Miranda July. Traducción de Silvia Barbero. Seix Barral (Barcelona, 2009). 218 páginas. 24 euros
«Nadie es más de aquí que tú»
La escritora estadounidense Miranda July /ABC
Actualizado Viernes, 24-04-09 a las 18:38
«Durante aquel día cargué con el sueño como si fuese un vaso lleno de agua, moviéndome con delicadeza para que no se derramase ni una gota». Una sola frase, tan aparentemente onírica como explícitamente emocional, basta para describir el universo literario de Miranda July. Cada vez que pasas una nueva página de «Nadie es más de aquí que tú» (Seix Barral), su primera novela que ahora se publica en España, esperas seguir equilibradamente la cadencia narrativa que July marca, sin dejar extraviar ni una sola palabra, sin que se derrame una sola gota de la historia.

Una historia que, en realidad, es muchas y todas al mismo tiempo. Porque Miranda July habla directamente al lector a través de estos dieciséis relatos que brillan con la lucidez de la dulce ironía, la misma que sólo un escaso puñado de autores es capaz de utilizar para llamar a las cosas por su nombre. Es en ese franco diálogo con el lector donde July se desenvuelve como meloso pez en el agua literaria de los personajes bucólicos y paranoicos, asustados y arrogantes, decrépitos y enamoradizos... humanos al fin y al cabo.
Un envoltorio con sorpresa«Nadie es más de aquí que tú» (el título original, «No one belongs here more than you» resulta evocadoramente más personal que la traducción elegida para el castellano, pero es cuestión de apreciación) no es una novela de fácil lectura, a pesar del agradable envoltorio en el que su autora sumerge cada uno de las historias. Pero se trata, precisamente, de una máscara, un paquete cuidadosamente decorado por el que te sientes irrefrenablemente atraido. Sólo cuando te detienes al descubrir frases como «Me convencí de la necesidad de hacer daño a la gente al mismo tiempo que se le da algo», «Ojalá fuésemos algo que no necesitase nada, giual que la pintura» o «Nunca me he enamorado de una persona, ni viva ni muerta», te das cuenta de que lo aparentemente inocuo es un arma literaria arrojadiza construdia con maestría.

Porque Miranda July es una docente del lenguaje, una «Maga» (en el sentido cortaziano del término) de la literatura cuyos personajes narrativos evocan a aquellos que Diane Arbus capturó con el objetivo de su cámara. Los enanos de Arbus son aquí padres que mantienen relaciones incestuosas con sus hijas, pequeñas ninfas atrapadas en el infernal jardín del eden; el hombre lobo es la mujer emocinalmente incapaz que vive sexualmente de las experiencias de su hermana; la nudista es una lesbiana locamente enamorada de su mejor amiga que se prostituye para hacer el trago real menos amargo... Y así hasta un inmenso etcétera de personajes reales, cuyo sufrimiento llega a tal intensidad que las llagas de su dolor pueden palparse en el papel, lo mismo que uno de July es capaz de pasar la mano «sobre la topografía de la colcha» en uno de los relatos más extensos del libro.

Así es la geografía emocional de Miranda July, el «mapa de los sonidos norteamericanos», que diría Isabel Coixet si evocara a su admirado Gregory Crewdson haciendo antes una parada en la gasolinera que Raymond Carver tiene permanentemente alquilada en la Ruta 66 de la red de carreteras literarias por excelencia. La misma que la autora de «Nadie es más de aquí que tú» recorre con inteligencia, valor, audacia y enorme vehemencia. Larga vida al reinado de Miranda July en el panorama literario español.

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