De la Universidad Alfonso X El Sabio a los brazos del Corán
Mey Castro en la orilla del río Creek, en el barrio de Deira, Dubái - rafael p. unquiles

De la Universidad Alfonso X El Sabio a los brazos del Corán

Mey Castro, una joven estudiante española que realiza prácticas de abogacía en un despacho de Emiratos Árabes se está «pensando seriamente convertirse al Islam»

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Los caminos de Alá también son inescrutables. Mey Castro Xu, una española de 24 años que estudia el último curso de Derecho en la Universidad Alfonso X El Sabio (UAX) de Madrid, es un ejemplo. Lleva dos meses en Dubái, donde realiza prácticas en el despacho de abogados M/ Advocates of Law, y está pensando seriamente abrazar el Islam, una fe con la que hasta ahora no había tenido contacto alguno. Sin embargo, dos meses después de aterrizar en la ciudad del Burj Khalifa, en pleno corazón de Emiratos Árabes Unidos, lee a diario el Corán y no descarta protagonizar una insólita conversión.

Mey es una joven que responde al perfil de otras chicas españolas: inquieta, preparada, curiosa y guapa. Ni más ni menos. Hija de una mujer budista de ascendencia japonesa, nacida en la región china de Manchuria, ha vivido en las Islas Baleares y estudiado en un colegio católico. Su vida comenzó a dar un giro cuando, con el objetivo de ayudar a su madre en el restaurante que había abierto en Villanueva de la Cañada, se instaló en la Comunidad de Madrid y decidió cursar la carrera de Derecho. Hasta ese momento no había mostrado una especial sensibilidad por la religión. Sus intereses eran los de cualquier joven de su generación. Lo que sí sabía es que lo suyo pasaba por el Derecho Internacional, por lo que decidió aprovechar una propuesta que le llegó desde la Universidad y realizar prácticas en Dubái.

Ni siquiera le resultó un impedimento tenerse que costear todos los gastos. Cogió sus ahorros y la maleta y se plantó en las oficinas que el bufete tiene en la zona de Deira. Estaba sola y sin más contactos. Paseó por la ciudad. Le llamó la atención no ver ningún perro y no se sintió impactada ni por sus edificios ni por sus records mundiales. «Soy poco impresionable», asegura. La sorpresa estaba por llegar: el Islam.

Contacto con el Corán

Su primer contacto con el mundo musulmán fueron unos franceses. Ellos comenzaron hablarle del Corán. Tuvieron largas conversaciones. Algunas que duraron noches enteras en las que Mey no dejaba de preguntar. Y descubrió que lo que escuchaba era en lo que creía. «El Corán lo resume todo», mantiene. Para ella lo fundamental es «estar libre de prejuicios a la hora de interpretar personalmente una religión».

En el seno de una familia musulmanaLo tuvo aún más claro después de pasar una temporada con una familia musulmana de siete hijos y tres hijas en el Sultanato de Omán durante la Fiesta del Cordero. Mey recuerda esos días de forma muy especial. «Me sentí acogida», reconoce. «En la casa no había ninguna restricción, son muy abiertos y liberales; el Islam va mucho más allá de las mujeres tapadas, e incluso para ello tienen sus razones». «Dentro del Corán hay muchas ciencias».

La joven define el Islam como una religión alegre, abierta, liberal, que da respuesta a muchas de sus preguntas espirituales y que cuadra con la forma en que ella entiende la vida. Lo está descubriendo a través del Corán, al que accede a través de una aplicación para móviles: lee una traducción en inglés mientras lo escucha en árabe. Además conoce perfectamente el castellano y el mallorquín. Su pasión: la naturaleza, la cultura y las tradiciones.

Objetivos claros

El futuro lo ve en la ONU, en el campo de los derechos humanos. Y mientras tanto en Dubái aprende a marchas forzadas arbitraje internacional, derecho inmobiliario y de bienes raíces, mediación de contratos o se adentra en el terreno de los sponsors y patrocinadores, tan necesarios en Emiratos Árabes.

La responsable de que Mey Castro esté en Dubái es María Rubert, la activa abogada española de M/ Advocates, que comparte la titularidad del bufete con el letrado suizo Yann Mrazek. Llevan cuatro años dando apoyo a empresas y a grandes patrimonios. También se dedican a la resolución de conflictos comerciales en tribunales estatales y de arbitraje, así como al derecho inmobiliario, comercial, mercantil y deportivo. De momento conforman el único despacho en Dubái con abogados de habla española, francesa, rusa y portuguesa. No es poco.

Una decisión muy personalAl mismo tiempo desarrollan un innovador programa de prácticas. Gracias al acuerdo que María Rubert -como Mey, discípula de la UAX- alcanzó con el rector de la citada universidad, periódicamente reciben estudiantes de cuarto curso de Derecho que se forman en contacto directo con la realidad. Les abren nuevos horizontes en unos momentos en que la coyuntura económica de España no da excesivas esperanzas laborales. La abogada realiza un seguimiento de los practicantes en calidad de tutora. Y obtiene notables resultados. Eso sí, su papel queda circunscrito al terreno profesional. Lo personal va por otros derroteros. Y prueba de ello es que ni siquiera conocía el interés de Mey por el Islam. Su fe queda para la intimidad.