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First Dates OVNIS, videntes y males de ojo: La pareja más sobrenatural de «First Dates»

Rafael y Richi tenían unos gustos y unas experiencias fuera de lo común

Rafael y Richi tuvieron mucha armonía durante su cita y se dieron una segunda oportunidad
Rafael y Richi tuvieron mucha armonía durante su cita y se dieron una segunda oportunidad - CUATRO
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«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Rompió el hielo esta última noche de la semana Daniel, un camarero barcelonés de 29 años con toda su calva tatuada. Para presentarse advirtió que «aunque parezca un pasota, en el fondo soy muy moñas y muy cariñoso». También catalana era Melania, una joven de 25 años que llegó presumiendo de «femme fatale»: «Yo he nacido para no complacer a nadie, es mi destino». La primera impresión cuando se sentaron a cenar fue positiva, y ella reconoció que Daniel le parecía guapo. No obstante, él se mostró un poco más escéptico y dijo que Melania «no es de mi estilo». Durante la cita no hubo demasiado feeling, y finalmente cada uno se marchó por su lado.

La cosa siguió entre mileniales, y llegó al restaurante Mónica, una barcelonesa de 21 años que estudia audiovisuales y busca, antes que otra cosa, «un chico al que le guste el anime, la animación y las series». Mónica ya había pasado hace unos meses por «First Dates» pero dijo que su anterior cita «no me atraía nada». Tuvo suerte con sus peticiones pues Javier, un madrileño de 23 años que se presentó diciendo lo mucho que le gustaban el cine, los videojuegos, las series y los cómics. No obstante, durante la conversación, más allá de sus aficiones comunes la cita no tuvo más chicha. «Es una persona neutra, no me ha aportado nada», dijo Mónica. Al final él sí quiso darle una segunda oportunidad, pero ella no se la concedió.

Ya casi al final de la noche apareció por allí Rafael, un gaditano de 23 años que presumía de haber llegado a la final de miss Cádiz, «pero por motivos personales me descalificaron». Rafael ha crecido en un ambiente un tanto peculiar, y es que tanto su madre como su abuela son videntes de toda la vida: «Desde pequeño me acuerdo de ver gente viniendo a casa para que les quitasen un mal de ojo».

De Barcelona, en la otra punta del país, venía Richi, un frutero de 20 años que dijo que su «gran pasión son los ovnis. Uno de mis sueños sería estar a la puerta del Área 51». Su primera impresión fue buena y, tal y como dijo Sobera, «que les gusten las cosas paranormales une mucho». La conversación fue agradable y hubo mucha sintonía, por lo que los dos quisieron darse una segunda cita.