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First Dates Una comensal en «First Dates»: «Me han puesto más cuernos que a un venado»

Eugenia no había tenido mucha suerte con su matrimonio y fue a «First Dates» para intentarlo de nuevo en el amor

Jesús y Eugenio tuvieron una cita tensa y llena de desencuentros
Jesús y Eugenio tuvieron una cita tensa y llena de desencuentros - CUATRO
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«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

El encargado de romper el hielo este jueves fue David, un joven de 27 años con el pelo plateado que llegó presentándose como «un amante de la cultura japonesa y del anime». Además llegó con un recadito para su pareja, todo un reto que no está al alcance de cualquiera: puso sobre la barra la bandera de la pansexualidad para ver si comprendía su significado. «Los científicos que estudian la pansexualidad dicen que no existe, pero yo lo siento. No me atrae una persona por ser hombre o mujer, sino por otras cosas».

A cenar con él llegó Karen, de 20 años, que dijo estar «superando una nueva barrera día tras día» para vencer su trastorno: el síndrome de Asperger. «El ser un poco fría y un poco independiente en las emociones ha sentado mal a otras personas, por eso en el amor no me ha ido muy bien». Aceptó sin problema la condición pansexual de David, y dijo incluso que para ella «el amor no tiene género».

La cita fue muy cálida y ambos estuvieron muy cómodos. Descubrieron que tenía aficiones muy parecidas y les gustaba la misma música. Hacia la mitad de la cena, Karen se dio cuenta de que Jesús era de fiar y le contó que padecía síndrome de Asperger, y eso explica que sea retraída y muy sensible. Al final todo salió a pedir de boca y los dos quisieron tener una segunda cita.

Un poco más tarde llegó Jesús, un hombre de 81 años que aseguró que él «nunca voy a ser viejo. Yo me sigo viendo joven y con ganas de disfrutar». Este confeccionista jubilado aseguró que «el hombre debe de ser sexy, como una mujer». Además, le advirtió a Sobera de que «si viene una muy estropeada, no me interesa».

Su pareja iba a ser Eugenia, una mujer de 70 años que reconocía que su exmarido «me ha puesto más cuernos que a un venado». Eugenia trabajó durante toda su vida como peluquera, y ahora que se ha jubilado y sus hijos han crecido quiere tener una nueva aventura amorosa. Nada más verla, Jesús ya dijo «no me ha gustado, la veo una señora mayor. Es una mujer que está asentada en donde están las personas mayores, que solo quieren seguir siendo mayores. Y yo no quiero ser mayor nunca».

Pasado un rato desde que se sentasen a cenar Sobera se acercó a su mesa, y Jesús Peter Pan habló sin cortapisas: «Yo a este mujer no la veo tan actualizada como estoy yo». Ella se queda y cuando el presentador se va, muy molesta, le dijo: «¿Por qué me dices eso, crees que soy una persona atrasada?, ¿te crees más importante que yo?». Él contestó, sin morderse la lengua que la veía «ya con tus manualidades y esas cosas que hace la gente mayor». El resultado fue el predecible, y cada uno se marcho a su casa por su lado.