Música

Idan Raichel: «Yo sí actuaría para Donald Trump»

El músico israelí presenta «Piano Songs - Solo Concert» en Madrid y Barcelona

Idan Raichel
Idan Raichel - ELDAD RAFAELI

Un hotel de lujo en el Paseo de la Castellana acoge nuestro encuentro con Idan Raichel, músico israelí de reconocido prestigio internacional que lidera The Idan Raichel Project, una banda que lleva más de una década derribando barreras entre personas de diferentes culturas, procedencias y creencias, animándolas a trabajar conjuntamente a través de ambiciosas colaboraciones artísticas.

Después de una gira mundial con el formato «Piano Concert» en la que ha conseguido agotar entradas en más de treinta fechas, Raichel aprovecha este impasse en su carrera para experimentar con una nueva propuesta, «Piano Songs - Solo Concert», basada en el intimismo de una sobria puesta en escena a piano y voz, en la cercanía con la audiencia y también en la sorpresa, ya que en cada nueva ciudad prepara colaboraciones con músicos de la escena local. Presenta este proyecto el día 1 de marzo en Madrid, en Galileo Galilei (entradas aquí) y al día siguiente en la sala Apolo de Barcelona.

¿Cómo es la atmósfera de un concierto de «Piano Songs»?

Después de tantos años dando conciertos en los que compartía escenario con muchos músicos, me apetecía darle la vuelta y proponer algo distinto. Con esta gira, lo que intento es invitar al público al salón de mi casa, esa es la atmósfera que quiero crear, íntima y acogedora. Sobre el escenario habrá dos pianos, uno de ellos eléctrico, y algún otro instrumento, y entre canción y canción voy contando historias sobre mi vida, muchas de las cuales explican el origen de las canciones que voy tocando. Si alquien quiere preguntarme algo, o subir al escenario, puede hacerlo libremente.

¿Intenta generar un ambiente parecido en los estudios de grabación, seguir esa filosofía?

La filosofía de trabajo cambia mucho de una grabación a otra, o si se trata de un grabar solo una canción o un disco entero. Pero por ejemplo, uno de los discos de los que más orgulloso estoy es el que hice con Vieux Farka Touré, y fue más o menos así, dejando que fluyera la música entre amigos. En aquella ocasión, la filosofía simplemente fue entrar a un lugar, darle al botón de grabar y dejar que ocurrieran cosas, disfrutar del momento.

Después de esta gira, ¿volverá a trabajar en un gran proyecto colaborativo, con muchos músicos?

La verdad es que todavía no lo sé, estoy muy concentrado en esta gira. Pero soy una persona que siempre está abierta a propuestas, y cuando mantienes la mente abierta, las cosas simplemente suceden. De hecho, puede que a través de esta misma entrevista algún músico lea que puede subir conmigo al escenario y se anime a hacerlo en Madrid o Barcelona. Cuantos más músicos locales quieran compartir la experiencia conmigo, mejor. ¡Y más divertido!

Este espíritu colaborativo es que el emplea para demostrar que se pueden derribar barreras a pesar de las diferencias culturales.

Así es. Uno de mis más grandes colaboradores es Ali Amr, que es palestino. Vive a 45 minutos de mi casa, pero nunca podemos vernos porque la frontera está cerrada, así que siempre quedamos en Nueva York para trabajar juntos. ¿Puedes creerlo? Vivimos al lado, y sólo podemos vernos en Nueva York.

Su canción «Bo'ee» fue un hit superventas hace unos diez años. ¿Cómo llevó esa fama repentina?

Fue muy divertido, porque entendí eso que decían mis ídolos musicales acerca de desprenderse de tus canciones. Cuando un tema que has escrito llega a tanta gente, es inevitable sentir que ya no es tuya, que es de todos.

¿Es su último disco, «At the Edge of the Beginning», el mejor para descubrir a Idan Raichel, el que mejor le representa?

Mmm... No, creo que si alguien quiere descubrir mi obra debería empezar por el primer disco, porque si no no habría forma de entender mi evolución como músico. De todas formas, dudo de que haya mucha gente que esté dispuesta a escuchar un disco entero hoy en día. La gente pasa de una canción a otra sin dejarlas terminar siquiera.

¿Usted escucha discos enteros?

Sí, durante los vuelos en avión. Ahí es donde encuentro el tiempo para dedicarlo a mi melomanía.

¿Qué ha escuchado volando hacia España?

Un disco de una cantante noruega que he descubierto por casualidad en internet. Se llama Kari Bremnes y me parece fabulosa. Canta en noruego, y las melodías, la producción son preciosas.

¿Qué es lo que más le gusta de la cultura musical española?

La pasión del flamenco, la unión de cajón y guitarra. Me encanta el sonido del lenguaje español en una canción. El rap en japonés, o el rock en alemán, me resultan raros. Pero el español suena bien en cualquier estilo musical. Además, aquí en España fue donde toqué con Vieux Farka Touré por primera vez. Todo surgió de una forma bastante curiosa: Me lo encontré en el aeropuerto de Berlín, yo estaba con mi banda camino de Israel, y me presenté diciéndole que amaba su música, y que haría lo que fuera por tocar con él. Me dijo que me fuera con él a España, ¡y así lo hice! Mis compañeros se fueron a casa y yo cambié de planes allí mismo, en la terminal (risas).

Es padre de dos hijas, ¿eso ha cambiado su perspectiva artística?

Ha cambiado la perspectiva vital radicalmente. Yo antes vivía con el pasaporte en el bolsillo, listo para el siguiente viaje, para la siguiente gira. Pero cuando fui padre, cada mañana que me levantaba sin estar a su lado se me despertaban sentimientos de culpabilidad. ¿Qué hago aquí, sin darle los buenos días a mis hijas? Mis hijas merecen tener un padre, así que ahora tengo otras prioridades y ya no viajo tanto.

Antes lucía unos larguísimos dreadlocks rastafaris, ¿le costó cortárselos?

(Risas) Ya llevaba mucho tiempo con ellos, y además no los llevaba por motivos religiosos sino estéticos.

Ha actuado un par de veces para el presidente Obama. La pregunta es previsible... ¿tocaría para Donald Trump? Parece que ningún músico quiere hacerlo.

Yo sí lo haría. Al final, Donald ha sido elegido en una votación democrática. Hay millones y millones de ciudadanos estadounidenses que están de acuerdo con él y le apoyan. Si no respetamos el juego democrático, y no le respetamos a él como presidente, ¿cómo vas a pedir entonces que te respeten los que no están de acuerdo contigo cuando tus ideas resultan vencedoras? Hay que darle una oportunidad, aunque también es verdad que no podemos olvidarnos de que en el pasado ha habido líderes terribles que ganaron elecciones.

¿Pero aprovecharía el momento para darle algún mensaje?

¿A Donald Trump? Sí, le diría que unir a la gente es muy importante, que nunca se olvide de eso.

He leído que es está produciendo una suerte de nuevo éxodo de judíos europeos hacia Israel, por el miedo al terrorismo, ¿es cierto?

No sé a ciencia cierta hasta qué punto está llegando, sí que hay gente que va a Israel por ese motivo, pero yo les diría que no vengan por miedo sino por amor. Nunca hay que abandonar tu propio hogar por miedo.

¿Teme que el terrorismo vaya a más?

Soy isrelí, no puedo tener miedo. Tener miedo es un privilegio que no nos podemos permitir en mi país.

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