Economía

El aumento de turistas en junio vaticina otro verano «récord» en España

La inestabilidad geopolítica de otros destinos competidores del Mediterráneo y la bajada del petróleo juegan a favor de nuestro país

Visita al Alcázar de Sevilla
Visita al Alcázar de Sevilla - PEPE ORTEGA

En sintonía con el calor, que parece haber aterrizado en España con más fuerza que nunca en un mes de junio, la llegada de turistas a nuestras costas y ciudades durante este mes preveraniego augura otra temporada histórica. Aunque todavía hay sitio en las tumbonas de las playas y es posible ir a comer a los chiringuitos sin hacer reserva previa en los días laborables, es cierto que la afluencia de visitantes es mayor a los de otros años. Solo un síntoma más de que, en 2017, el turismo volverá a batir todos los registros.

Los expertos consultados explican que junio es un mes aún lectivo para los colegios, universidades y centros de estudios superiores, lo que limita mucho los desplazamientos del turista nacional, el más abundante dentro de nuestras fronteras. No obstante, y a falta de datos oficiales por encontrarnos todavía a mitad de mes, la llegada de turistas extranjeros durante junio sí que parece haberse incrementado.

Aluvión en julio y agosto

Según la encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur), España recibó hasta junio de 2016 la cifra récord de 32,8 millones de turistas extranjeros, un 11,7% más que en el mismo periodo de 2015. El aluvión de turistas internacionales se registró también estrictamente en el mes de junio, con 7,6 millones de viajeros, un 12,7% más que en 2015. Sin embargo, en julio llegaron 9,6 millones y en agosto 10,1 millones. Esta es la mayor cifra de turistas registrados en un solo mes en nuestro país en toda la historia.

Una tendencia que parece se está repitiendo este año y que, además, es muy beneficiosa para nuestro país, pues se trata de viajeros de un perfil cultural más elevado, que están optando por visitar las ciudades españolas frente a las grandes capitales europeas por motivos de seguridad. Una buena noticia para un sector que, precisamente, busca la fórmula mágica para conjugar cantidad y calidad.

Lo cierto es que nuestro país ha hecho del turismo uno de los sectores clave de la economía y trabaja por consolidarse como destino cultural y gastronómico de referencia, ofreciendo mucho más que descanso en las costas.

Retos para el sector

No obstante, las cifras históricas no están exentas de retos. «Es como un colegio, donde puede haber sitio físico para 45 alumnos pero, ¿puedes atenderlos bien a todos? España está registrando muy buenos datos en cantidad de turistas, pero el gran desafío es no desatender por ello la experiencia de nuestros visitantes. Porque las buenas cifras de crecimiento de los turistas vienen en parte de lo que llamamos "turismo prestado", es decir, del que hemos heredado provisionalmente de otros países competidores, como Turquía y el norte de África, por su inestabilidad política», asegura Ignacio García, socio de Travel, Hospitality, Leisure & Transport de Deloitte.

Lo cierto es que ya en 2016, el número de llegadas de turistas internacionales aumentó un 10,6%, hasta alcanzar un máximo histórico con un total de 75 millones, lo que supuso un aumento de 7 millones con respecto al año anterior, un crecimiento muy por encima del promedio de los años previos. Reino Unido, Francia y Alemania concentraron más del 50% de turistas. Finalmente, la fuerte depreciación de la libra frente al euro en 2016 (cercana al 10%) tras el resultado favorable del Brexit no tuvo una gran repercusión sobre los flujos de turistas británicos hacia España, lo que permitió que se mantuviera en el tercer puesto como país receptor de turistas a nivel mundial después de Francia y EE.UU.

La explicación a los «extraordinarios registros de la actividad turística en 2016» se debieron, según los expertos de Analistas Financieros Internacionales (Afi), a diferentes factores externos, como la «inestabilidad geopolítica de los principales competidores del Mediterráneo, como Turquía y Egipto, y la bajada del precio del petróleo, que a su vez repercutió en una disminución del coste de los desplazamientos turísticos».

¿Y cuando se acaben los estímulos?

«Pero, ¿qué pasará cuendo estos estímulos se acaben? ¿Habremos aprovechado la oportunidad? Nuestra apuesta no puede centrarse solo en el volumen. Debemos ofrecer una experiencia personalizada a los clientes, que emocione, un viaje que puedan contar, del que presumir. Para ello es imprescincible acelerar la estrategia digital, que en algunos tramos de la planificación del viaje está muy implementada, pero en otras aún no, y utilizar las posibilidades del "big data"», asegura García Gómez.

En la misma línea se muestran los analistas de Afi: «Los ingresos por turismo internacional en 2016 superaron los 54.500 millones de euros, un 7% más que el año previo. No obstante, el ingreso medio por turista disminuyó por quinto año consecutivo, hasta los 718 euros desde los 744 del año anterior como resultado, principalmente, de una disminución de la estancia media». Y añaden que, por ello, el sector debería centrar sus esfuerzos en aumentar la calidad de sus servicios para atraer a turismo con un mayor nivel de gasto, a la vez que diversificar la oferta muy concentrada en el turismo vacacional aprovechando el "know how" acumulado durante tantos años».

Efecto expansivo

El peso del turismo en el PIB ya es del 11% y fue responsable de la generación del 18% de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social en 2016. Además, la relevancia del turismo en la balanza de pagos ha sido clave y su actividad ha permitido corregir el desequilibrio externo de la economía en los últimos años. De hecho, el superávit turístico alcanzó el 3,2% del PIB en 2016. Así, el año pasado llegaron a España más de 75 millones de turistas y este año se esperan más de 83 millones.

El efecto expansivo del turismo sobre el resto de la economía es enorme. Según datos de Caixabank, por cada 100 euros de valor añadido que genera de forma directa este sector, el conjunto de la economía genera indirectamente 73 euros extra. «El turista que disfruta de una paella frente al mar no solo beneficia al restaurante, sino también a todos los proveedores, al decorador del local, al contable, etc... Lógicamente, los servicios directamente ligados a la demanda turística son los más beneficiados, pero también lo acaban siendo otros sectores», subraya Josep Mestres, de Caixabank.

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