Aspecto actual del centro cultral La Harinera, en Pedro Muñoz, tras una profunda restauración
Aspecto actual del centro cultral La Harinera, en Pedro Muñoz, tras una profunda restauración - la harinera
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Espacio La Harinera, innovación cultural

Nace sobre una antigua fábrica de harinas en Pedro Muñoz un centro que quiere ser un impulso para los nuevos creadores en diversas disciplinas

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Santiago Arroyo Serrano es un joven emprendedor castellano-manchego. Desde hace un par de años preside la Fundación Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas (FIBCC) que pretende impulsar la economía de la cultura, justificar su potencial y apoyar iniciativas que tengan como eje la cultura. Con una muy marcada vocación regional, hace muy poco tiempo ha abierto en Pedro Muñoz, en el centro de La Mancha, una restaurada fábrica de harinas («La Harinera») que quiere ser un centro de exposiciones innovadoras, y un ejemplo de cómo la restauración patrimonial puede ser un impulso cultural y turístico para un pueblo y una comarca. En la actualidad puede verse en ella una exposición-instalación («En tablas») de dos jóvenes artistas andaluces, Julia Fuentesal y Pablo Muñoz de Arenillas, que han disfrutado de una estancia de trabajo aquí durante tres meses. Asimismo ha sido sede de un encuentro de gestores culturales de diversos países europeos (Portugal, Italia, Hungría y País de Gales).

-¿Por qué restaurar una antigua fábrica de harinas; qué actividades puede llegar a albergar?

-Restauramos una fábrica de harinas por el valor de sus elementos industriales y las características que hacen al edificio muy destacable estéticamente. Lo que permite conectar el turismo con el arte, la cultura con la recuperación del patrimonio. Sus casi 3.000 metros cuadrados permiten albergar exposiciones, cursos de formación, conciertos, residencia de artistas, encuentros internacionales, teatro, danza, conferencias, etc., y todo lo que un centro cultural moderno puede acoger. A nosotros nos gustaría ser un espacio de referencia regional, castellano-manchego.

-¿Por qué en Pedro Muñoz?

-En Pedro Muñoz porque la Fábrica de Harinas estaba allí y aunque teníamos la oportunidad de llevarla a otro lugar, el contexto del edificio y su relación con la historia local era importante para este proyecto. Desde el primer momento el Ayuntamiento ha apoyado en el proceso de rehabilitación de La Harinera, ya que desde hace años se cuenta como recurso turístico y estratégico. Actualmente el Ayuntamiento ha incluido La Harinera como uno de los referentes turísticos de la localidad. También Pedro Muñoz por su situación geográfica, y por sus valores humanos, sociales y naturales. Poca gente sabe que Pedro Muñoz se encuentra en el corazón de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda.

-¿Puede ser rentable la inversión en cultura?

-La inversión en cultura puede ser rentable a largo plazo, sobre todo cuando es un valor que tenemos en Castilla-La Mancha como una oportunidad que desarrollar. Los fondos europeos nos dicen permanentemente que la cultura, el ocio y el turismo pueden ser una salida interesante para nuestra tierra. Si la inversión en cultura no fuera rentable no estarían justificadas todas las carreras de Artes y Humanidades que, por ejemplo, ofrece nuestra Universidad. Si no invertimos en cultura no seremos competitivos a medio plazo.

-¿Qué es y qué pretende FIBICC?

-La Fundación Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas se constituyó para cubrir un hueco existente en España, con la idea de apoyar y asesorar iniciativas culturales con mucho potencial pero sin recursos. Su pretensión es reforzar la industria de la cultura y justificar su importancia en los tiempos actuales.

-¿Cómo se puede mostrar y vender Castilla-La Mancha en Europa? ¿Y qué pueden hacer ustedes desde FIBICC al respecto?

-Europa no conoce Castilla-La Mancha pero sí sus grandes símbolos como el Quijote, algunos paisajes o figuras relevantes del mundo del arte. Pero no debemos dejar que se pierdan. La proximidad a Madrid hace que sólo seamos un lugar de paso. Disponemos de buena oferta de turismo cultural, conectado con espacios para la creación. Desde que estamos en marcha hemos recibido consultas de todo el mundo para venir a trabajar a Castilla-La Mancha. No conocemos otras residencias similares. Para darnos a conocer es importante tener una oferta, unos recursos y que las iniciativas públicas y privadas avancen en la misma línea. Tenemos un rico patrimonio histórico cultural, que por falta de colaboración se está perdiendo lentamente. En pocos años estamos viendo desaparecer elementos fundamentales del Patrimonio Industrial en la región, sin que desde las instituciones públicas se tomen medidas para impedirlo. En peso cultural, Castilla-La Mancha tiene mucho potencial, y la comunicación es fundamental.

-¿Es cierto que con mejor formación, reglada y no reglada, puede ser más fácil para los jóvenes encontrar un empleo?

-La formación en la actualidad no está mal, sin embargo es tremendamente teórica, nosotros nos damos cuenta de que las personas que están visitando La Harinera no cuentan con herramientas prácticas para desarrollar un proyecto, por lo tanto es necesaria una vinculación con los proyectos culturales. Hay muchas oportunidades que esta formación tradicional no invita a desarrollar. Nosotros queremos desarrollar un modelo mixto en La Harinera para poner en marcha proyectos sostenibles, potenciando el emprendimiento, y poniendo en valor la importancia de la cultura. Próximamente anunciaremos un programa de formación cultural en La Harinera, prestando especial atención a la Financiación, al Marketing o la Gestión Financiera.

-¿Cuál es su trayectoria personal en los últimos años?

-En los últimos años todo mi trabajo ha estado ligado a la gestión cultural y el fomento del emprendimiento cultural. Desde 2012 estoy totalmente volcado en los proyectos de la Fundación, y hasta entonces trabajé como consultor de los programas de creación de empresas del Ministerio de Cultura y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, en prácticamente toda España. La labor profesional la compagino con la educativa. Para nosotros es muy importante el contacto con las nuevas metodologías de gestión cultural y comunicar nuestras acciones para recibir respuesta o retroalimentación, lo que los ingleses llaman feedback. He trabajado en diferentes programas de posgrado de las universidades de Salamanca, Carlos III, Complutense, de Deusto y Mondragón, por ejemplo. En la Universidad Europea Miguel de Cervantes, con sede en Valladolid, codirijo un Máster en Gestión y Dirección de Industrias Culturales y el Instituto de Gestión Cultural y Artística.