Captura de una secuencia de «Beyond: Two Souls»
Captura de una secuencia de «Beyond: Two Souls» - ABC
REVIEW

«Beyond: Two Souls», una experiencia maravillosa para despedir la PS3

El videojuego de corte cinematográfico eleva el listón de los gráficos de gran calidad

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Videojuego proviene de «vídeo» y «juego», un «lugar» en el que las personas interactúan por medio de un controlador. Hay espíritus que nos rodean, pero más allá de sus inquietudes, lo importante son sus reacciones. En «Beyond: Dos Almas» habrá que controlar la vida de Jodie Holmes (Ellen Page), una intrépida y desconcertante joven que viajará por un camino volátil y extraño.

Para los fanáticos, «Beyond: Dos Almas» es la nueva entrega de la prestigiosa desarrolladora Quantic Dream, conocida por poner en el mercado el ilustre «Heavy Rain»; en esta ocasión, más y mejor ejecutada la historia que el título que le precede. La historia versa en torno a la vida de una chica con poderes sobrenaturales. Sus vivencias, su crecimiento y su huída hacia lo desconocido centran este videojuego de corte cinematográfico que incorpora una calidad de gráficos nunca antes vista.

Una niña, Jodie, unida a un ente llamado Aiden que revolotea sobre ella perfila un personaje tierno y, a su vez, admirable. Desde pequeña siente que su vida no le pertenece, que es un caos y un verdadero problema para ella, por lo que decide huir. El argumento de este thriller interactivo es entrañable y enigmático.

Las escenas donde se intercambian para resolver un problema a modo de rompecabezas son sensacionales. Ella es el vínculo entre la raza humana y las misteriosas apariciones y, por qué no, una lucha en la que se examina la fragilidad de los humanos. Al cambiar el control entre ambos personajes, cada uno con sus puntos de vista, Jodie se agota por mantener esta presencia etérea conectada a ella en todo momento. Ella desea una vida normal y, en su desesperación, comete diversas actuaciones criticables.

Es un juego con personalidad, que ebulle de la nada para tocarte la fibra. El jugador se siente parte de una historia perfilada a base de flashbacks que introducen las vivencias de Jodie en medio de su constante replanteamiento de ella misma. Sus cuestionamientos y sus tristezas marcan, a su vez, la vida de Nathan Dawkins (Willem Dafoe).

Se trata de una experiencia maravillosa es la que envuelve este título exclusivo para PlayStation 3 que se cocina a fuego lento. Toda situación que uno elija hará que cambie el transcurso de este juego cuya historia, en verdad, es de ocho horas. La elección juega un papel fundamental. Un nuevo y fresco enfoque de la narración de historias. Estamos viviendo una situación en la que la narración de los juegos iguala (y supera) al cine.

En ocasiones, «Beyond: Dos Almas» reduce su energía y el entusiasmo e, incluso, peca de largas pausas lo que puede hacer que el jugador ávido de situaciones violentas o acostumbrado al dinamismo y la actividad pierda la noción y el encanto. Esta « película interactiva» más que videojuego puede resultar aburrido en cuanto al manejo del controlador, pero es lo que se espera para un juego de estas características.

Después de completar la historia, uno se siente muy conectado a Jodie. El juego hace todo lo posible para desarrollar este vínculo emocional entre el jugador y el protagonista. Incluso cuando uno llega a uno de esos 23 finales alternativos en función de la trayectoria seguida, el jugador sentirá un pequeño vacío. Pena de haber acabado. Aunque los juegos actuales, en su mayoría, ya han sustituido el célebre «Game Over», en esta ocasión los finales dejan sumidos a una cierta nostalgia..

Los gráficos son, sin lugar a dudas, lo mejor del juego. Trabajados con los medios más innovadores y creativos, los personajes casi cobran vida. Son reales, cuentan con infinitos detalles que hacen que hasta se puedan confundir con la realidad. «Beyond: Dos Almas» convencerá porque da la sensación de que uno ve una película de Hollywood. Más allá de gráficos, lo cierto es que este título no siempre será un juego que uno sienta el impulso de que tiene que jugar, pero como experiencia es prácticamente inimitable.