Economía

Paridad euro-dólar: la moneda única adelgaza para impulsar el crecimiento

El programa de compras del BCE, que acerca la paridad del euro con el dólar, impulsaría las exportaciones y el consumo interno al ganar competitividad los productos nacionales vía precios

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE)
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE) - abc
carlos manso chicote - Madrid - Actualizado: Guardado en: Economía

La moneda única continúa su proceso de adelgazamiento, acercándose a valores de paridad con el dólar. En la tarde de ayer el euro se intercambiaba ayer en 1,0573 dólares, una cuota que no se registraba desde abril de 2003 tras haber iniciado esa jornada en los 1,0697 dólares. Pero, ¿qué consecuencias tendría para la economía un euro depreciado, a la par de la divisa estadounidense?

Susana Felpeto, analista de Atlas Capital, reconoce la dificultad de prever los movimientos de las divisas, pero augura que «tendremos un euro más débil durante una temporada». Concretamente, apunta a un año con nuestra divisa común en niveles más bajos de lo que estábamos acostumbrados. Borja Gómez, Jefe del Departamento de Análisis de Inverseguros, apunta que es «difícil» señalar si el programa de compras se prolongará más allá de septiembre de 2016 o cuánto tiempo estará la moneda única tan próxima al dólar, aunque apunta que podría haber sorpresas con respecto a la inflación en el sentido de menores registros que lo previsto por el BCE (un 1,5% en 2016 y un 1,7% en 2017).

Felpeto señala que «esta depreciación de la moneda única debería haberse producido antes, para impulsar el crecimiento en Europa». En su opinión, esta caída del euro favorecerá la competitividad en el exterior de nuestros productos. Además, la analista apunta hacia una futura subida de tipos por parte de la Reserva Federal como consecuencia de la mejora de la economía del país. «Lo que no era lógico, es que la economía de Estados Unidos empezara a despuntar con una moneda tan débil», concluye.

Exportaciones y competitividad

El Jefe del Departamento de Análisis de Intermoney menciona como ejemplo los cálculos realizados por los profesores franceses Agnès Benassy, Pierre- Olivier Gaurinchas, Philippe Martin y Guillaume Plantin («A looser monetary policy will favour a weaker euro and a stronger economy», CEPR` s Policy Portal) respecto a lo que sucedería con las exportaciones francesas: En términos agregados una depreciación del euro de un 10% respecto a divisas de países ajenos a la Eurozona. Lo que tendríaun impacto positivo sobre demanda agregada en el país vecino, de entorno al 0,7% del PIB francés, aunque en esta estimación faltarían incluir los efectos sobre las importaciones de productos manufacturados (que podrían incrementar su valor en un 3,5% en una depreciación del 10%).

Al respecto, Vidal señala que otras consecuencias de un euro débil, serían la «sustitución de las importaciones de ciertos productos, por alternativas nacionales», gracias al abaratamiento de sus precios. En su opinión, esta «ganancia de competitividad» sería rápida y automática. El Jefe del Departamento de Análisis de Intermoney añade que aquellas empresas, que estén bien situadas en determinados segmentos, podrían cargar el ajuste no tanto sobre los precios sino vía márgenes.

En esta línea, sostiene que las compañías, cuyas actividades estén referenciadas en dólares, podrían ver incrementados sus resultados al apreciarse la divisa americana. Algo con lo que Borja Gómez (Inverseguros) coincide.

Productos europeos más atractivos

Para Gómez un euro débil tendría, como principal consecuencia, que las ventas de las empresas europeas se hicieran más atractivas para el exterior. Lo que fomentaría las exportaciones y su aportación al crecimiento económico. Sin embargo, señala Gómez, todo dependería del tipo de clientes con los que se relacionen las empresas exportadoras, si se trata de otros miembros de la moneda única o no: «En el caso español, sus principales socios son de la Eurozona, con lo que capacidad de beneficiarse sería más limitada» frente a países como Alemania o Francia, con clientes fuera del continente europeo.

En esta línea, apunta que cabría la posibilidad de que con la debilidad del euro las empresas tengan una tendencia mayor de vender sus productos a países que no tengan el euro como Rusia o Estados Unidos.

Un riesgo: el precio del petróleo

Lo que podría dar al traste con las consecuencias con este panorama tan halagueño sería un encarecimiento del crudo que se intercambia en dólares, cuyas importaciones pesan negativamente sobre la balanza de pagos española: «Una apreciación del dólar, acompañada de un incremento del precio del petróleo, de este tipo de importaciones, tendría un efecto negativo sobre el crecimiento económico».

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