Sociedad

Las empresas alertan de la falta de formación digital para cubrir los nuevos empleos del futuro

Según los expertos, los estudios universitarios no se ajustan a lo que necesita el mercado

Las empresas alertan de la falta de formación digital para cubrir los nuevos empleos del futuro

El 40% de las empresas europeas no encuentra trabajadores con el perfil adecuado, según un documento de la Comisión Europea de 2016 denominado la «Agenda de las nuevas habilidades para Europa». «Setenta millones de europeos carecen de las habilidades adecuadas y ya no digamos en el mundo digital. Eso les deja en riesgo de desempleo, pobreza y exclusión social», alertó Marianne Thyssen, comisaria europea de empleo. En España, la situación es similar. Los empresarios manifiestan abiertamente su preocupación por la brecha que existe entre la oferta de nuevos empleos digitales y el perfil con el que salen los jóvenes de la universidad.

«El problema es la brecha entre oferta y demanda, la cualificación de los jóvenes por un lado, y lo que requieren las empresas, por otro. Esto nos preocupa mucho», dice el director de Formación de la CEOE, Juan Carlos Tejada. A su juicio, este desfase repercute en el desempleo, en vacantes que no se cubren y en la falta de competitividad empresarial de nuestro país, cuyo elemento más importante es el capital humano, donde más falla España. El presidente de la Fundación Telefónica, César Alierta, ha advertido en numerosas ocasiones de que el país tendrá un déficit de 3 millones de empleados con preparación digital en 2020.

Los datos de Infojobs, la bolsa de empleo «online» especializada en el mercado español, constatan ese desequilibrio. «En 2016, se firmaron 1.200.000 contratos. De estos, un 41% son de personas con títulos universitarios. Sin embargo, sí vemos que las mayores oportunidades están en el sector de la tecnología, informática, es decir, más relacionados con las nuevas profesiones digitales», explica Olivia Fontela, directora de marketing del citado portal de empleo.

A su juicio, las universidades tienen que adaptar sus programas educativos. «Está yendo más rápido el mercado que la formación. No es que los jóvenes elijan mal sus carreras, sino que hay profesiones que hace cinco años ni existían y hay un desajuste entre lo rápido que va la tecnología y la confección de los programas académicos». Según Carlos Martínez, presidente de IMF Business School, nos encontramos ante dos problemas que explican la situación: «Falta de inserción por un lado, y de conexión, por otro, entre el puesto de trabajo que se ocupa y la carrera que se estudia». Según el último informe de la OCDE sobre la educación en España, la tasa de paro entre jóvenes universitarios es del 11,6% respecto al 6,3% de la media europea. La cifras son igual de desalentadoras en el caso de jóvenes con máster.

Falta de formación integral

El problema de la inserción, explica Martínez, se produce porque en España «la universidad está enfocada para desempeñar un oficio, por lo que no se forma a los jóvenes de manera integral para que puedan desenvolverse en otras áreas en caso de no encontrar el oficio en el que se han formado. Tenemos un 20% de desempleo porque el mundo educativo está alejado del empresarial. Ahora mismo, lo que mejor funciona es la FP y está denostada porque socialmente parece que el que no vale se mete en FP, y al final, tiene mucha más salida».

En esto coincide Tejada: «Hay que fomentar la FP, con ella nos jugamos el futuro del país». En España, ejemplifica, somos como un «reloj de arena»: ancho por arriba, con muchos universitarios, fino en el medio, que son los jóvenes graduados en FP y debajo, los escolarizados. En Alemania como un rombo: menos universitarios, mucho perfil técnico y debajo, decrece.

El director de formación de la CEOE explica los problemas de cualificación de los nuevos trabajadores: «El 71% de los puestos requieren 3,5 años de experiencia, que la mayoría no tiene y, lo que es peor, las empresas piden competencias más novedosas para empleos que ya existen o incluso en puestos para los que aún no hay titulaciones». Por ejemplo, se necesitan cocineros que sepan programar, jóvenes que usen robots o tengan conocimientos en mecatrónica para los coches que se fabrican ahora. «La universidad está alejada de lo que piden las empresas, pero estas también lo están de las universidades. En otros países hay compañías que fundan instituciones para formar jóvenes», añade Tejada. La solución, a corto plazo, es una orientación adecuada, «los jóvenes entran en los grados sin saber qué hacer», y sobre todo, «impulsar la FP dual, reforzar el perfil técnico, racionalizar la presencia de estudios universitarios y sobre todo, que se adapten a las empresas».

A los perfiles digitales se suma la demanda de las titulaciones englobadas bajo el término «STEM» (por sus siglas en inglés), que alude a ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas. En España destacan por su altas tasas de empleabilidad, las ingenierías Electrónica, Aeronáutica y Naval y la Medicina, según el INE. «En los próximos años, estas carreras sumarán 1.250.000 empleos directos e indirectos», apunta Carlos Navarro, líder de la división de Educación de Randstad. Pero, irónicamente, los alumnos «STEM» pasaron de 411.751 en 2008/09 a 345.976 en 2015/16. «Son carreras con salida, pero a la vez difíciles, poco atractivas y muy exigentes», concluye Navarro.

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