum, por su parte, consideran que no es un fenómeno nuevo. Para el cantante, Miguel Pardo, «los primeros discos de los Beatles y los Rolling estaban plagados de versiones. No hay nada que te asegure más el éxito que tocar canciones que la gente ya conoce. Los músicos para qué estamos, pues para entretener». Aunque Marta, la teclista, no lo tiene tan claro: «Ten en cuenta que los grupos tributo son otra cosa, van disfrazados de quien van a tocar y se creen que son eso y el público conecta. Pero bueno, parecemos unos payasos. No solo servimos para entretener. También los músicos tenemos más poderes. Podemos elevar las frecuencias y el ánimo».

No hay que ser adivino ni experto en ciencia económica para darse cuenta de que el producto crea la demanda. Y a día de hoy son legión. Hasta que estalle la burbuja.