El brote más mortífero de peste del siglo XXI en Madagascar obliga a adoptar medidas de control

Ha matado a 124 personas en la isla más grande de África y afecta a 1.200 personas

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Las medidas de control que se están llevando a cabo para evitar más contagios del brote mortal de peste que asuela Madagascar reúnen esfuerzos nacionales e internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha designado ocho centros de salud plenamente dedicados a los casos de peste con el fin de aliviar la carga de trabajo de los hospitales y las clínicas en la isla, y proporcionó medicamentos para tratar hasta 5.000 personas y proteger a otras 100.000.

Además, está trabajando estrechamente con las autoridades de Madagascar para garantizar que se implementan medidas de control en los aeropuertos y puertos, tales como chequeos de temperatura y movilización de equipos médicos in situ para evitar la propagación de la infección fuera del país.

Como consecuencia de estos esfuerzos, un total de 780 personas han sido curadas desde el 1 de agosto y seis de los 40 distritos afectados no han reportado ningún caso nuevo en los últimos 15 días, según la ONU.

Como ayer informó ABC, la expansión de la plaga en la isla más grande ubicada en África, al sureste de Mozambique, es la más mortífera del siglo XXI y se ha cobrado la vida ya de 124 personas, además de registrar otro millar de casos de infectados.

Una de las mayores pandemias de la historia

La peste negra, también conocida como muerte negra ha sembrado el pánico en las comunidades urbanas de gran parte del mundo durante cientos de años. Debe su adjetivación cromática a la decoloración negra de los dedos de manos y pies como resultado de la coagulación de la sangre y posterior gangrena.

Se estima que en el siglo XIV esta enfermedad acabó con la vida de casi dos tercios de la población del norte de Europa y se calcula que mató entre 50 y 75 millones de personas, siendo una de las pandemias más devastadoras en la historia de la humanidad. Según los expertos, los primeros casos se dieron en Mongolia (Asia) sobre el 1328 y llegó a Europa posteriormente a través de las rutas comerciales, alcanzando su punto álgido entre 1346 y 1361. La peste negra también asoló China, India, Oriente Medio y Norte de África.

A España entró desde Francia y enseguida se convirtió en uno de los peores enemigos de sus habitantes, incluyendo nobles como Alfonso XI de Castilla o Juana II de Navarra, que también sucumbieron a la plaga.

En la actualidad la peste negra sigue causando víctimas mortales, si bien es cierto que a una escala mucho menor y de forma más localizada, gracias a una mejor alimentación, higiene y sobre todo al desarrollo de antibióticos. Entre 2010 y 2015 hubo 3.248 casos registrados en todo el mundo, 584 de ellos mortales.