Una avispa tratando de inyectar sus huevos en una cucaracha - Universidad de Vanderbilt

Un golpe de «kárate» salva a las cucarachas de quedar convertidas en zombis

Investigadores han filmado a cámara súper lenta cómo estos insectos evitan, con un golpetazo, que una avispa les inyecte veneno para inactivar su respuesta de huida y conducirlas a su guarida

MADRIDActualizado:

Parece una historia salida de una película de serie B, pero no es más que la naturaleza en plena acción. El argumento comienza con una nada inocente avispa esmeralda (Ampulex compressa) acechando a una cucaracha. En un descuido, el insecto se abalanza sobre el otro y le inmoviliza para clavarle un aguijón... Directo a su sistema nervioso. El veneno de la avispa inmoviliza a la cucaracha y la convierte en un auténtico zombi, incapaz de oponerse y de evitar convertirse en un autobús para los huevos de la avispa. Y, lo que es peor, en un alimento vivo para sus larvas entomófagas.

El terrible comportamiento de la avispa esmeralda es de sobra conocido. Pero el biólogo Ken Catania, investigador en la Universidad de Vanderbilt, ha descubierto que hay algo más. Tal como ha mostrado en un estudio que acaba de publicar en Brain, Behavior and Evolution, muchas de las cucarachas adultas pueden salvar su vida con un sencillo pero eficaz método: una patada digna de un karateca.

Catania leyó sobre las avispas esmeraldas y las cucarachas, y descubrió que nadie había investigado su lucha de cerca. Recurriendo a técnicas de captura de imágenes a cámara súper lenta, pudo filmar todo el proceso y analizar el resultado de los encuentros entre estos dos animales.

Secuencia de defensa de la cucaracha, fotograma a fotograma
Secuencia de defensa de la cucaracha, fotograma a fotograma - Laboratorio de Catania

Así fue como este biólogo descubrió que las cucarachas a veces evitan su horrible destino con una potente patada de una de sus patas traseras, justo antes de que la avispa pase al ataque.

«La cucaracha tiene un paquete de comportamientos que puede desplegar para evitar a estas "zombificadoras", y estos comienzan con lo que yo llamo posición "en guardia", como en esgrima», ha dicho Catania en un comunicado. «Esto le permite a la cucaracha mover sus antenas hasta la avispa para poder rastrear su ataque y dirigir sus golpes contra la cabeza y el cuerpo de este insecto. Esta es una de las disuasiones más eficaces. Me recuerda a lo que hace un personaje de película cuando un zombi le persigue».

Según los resultados obtenidos por este científico, aficionado a las películas de zombis, las cucarachas adultas tuvieron éxito en el 63 por ciento de los ataques de avispas. Después de la lluvia de golpes, «normalmente, la avispa decide que ahí fuera debe de haber una cucaracha más pequeña e inofensiva» y, se retira, ha explicado Catania. De hecho, este investigador ha averiguado que las cucarachas jóvenes, que no son buenas karatecas, casi siempre fallaron y quedaron convertidas en zombis.

La picadura que te convierte en zombi

Pero, ¿en qué consiste exactamente el ataque de las avispas esmeralda? Desde 1940 se sabe que estos insectos, que viven en el Sur de Asia, África e islas del Pacífico, atacan a tres especies de cucarachas (Periplaneta americana, Periplaneta australasiae y Nauphoeta rhombifolia).

Más recientemente, se ha observado que su ataque «zombificador» tiene dos fases. Primero inyectan veneno en un ganglio torácico de las cucarachas, para inmovilizar sus patas delanteras. Después, con la víctima más vulnerable, inyectan una segunda dosis en un punto preciso de la cabeza del insecto, para hacer blanco en el cerebro, e inactivar el centro que coordina los reflejos y la respuesta de huida. Todo apunta a que lo hacen bloqueando los receptores de un neurotransmisor llamado octopamina.

Una horrible muerte

A continuación, con la cucaracha incapaz de huir, las avispas cortan las antenas de su presa por la mitad. Con su víctima totalmente atontada, la conducen hasta su guarida donde le colocan un huevo en el abdomen, del que saldrá una larva pasados unos días. Para evitar que nada entre o salga, taponan la entrada de la guarida.

De esta forma, la pobre víctima sencillamente espera en la guardia hasta que llegue su aciago destino. Tres días después, nace la cría. Durante cuatro días, este ectoparásito se alimentará del abdomen de la cucaracha. Más tarde, pasará unos ocho días devorándola desde dentro, siempre haciéndolo de una forma que maximiza la probabilidad de que la cucaracha sobreviva.

Lo último será la formación de una pupa dentro de la cucaracha, de la que emerjerá más tarde una avispa. Esta terrible asesina solo necesitará reproducirse una vez para poder parasitar varias docenas de víctimas. Eso sí, si estas no lo impiden con un ataque digno de un karateca.