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La visita de Benedicto XVI a las históricas ciudades de Arezzo y Sansepolcro en Toscana incluyó un fuerte llamamiento a crear «una nueva ética pública», un clima de solidaridad y una revalorización del servicio político para superar la crisis económica que esta golpeando duramente Italia igual que España, y que está llevando al desplome a los países incapaces de hacerle frente como es el caso de Grecia.
El Papa inició su visita a Toscana el domingo por la mañana en Arezzo, donde invitó a hacer frente a la crisis aumentando «la solidaridad con los necesitados, compartiendo los recursos, promoviendo estilos de vida más esenciales y luchando contra la cultura de lo efímero». Exhortó también a superar las «lógicas puramente materialistas que caracterizan nuestro tiempo y terminan ocultando el sentido de la solidaridad y la caridad».
Exhortó a crear una «nueva ética pública»
El Santo Padre afirmó que los cristianos deben «contribuir al nacimiento de una nueva ética publica» en la que «el bien común cuente más que el bien individual». Según el Papa, «frente a la desconfianza respecto a la intervención en la política y las actividades sociales, los cristianos, especialmente los jóvenes, están llamados a no encerrarse en sí mismos sino al contrario, a hacerse cargo de los demás».
Con gran energía, Benedicto XVI invitó a los jóvenes a «saber pensar en grande, a tener el coraje de osar, a dar nuevo sabor a toda la sociedad civil con la sal de la honradez y del altruismo desinteresado». Tras agradecer un vigoroso aplauso, el Papa volvió a insistir: «Es necesario volver a encontrar las motivaciones sólidas para servir al bien de los ciudadanos».





