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First Dates

Las faltas de respeto que llevaron a una comensal a abandonar su cita en «First Dates»

Armenio dijo que Elena era rubia teñida y «muy vieja para mi»

Armenio y Elena tuvieron en «First Dates» una cita bronca e incómoda - CUATRO / Vídeo: First Dates, la cita más insultante
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Son ya 681 las noches que lleva «First Dates» emparejando a los españoles más solitarios y desesperados. Encontrar pareja con media España como testigo parece ser afición muy cara a nuestros compatriotas, que colapsan las líneas telefónicas del programa de Sobera para que su equipo les siente a cenar con el primero que se les ocurra. Sorprende que tras casi dos años sigan llegando al restaurante del amor los personajes más inimaginables que pueblan nuestro país. La semana empezó suave en First Dates, con aspirantes de perfil bajo, al margen de las rarezas que cada cual pueda tener.

Con la melodía de Rocky y con guantes de boxeo llegó al restaurante Artemio, un entrenador de boxeo sevillano de 26 años nacido en Rusia, pero con el acento andaluz plenamente asimilado. «Quiero una mujer guapa y que sepa cocinar, eso es muy importante», contó Armenio, que le explicó a Sobera que lleva el boxeo en la sangre «desde mi bisabuelo, que ya boxeaba entonces».

Aunque él no se lo esperaba, una mujer rusa había llegado a «First Dates» para cenae con él. Elena es una profesora de yoga de 35 que vive en Barcelona: «Yo soy una ciudadana del mundo porque he vivido en muchos países. No me gusta tener la etiqueta de ser rusa». El presentador le preguntó si le gustaba el boxeo y ella dijo que sí, pero que no le gusta que la boxeen a ella: «Me gusta el boxeo pero no me gusta la gente poco inteligente. Yo a un hombre le pido mucha inteligencia y mucho dinero. Me gustaría encontrar a un empresario que ganara, no sé...50.000 euros al mes».

Desde luego que Armenio con sus clases de boxeo no gana 50.000 mensuales, seguramente ni siquiera anuales, y eso no le gustó a Elena, que despreció al sevillano adoptivo: «Yo hubiese preferido un chico de más nivel y más educado. También mejor vestido porque este parece un chico de la calle...». La cita empezó con mal pie y así fue hasta el final, con una conversación tensa y con intercambio de pullas.

Ella fue más sutil en sus palabras, pero él desde el principio fue a machete contra Elena. Ya al poco de sentarse le dijo que era rubia teñida y que se notaba mucho, aunque ella no se lo tomó a malas. Poco después dijo que prefería mujeres morenas y de sangre caliente, y ahí Elena tampoco saltó. Siguió insistiendo Armenio en las faltas de respeto sin venir a cuento, como cuando ella dijo que hablaba cuatro idiomas y él replicó diciendo que «para ser rubia está bastante bien».

Pero fue más adelante, casi en el postre, cuando él soltó la ofensa que rompió la cita irremediablemente: «No te ofendas, pero eres muy viejita para mi. Me esperaba algo más joven». A Elena le dolieron sus palabras e, irónicamente, le dijo que era muy «amable y muy caballero, te lo agradezco» pero luego, en ruso, le llamó «gilipollas». La rusa se levantó y fue a la barra a quejarse de que le estaban diciendo cosas que no le gustan nada y que no quería seguir con la cita. Volvió a la mesa para acabar su postre, y Armenio insistió en su descaro hablando del «respeto debido a los mayores». Un auténtico desastre la cena.